11 de noviembre de 2009 07:31 AM
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Desarrollan una nariz electrónica para seleccionar los alimentos más aromáticos

Contar con un sistema de olfato electrónico que permita discriminar qué tomates, melones o cualquier otro tipo de productos tienen un aroma más atractivo resulta especialmente útil para las empresas. Sin embargo, las conocidas como narices electrónicas existentes no "huelen" igual en función de las condiciones del laboratorio que van cambiando a lo largo del día y entre días.

Para subsanar estas derivas, investigadores del grupo de Mejora de la calidad agroalimentaria de la Universidad Jaume I de Castellón han desarrollado una metodología de tipo estadístico, posibilitando así que se puedan comparar de forma eficiente las características aromáticas de diferentes muestras de un producto con el fin último de seleccionar las de mejor calidad. Hasta la fecha las muestras analizadas en un día y entre días sufrían una serie de derivas ya que “influye bastante el ambiente, la temperatura del laboratorio, la humedad… de forma que para que las evaluaciones sean útiles ha habido que hacer un amplio trabajo previo de corrección a través de una metodología que es extrapolable a otros equipos y productos”, según explica el investigador de la UJI Salvador Roselló. Esta metodología, que permite corregir la deriva de los análisis en el día y entre días, parte de la tesis realizada por Mercedes Valcárcel sobre “Optimización del proceso de evaluación y selección de germoplasma de tomate por características de calidad organoléptica: uso de tecnología NIR y sensores electrónicos”. El sistema de olfato electrónico es un instrumento dotado de sensores químicos y de un programa quimiométrico de reconocimiento de modelos, que es capaz de reconocer y comparar olores individuales o complejos. Al igual que el sistema olfativo humano, su objetivo es relacionar el aroma que se percibe con una respuesta que, tras ser almacenada en la memoria, sirva como modelo en posteriores análisis. Las narices electrónicas han encontrado en el sector agroalimentario uno de sus campos naturales de actuación. La nariz electrónica permite analizar un número elevado de muestras manteniendo la huella aromática de conjunto. Hasta el momento los dos sistemas empleados habitualmente para el análisis de muestras son, explica Roselló, “por una parte, un panel de cata formado por expertos que te da información muy valiosa pero tiene un uso limitado y costoso, ya que sólo se pueden realizar unas pocas catas al día. El otro sistema es el análisis químico, a través de un espectrómetro de gases-masas, que da información sobre todos los compuestos volátiles de un producto de forma que puedes comparar entre variables, pero es una información excesivamente abstracta en la que se pierde la evaluación global del conjunto”. La nariz electrónica reúne características interesantes de estos dos sistemas tratando de evitar algunos de sus problemas.

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