13 de marzo de 2010 09:19 AM
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Investigadores costarricenses y españoles han desarrollado una vacuna marcada contra la brucelosis

Puede identificarse mediante iluminación ultravioleta o microscopía de fluorescencia

El Instituto de Agrobiotecnología del CSIC, la Universidad Pública de Navarra, el Gobierno de esa Comunidad Foral, la Universidad Nacional y la Universidad de Costa Rica han elaborado una nueva vacuna y pruebas de diagnóstico asociadas que permiten diferenciar los animales vacunados contra la brucelosis de los infectados de forma natural.Según publica la web del CSIC (www.ott.csic.es), un grupo de investigadores del Instituto de Agrobiotecnología (un centro mixto del CSIC), la Universidad Pública de Navarra y el Gobierno de Navarra, junto con investigadores de la Universidad Nacional y de la Universidad de Costa Rica, está desarrollando una nueva vacuna y pruebas de diagnóstico asociadas que podrían permitir la identificación de los animales vacunados contra la brucelosis.
La brucelosis humana es una de las principales zoonosis en numerosos países de todo el mundo, con incidencia más elevada en países en vías de desarrollo, y tiene su origen preferentemente en la brucelosis de los rumiantes domésticos. Se trata de una enfermedad frente a la que no existen vacunas suficientemente seguras para el hombre y cuyo tratamiento precisa la combinación de altas dosis de antibióticos, durante periodos prolongados, con frecuentes recaídas. Por eso, la prevención de la brucelosis humana pasa necesariamente por el control de la infección en los rumiantes.
Un problema típico de las vacunas convencionales destinadas a ganadería, y basadas en microorganismos vivos atenuados, es que los animales vacunados desarrollan anticuerpos idénticos a los desarrollados en los animales infectados, ya que ambos (vacunados e infectados) han sido expuestos al patógeno. El problema que se deriva de ello tiene su importancia: en el caso de una infección, no es posible distinguir mediante un análisis serológico los animales vacunados de los infectados. Este es uno de los obstáculos, no el único, que frena la aplicación de una vacunación general como norma preventiva, ya que obstaculiza la detección temprana de brotes infecciosos. De ahí el interés en desarrollar vacunas que permitan diferenciar a un animal infectado de un animal vacunado.

Las brucelas vacunales están modificadas genéticamente para expresar una proteína fluorescente de una medusa
María Jesús Grilló, del grupo de Sanidad Animal en el Instituto de Agrobiotecnología, es la responsable del equipo está desarrollando nuevas vacunas y métodos de diagnóstico asociados que permitan diferenciar a los animales vacunados de aquellos que padecen infecciones por cepas de campo.
Se trata de vacunas vivas derivadas de las cepas clásicas B. abortus S19 (vacuno) y B. melitensis Rev1 (ovejas y cabras) modificadas genéticamente para que expresen la proteína verde fluorescente GFP, derivada de la medusa Aequorea victoria. Esta proteína actúa como marcador y permite identificar las bacterias vacunales mediante iluminación ultravioleta o microscopia de fluorescencia.
Las investigaciones realizadas hasta el momento han permitido comprobar que la proteína GFP no altera las propiedades de las vacunas clásicas e induce en los animales vacunados una respuesta serológica perfectamente distinguible de la inducida por la infección bacteriana.
Además, los investigadores han diseñado dos tests de diagnóstico complementarios. Por un lado, un test de enzimainmunoensayo (ELISA) que permite detectar y cuantificar los anticuerpos anti-GFP en el suero de animales inmunizados con la nueva vacuna y diferenciarlos de los que padecen la infección por cepas virulentas de la bacteria. Por otro lado, han desarrollado un método de diagnóstico molecular mediante PCR para identificar las bacterias vacunales.

El biológico mantiene su eficacia y permite diferenciar animales vacunados de infectados
El desarrollo permite la inmunización eficaz frente a la brucelosis animal con cepas atenuadas que poseen idénticas propiedades biológicas que las vacunas clásicas S19 y Rev1. Y además, un marcador genético y antigénico identifica las cepas vacunales y las de los animales que han sido vacunados. Tal como explican los investigadores, la utilización de este sistema puede permitir "una aplicación eficaz de programas de saneamiento ganadero para el control y erradicación de la brucelosis animal basados en la vacunación".
Los investigadores están buscando socios interesados tanto en la producción industrial y comercialización de las nuevas vacunas fluorescentes para ganado vacuno (vacuna S19-GFPp) y para ganado ovino y caprino (Rev1-GFP), como en la fabricación y comercialización de los kits de diagnóstico. "La puesta en el mercado de estas vacunas fluorescentes", explican los investigadores, "tiene la ventaja de no precisar experimentación pre-clínica compleja antes de ser autorizadas para su aplicación en el campo, debido a la amplia experiencia (en dosis y vías de vacunación, animales de distintas edades, estados fisiológicos…) acumulada durante más de 60 años con las vacunas parentales B. abortus S19 y B. melitensis Rev1 de referencia".

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