16 de marzo de 2010 07:28 AM
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La solución tardará al menos tres años

Los mejores precios de la hacienda impulsan la producción pero la recuperación demandará un ciclo ganadero.

Desde que una vaca queda preñada hasta que la cría está lista para ir a faena transcurren entre dos y tres años, según el destino del animal. Nueve meses de gestación, seis meses más hasta el destete, y dos años adicionales hasta que llega a un peso de faena de 440 kilos. Todo ese tiempo le llevará al país recuperar su producción ganadera para volver a abastecer normalmente el consumo interno y sus tradicionales clientes del extranjero. No habrá freno a la exportación que logre suplir un faltante estructural de carne que comenzó a gestarse en marzo de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner prohibió las exportaciones para evitar la suba de los precios el consumidor. Desde aquella época, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, controla el valor de la hacienda, las ofertas de los supermercados y las exportaciones, variables que el funcionario ajusta en las reuniones que cada viernes tiene con representantes de las cámaras empresarias. Esos encuentros se conocen como "la escuelita". Salvo para los productores primarios y un sector de la industria frigorífica que quedó al margen de esas reuniones, los últimos tres fueron años de vacas gordas. Aunque bajo estricto control estatal, la exportación logró buenos márgenes al comprar la hacienda a precios artificialmente bajos. Además, gracias a "la barata de Moreno", los exportadores accedieron al mercado interno del que no participaban antes. En este contexto, según fuentes privadas que siguen la cadena de valor de la carne, en los últimos 18 meses, el canal minorista (supermercados y carnicerías) llegó a tener un margen de ganancia del 45%. A cambio, los alumnos de "la escuelita" se comprometen a cumplir los "precios sugeridos", lo que llevó el consumo anual per cápita a cerca de los 75 kilos a fines de 2009. La intervención estatal puso a la producción a una situación de crisis inédita, que impactó especialmente en la ganadería de cría. En los últimos tres años, el stock ganadero perdió 9 millones de cabezas al pasar de de 60 millones a 51 millones de animales. El número de terneros descendió desde los 14,4 millones hasta los 11,5 millones. Tras una fuerte recomposición del precio de la hacienda, que se trasladó rápidamente al mostrador, el consumo anual per cápita cayó hasta los 62 kilos y podría perder otros 9 kilos en los próximos meses. Hasta ahora, la crisis no se percibió en el consumo porque la liquidación de vientres (matanza de vacas en capacidad reproductiva) cubrió el faltante. La producción subsidiada de los feedlots, que se alimentaban de terneros a bajo precio, también se frenó. Desde que una vaca queda preñada hasta que la cría está lista para ir a faena transcurren entre dos y tres años, según el destino del animal. Nueve meses de gestación, seis meses más hasta el destete, y dos años adicionales hasta que llega a un peso de faena de 440 kilos. Todo ese tiempo le llevará al país recuperar su producción ganadera para volver a abastecer normalmente el consumo interno y sus tradicionales clientes del extranjero. No habrá freno a la exportación que logre suplir un faltante estructural de carne que comenzó a gestarse en marzo de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner prohibió las exportaciones para evitar la suba de los precios al consumidor. Desde aquella época, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, controla el valor de la hacienda, las ofertas de los supermercados y las exportaciones, variables que el funcionario ajusta en las reuniones que cada viernes tiene con representantes de las cámaras empresarias. Esos encuentros se conocen como "la Escuelita". Salvo para los productores primarios y un sector de la industria frigorífica que quedó al margen de esas reuniones, los últimos tres fueron años de vacas gordas. Aunque bajo estricto control estatal, la exportación logró buenos márgenes al comprar la hacienda a precios artificialmente bajos. Además, gracias a "la barata de Moreno", los exportadores accedieron al mercado interno, del que no participaban antes. En este contexto, según fuentes privadas que siguen la cadena de valor de la carne, en los últimos 18 meses el canal minorista (supermercados y carnicerías) llegó a tener un margen de ganancia del 45 por ciento. A cambio, los alumnos de "la Escuelita" se comprometen a cumplir los "precios sugeridos", lo que llevó el consumo anual per cápita a cerca de los 75 kilos a fines de 2009. La intervención estatal puso a la producción en una situación de crisis inédita, que impactó especialmente en la ganadería de cría. En los últimos tres años, el stock ganadero perdió 9 millones de cabezas, al pasar de 60 millones a 51 millones de animales. El número de terneros descendió desde 14,4 millones hasta 11,5 millones. Tras una fuerte recomposición del precio de la hacienda, que se trasladó rápidamente al mostrador, el consumo anual per cápita cayó hasta los 62 kilos y podría perder otros 9 kilos en los próximos meses. Hasta ahora, la crisis no se percibió en el consumo porque la liquidación de vientres (matanza de vacas en capacidad reproductiva) cubrió el faltante. La producción subsidiada de los feedlots, que se alimentaban de terneros a bajo precio, también se frenó.

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