15 de marzo de 2010 10:37 AM
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Chile y  los desafíos para los desechos agrícolas

A pesar de las alternativas para disponer de los desechos agrícolas, Chile sigue priorizando las quemas. Sin embargo, generan daño medioambiental y productivo. La propuesta es seguir el modelo europeo.

Entre noviembre y abril no es raro ver prominentes nubes de humo en sectores agrícolas desde las zonas de Coquimbo a Magallanes. No son incendios fortuitos, sino fuegos completamente legales. Desde 1980, el decreto 276 autorizó las quemas para deshacerse de los desechos agrícolas. Pero, en los últimos treinta años, con calentamiento global por medio, las condiciones ambientales han cambiado y, por lo mismo, la práctica se ha vuelto cada vez más cuestionada. No sólo por los riesgos de incendios forestales y el daño al medio ambiente por la liberación de gases efecto invernadero y contaminación, sino porque hoy en día hay alternativas más amigables y eficientes para hacerse cargo de los desechos que la misma actividad agrícola va dejando, como los restos del cultivo, de la poda o de las limpias."Las quemas agrícolas es la manera mas fácil y barata de deshacerse de los residuos, no obstante, no se consideran los costos ambientales de ello", explica Fernando Santibáñez, vicedecano de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y doctor en Bioclimatología.
Y el impacto no es sólo para el aire, sino también para los suelos, precisamente donde tendrá que continuar la actividad agrícola."En una mirada agronómica, con las quemas se dejan los suelos descubiertos, altamente expuestos a procesos erosivos; se volatiliza alrededor del 80% del nitrógeno y azufre; se producen pérdidas de cenizas por viento llevadas a la atmósfera y lo más importante se pierde materia orgánica, fundamental para tener un suelo de buena calidad", explica Cecilia Céspedes, investigadora del INIA Quilamapu. A pesar de los efectos negativos, en 2009 la cantidad de hectáreas sometidas a quemas agrícolas fue de 219.000 y mientras que la de quemas de desechos forestales fueron 26.475 en todo Chile.No es que no existan alternativas. De hecho, por tratarse de desechos orgánicos estos pueden revalorizarse.
"En general, en Chile se hace un muy mal manejo de los desechos agrícolas. Recién en los últimos años se ha venido tomando conciencia de la necesidad de reciclar estos desechos, convirtiéndolos en un producto de valor económico como son los fertilizantes orgánicos o la energía que se puede obtener de ellos", resalta Santibáñez.La información poco a poco se difunde. La Conaf, encargada de regular esta práctica, entrega a los agricultores y campesinos información de otros métodos, pero, aún así no se ha hecho una campaña masiva, y, por otro lado, aplicar estos sistemas tiene un costo elevado lo que impide que sean adoptados por los productores.Fernando Maldonado, jefe de prevención de incendios forestales de Conaf, plantea que se están abriendo las posibilidades a otras formas para estos desechos. "La política de Conaf es entender que el fuego es una herramienta para uso y tareas tanto agrícolas como forestales, pero la política es controlarlo y administrarlo. La idea es ir restringiéndolo. Incluso cuando un interesado en usar el fuego para manejo de desechos va a la oficina de Conaf, se le dice que trate de usar otras alternativas".A pesar de la gama de alternativas que existen para reemplazar las quemas, Aldo Cerda, gerente de Bosques y Servicios Sustentables de la Fundación Chile, explica que para que haya acceso a nuevo métodos tiene que haber un cambio en la situación del país: "El espacio para el desarrollo de la utilización de los desechos en la generación de energía es limitado en el contexto actual de Chile, dado que las autoridades no han dado el paso elemental que es reconocer la combustión de biomasa en plantas carboneras como una fuente reconocida de energías renovables no convencionales (tal como ocurre en Europa). Mientras eso no pase estaremos perdiendo oportunidades valiosas de descarbonizar la matriz energética a costo competitivo". Un nuevo contexto para Chile Si bien no se han visto cambios sustanciales en esta materia, se espera que con el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el cual ocurrió el 11 de enero pasado, se generen modificaciones en la forma de abordar este tema, pues se formó una comisión para que los países asociados enfrenten juntos los desafíos globales, como el calentamiento global, la contaminación, la falta de energía, etc.
"Las quemas son prácticas que atentan contra el ambiente global y dentro de la OCDE hay normas muy estrictas respecto del desempeño ambiental de sus asociados", explica Fernando Santibáñez.Ante este tema, Aldo Cerda de Fundación Chile, comenta: "Creemos que la presión que se generará por adoptar compromisos de reducción de emisiones de gases efecto invernadero al interior de los países miembro, sí producirá un movimiento importante por la búsqueda de opciones energéticas bajas
en carbono".

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