15 de marzo de 2010 07:30 AM
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España  –  La larga marcha del jamón hasta China

Las ventas de ibérico no acaban de despegar un año después de abrirse las fronteras. Montesano, que es la única firma extremeña autorizada, mantiene la confianza aunque sólo ha introducido piezas por valor de 5.000 euros.

Se sabía que no iba a ser fácil, pero aún así la desilusión ha llegado a buena parte del sector. Por estos días se cumple el primer aniversario de la llegada de los primeros jamones a China, después de que las autoridades del gigante asiático levantaran el veto a los productos porcinos españoles y seleccionaran a las empresas que cumplían con sus parámetros de calidad. Pero los agoreros que imaginaban a 1.500 millones de chinos comiendo jamón desaforadamente se habían equivocado. La barrera cultural es demasiado grande como para romperla en unos pocos meses. En cambio, estaban en lo cierto los profesionales que adelantaban que éste sería una larga marcha, como la que Mao lideró en 1934.Así opina Martín García, propietario de Montesano Extremadura, la única industria de la región que por el momento tiene todos los permisos para exportar a China. «Es un mercado que cuesta alcanzar, pero estamos convencidos de que lo ganaremos. Luego, el tiempo lo dirá», asegura. Por el momento, trabajan con ocho distribuidores y han vendido productos por valor de unos 5.000 euros, una cifra todavía muy pequeña que tiene que crecer «para que la apueste funcione».Mejor anda la cosa en Hong-Kong, un territorio que aunque es chino desde 1997 tiene un modelo administrativo diferente. Aquí las ventas son superiores, en parte porque se ha convertido en una especie de ‘puerta de atrás’ para introducir productos en el resto del país. El jamón tiene que enfrentarse a un doble problema en su camino. Por un lado está la cuestión económica. El capitalismo ha entrado con fuerza en ese país, y ha provocado grandes desigualdades sociales. Algún importador ha cifrado en diez millones el número de chinos que pueden permitirse el lujo.Más profunda es la barrera cultural. Aunque para nosotros el producto curado es exquisito, para la mayoría de ellos no deja de ser carne cruda. Ellos tienen el ‘huotei’, pero no deja de ser un sucedáneo localizado en una región del país. Selección La historia comenzó en noviembre de 2007, cuando ambos países alcanzaron un acuerdo histórico para la comercialización de productos ibéricos. Pero sólo podrían vender las empresas que cumplieran con los requisitos de los inspectores del receptor. Sólo dos industrias extremeñas pasaron el primer corte de las trece interesadas en un principio. Se aprobaron ocho de todo el país, con Montesano como única representante regional.El último listado del Ministerio de Agricultura habla de once industrias autorizadas, aunque sólo siete ofrecen carne curada. Las 65 industrias que se quedaron fuera esperan nuevas inspecciones para conseguir su permiso, pero parece que por el momento no llegarán.Se esperaba que los primeros lotes pudieran llegar al país del dragón la Navidad de 2008, pero se quedaron bloqueados en la aduana por un problema burocrático. Sin embargo desde entonces «la entrada se ha ido normalizando», asegura Martín García. Precisamente, Montesano fue, junto con Mataderos Industriales Soler de Málaga, la primera empresa en aparecer por allí. Estuvieron en la primera degustación de jamón en Pekín, el pasado junio en la feria alimentaria ‘Food & Hospitality China 2009’.Sin embargo, hay quien ve el vaso medio vacío. Como Julio Revilla, que es el presidente de Iberaice, que engloba a la mayor parte de los industriales de ibérico del país. Hace unas semanas calificaba el primer año como desalentador y decepcionante, aunque precisó que «para muchos, esta escasa presencia en China ha sido la confirmación de algo que sabíamos que iba a pasar», recoge Europa Press. «Un mercado absorbe producto en función de la cultura de cada país, por lo que no podíamos pretender vender jamón de forma regular en un país donde los productos crudos o curados no están en su dieta ni lo conocen», aseveró el representante de los industriales.Precisó que tras un año de entrada de productos ibéricos de las empresas homologadas en el país asiático, «las cifras obtenidas de ventas son muy bajas» y ha sido un primer intento lentísimo, tras lo que contrapuso las cifras importantes de ventas de productos de carne fresca «que sí tienen más que ver con la cultura gastronómica china».

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