8 de febrero de 2013 13:28 PM
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Rendimientos variables en la primera marea de los poteros

Con el inicio anticipado de la temporada de calamar, algunos barcos poteros han completado bodegas y empiezan a arribar a puertos patagónico para realizar los desembarques de capturas y retornar a zona de pesca. La flota se concentra principalmente en dos grupos entre los paralelos 46° y el 47° algo más al sur, como referencia continental, están concentrados a la altura del golfo San Jorge.

Ayer, llegó a Puerto Madryn el primer barco potero de la temporada con más de 570 toneladas de calamar, se trata del BP Aurora (MN 02581)”, de la firma Kaleu Kaleu. Mientras que en Puerto Deseado hizo lo propio el BP Xin Shi Dai 28 (MN 02165), perteneciente a la compañía Muelle 8 con alrededor de 600 toneladas de la especie Illex argentinus.

Cautela, es la premisa que mantienen a rajatabla los armadores poteros, es muy temprano para ensayar una radiografía de la pesquería de calamar de este año. Los primeros días se pescó mucho en tallas no tan grandes, mientras que con el correr de las jornadas el volumen de faena diaria ha sido menor, pero con unidades de la especie de mejor tamaño. Quienes van cerrando su primera marea de la temporada prefieren señalar que no ha sido mala, pero aguardan que las próximas sean más auspiciosas, principalmente en cuanto a la talla del calamar, ya que hasta ahora habría predominado S y SS.

Como ocurre cada año, en la región patagónica se genera una gran expectativa en el ámbito de los operadores portuarios con el inicio de la zafra de pesca de calamar en la Zona Económica Exclusiva Argentina, y esto se debe a que tras la culminación de la pesca de langostino sobre fines de año y con la flota tangonera en puerto, los poteros llegan a descargar capturas y la actividad portuaria genera el primer repunte del año.

Por la proximidad de la flota, la mayoría ingresa a Puerto Deseado, otros utilizan los servicios portuarios de Madryn, y bastante menos los de Comodoro Rivadavia; pero el denominador común sigue siendo la elevada estructura de costos que tienen los puertos patagónicos, una cuestión que no se ha logrado corregir, sino que peor aún, se ha profundizado. En la temporada anterior hubo empresas que optaron por perder días de pesca y llevar los buques hasta el puerto de Mar del Plata, ya que les salía más “barato” que ingresar a una terminal marítima de la Patagonia a pesar de estar a pocas horas de la zona de pesca.

Con todo, el esquivo comportamiento que ha presentado el recurso en los últimos años ha obligado a todas las empresas del sector a acotar al máximo las variables que componen las estructuras de costos, entre las que se encuentran los servicios portuarios y de estibaje, que tienen valores significativamente diferentes entre los del sur y los de norte del país.

Así las cosas, el potero “Aurora”, de la empresa Kaleu Kaleu, recaló ayer en aguas del Golfo Nuevo con 570 toneladas de calamar luego de haber completado la primer marea de la zafra del calamar Illex de la temporada 2013, mientras se aguarda con gran expectativa la llegada de otros barcos, que mantengan la actividad portuaria en forma sostenida. El Aurora permanece amarrado en el sitio 5 del muelle multipropósito Almirante Storni de Madryn, para concretar la operatoria de descarga, mientras se realiza el habitual reaprovisionamiento para ser despachado a zona de pesca en las próximas horas.

En Puerto Deseado, por su parte, también comenzaron los ingresos para descargas de calamar, y los datos son coincidentes respecto de las tallas de la especie capturadas en las primeras dos semanas de faena.

Cabe recordar que durante la zafra 2012 la flota potera nacional reportó capturas de calamar Illex por 81.500 toneladas de las 94.000 totales. En tanto, durante el año 2011 se desembarcaron un total de 76.500 toneladas de la especie, de las cuales 59.000 fueron logradas por las embarcaciones poteras.

Por otra parte, vale mencionar que el sector potero también forma parte del Consenso Pesquero Argentino, este nucleamiento de cámaras empresariales que viene planteando en forma reiterada y cada vez con mayor énfasis, las dificultades comunes que tiene la pesca nacional, entrampada por una espiral de los costos internos de producción, con un tipo de cambio que se ha movido mucho menos que los porcentajes de los costes productivos, que se conjuga además con determinados mercados internacionales con precios en retroceso.

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