15 de marzo de 2010 07:26 AM
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Moreno amenazó cerrar las exportaciones de pollo

El secretario exigió al sector que venda más a los supermercados, donde hay faltantes

Ni la pujante industria avícola, una niña mimada del Gobierno kirchnerista, quedó a salvo de los embates del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El viernes, el funcionario amenazó con cerrar las exportaciones de pollos, que llegan a U$S 240 millones, si el sector no ampliaba rápidamente un 25% sus ventas a los supermercados.

Moreno convocó a las avícolas con ese reclamo concreto. Y es que ante el fuerte aumento de la carne vacuna, la demanda de pollos se disparó, provocando evidentes faltantes en las grandes cadenas. En ese contexto, la primera sorpresa que se llevaron los polleros al ingresar al despacho del funcionario fue que éste los esperaba junto al dueño de una cadena de supermercados. El intercambio que siguió, relatado a Clarín por un participante de la reunión, no tuvo desperdicio.

No aceptaré preguntas–arrancó Moreno– para luego interrogar al sector en cuánto podía ampliar sus ventas a los hipermercados. Los empresarios respondieron lo que habían acordado: el 10%.

Entonces que sea 20%- retrucó Moreno, que luego consultó a Coto sobre si ese incremento del volumen sería suficiente.

Necesitamos no menos del 30%- respondió el supermercadista.

Entonces cerramos en 25%. Y si no están de acuerdo les cierro las exportaciones, como hice con la carne vacuna, fue la conclusión del secretario de Comercio, que dicho esto salió de su despacho.

Varias veces citados como "ejemplo" por Cristina Kirchner, los avícolas dejaron Comercio con un gusto amargo en la boca. En especial porque la imposición de elevar sus entregas a los supermercados implicará mayores costos para la cadena, que prefiere vender a granjas y carnicerías. Una de las razones es que las grandes tiendas pagan recién a los dos meses.

Con esta exigencia y la amenaza de un cierre exportador, Moreno repite el esquema que aplica con los frigoríficos, a los que habilita embarques solo a cambio de que vuelquen a los supermercados otros cortes para las "baratas" del fin de semana. Se asegura así valores de referencia más bajos que los reales. Son los que luego toma el INDEC para construir su cuestionado índice inflacionario.

La política de restringir exportaciones resultó lapidaria para la carne vacuna: arrancó en marzo de 2006 y desde entonces todos los indicadores se desplomaron, desembocando en el aumento de precios. El sector avícola, en cambio, muestra números vigorosos. Desde 2007, sus embarques crecieron a 173.000 toneladas, pero al mismo tiempo incrementó la producción, que aumentó en 200.000 toneladas. En 2009 llegó al récord de 1,5 millones de toneladas y logró algo impensado: la Argentina produce 1 kilo de pollo por cada 2 kilos de carne vacuna.

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