13 de marzo de 2010 20:18 PM
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Kirchnerización

El campo esconde historias de gente común que merecen ser contadas. El discurso político favorece el clima de irritación social que ocupa la agenda.

“Kirchner ganó”, dice un reconocido periodista en un programa político. Pese a la derrota de la Resolución 125, del contratiempo electoral del 28 de junio, y del unánime pedido de la sociedad (Suprema Corte de Justicia incluida) de mesura y equilibrio, el matrimonio presidencial instaló con éxito su modo de gestión en la política local.En su momento, los estudiosos de la comunicación social utilizaron el término “tinellización” para describir la influencia del famoso conductor en los formatos televisivos. La permanente calificación de “amigo” o “enemigo”, para quienes están a favor o en contra de las decisiones oficiales se ha trasladado a todas las esferas del oficialismo y también de la oposición.Jorge Fernández Díaz, reconocido periodista del diario La Nación, publicó un nuevo libro en donde compila las historias con nombre y apellido editadas cada sábado en el centenario matutino. En ellas, se narra la vida de argentinos comunes que esconden historias extraordinarias. “La hermandad del honor” agrupa a las vidas de hombres y mujeres, cuyas historias no figuran en los medios masivos de comunicación. Dos veteranos de la guerra de Malvinas, un bombero que se juega la vida a cada instante, un cura que predica el trabajo y la vida en una villa, un ex ladrón que en verdad era un artista, el silencio de una mujer que sobrevivió al gueto de Varsovia y formó una familia en nuestro país, son algunas de esas historias en donde el honor subyace como hilo conductor. Respecto del momento político, el periodista cree que la autocalificación de “movimiento”, “popular” o de “republicano”, automáticamente transforma a quien piensa distinto en oligarca, autoritario o fascista. “Sólo pretendo la implementación de un sistema bipartidista, con un centro izquierda y un centro derecha, con planes de Estado y un fuerte debate parlamentario”, expresó Fernández Díaz. “Tal como tienen en Chile, Brasil, España o Francia”, agregó.En la Argentina, ocurren miles de historias que merecen ser contadas. Los medios de comunicación, sin embargo, se ocupan más de lo urgente que de lo importante. Dentro del campo, somos testigos de manera cotidiana de esas historias con nombre y apellido. Historias que obligan a la pausa, al análisis y la reflexión.El bicentenario exige repensar nuestras metas comunes, con mesura y amplitud, para el bien de todos.

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