2 de febrero de 2013 22:10 PM
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Los granos gruesos requieren lluvias en la primera parte de febrero

CompartiremailFacebookTwitterIndependientemente de algunas lluvias ocurridas en la semana, la situación de la soja sigue siendo comprometida. En Rufino, por ejemplo, el ciclo de precipitaciones abundantes se interrumpió a mediados de diciembre y luego hubo registros muy pobres, que obligaron a los cultivos a usar agua profunda del perfil. “Las lluvias fueron de 200 milímetros en […]

Independientemente de algunas lluvias ocurridas en la semana, la situación de la soja sigue siendo comprometida. En Rufino, por ejemplo, el ciclo de precipitaciones abundantes se interrumpió a mediados de diciembre y luego hubo registros muy pobres, que obligaron a los cultivos a usar agua profunda del perfil.

“Las lluvias fueron de 200 milímetros en noviembre; sólo 45 milímetros en diciembre -cuando se secaron todos los charcos- y de 20-40 milímetros en enero, lo que puso a los cultivos en situación de estrés”, recuerda un técnico que trabajen la zona. “Pasamos de no poder sembrar por anegamiento o de resembrar potreros que fueron inundados por lluvias de noviembre, a una situación de sequía, abruptamente”, agrega.

La situación de los cultivos zonales de soja es la siguiente: los sembrados temprano, en octubre, de ciclo corto, están en estado R4-R5, perdiendo potencial de rendimiento cada día que pasa sin lluvias importantes. “Al recorrer los lotes al mediodía, ya se ven plantas de soja con las hojas al revés y perdiendo vainas, señal de estrés hídrico”, apunta el asesor.

Los cultivos con siembra de noviembre están entrando al estado R4; todavía no perdieron potencial, pero necesitan imperiosamente lluvias importantes en los próximos días para mantener expectativas de rindes normales”, agrega.

Ataques de plagas

Las tardías alcanzan 20-30 centímetros de altura, con cuatro hojas y violentos ataques de plagas. “Primero hubo que combatir la oruga militar; después apareció la medidora; luego vino la gata peluda, y más recientemente, infestaciones fuertes de yuyo colorado”, apunta el profesional. Frente eso, la recomendación de los técnicos consultados por los productores es una sola: “Pulverizar”.

Muchas veces deben repetirse las aplicaciones, porque su eficiencia para llegar al blanco es baja, al realizarse con temperaturas superiores a 35°C y humedad relativa inferior al 30 por ciento.

“Los ataques de plagas no son muy dañinos en cultivos avanzados, pero son letales para los tardíos, que necesitan desarrollar rápidamente entrenudos y masa foliar”, diferencia el técnico. Estas plagas también atacaron a la alfalfa y al girasol.

El rinde esperado de las sojas en desarrollo es una incógnita. “Hoy no tenemos ninguna seguridad de cosecha si la escasez de humedad continúa en febrero. Un cultivo temprano, que sufrió esteres hídrico en enero, y, eventualmente, en febrero, podría dar 10-15 quintales por hectárea”, conjetura un productor bonaerense. Las sojas tardías juegan un duro partido contra las heladas tempranas. “Si sobrevienen tres heladas juntas el 30 de marzo, te sacan de la cancha y no cosechás nada”, advierte.

Maíz amenazado

Los maíces también tienen encima la espada de Damocles de la falta de agua. “Hasta ahora, los únicos cultivos con seguridad de cosecha son los más tempranos, que florecieron y están llenando grano”, afirma el productor.

“Podría verse afectado el peso de 1000 granos, pero aún así es posible aspirar a un rinde normal, cercano al promedio histórico”, reconoce.

Los técnicos aconsejan cosechar todas las hectáreas posibles de los suelos bajos en cuanto se pueda, aun pagando secada, en prevención de falta de piso en un otoño que los meteorólogos avizoran llovedor.

Los maíces tardíos están muy dependientes de las precipitaciones de febrero. Sufrieron ataques de cogollero, lo mismo que el sorgo, que también resultó afectado por ataques de pulgón.

Los girasoles tempranos ya florecieron utilizando agua de la napa y su evolución es satisfactoria por el clima seco, que aleja los riesgos de ataques de enfermedades.

“Los maíces que se cosecharán dentro de pocos días se convertirán rápidamente en plata”, adelanta un acopiador del noroeste de Buenos Aires. “Hay que pagar los gastos de dos cosechas (la fallida 2011/2012 y la 2012/2013) y todos los proveedores quieren cobrar”, agrega.

El acopiador añade que “ningún productor va a tomar un crédito con un interés superior al 20 por ciento anual esperando potenciales subas de precios de los granos. Si no tiene liquidez, vende su producción y equilibra las cuentas de su empresa”.

Terminada la cosecha gruesa 2012/2013, y habiendo sufrido destructivos tornados en varias zonas, los bolsillos de los agricultores quedarán flacos. Es más: algunos ya están tramitando la reducción de anticipos del Impuesto a las Ganancias ante la AFIP. En sus presentaciones, se apoyan con informes de mal estado de los cultivos firmadas por ingenieros agrónomos.

En síntesis: “De haber estado en la mejor foto agrícola a principios de la campaña 2012/2013, cuando se pronosticaba una súper cosecha gruesa por la humedad ilimitada, pasamos a mirar el cielo todas las mañanas buscando nubes”, lamenta un productor cordobés.

“La cuestión central es que llueva bien en la primera quincena de febrero, para apalancar sojas intermedias y tardías, y los maíces tardíos. No sirve de mucho que llueva a fines de febrero; ya sería demasiado tarde”, diferencia.

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