10 de febrero de 2013 00:11 AM
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¿Otro buen año para las exportaciones de mosto?

Una demanda externa sostenida, buenos precios y un stock reducido generan fuertes expectativas.

En esta temporada se conjuga una serie de factores que impulsarían la actividad.

Por un lado, entre las variables externas, las malas cosechas de los principales productores vitícolas del Viejo Mundo (Francia, Italia, España) restringen la oferta disponible de producto y obligan a destinar una mayor parte a vinificar.

Además, se registraron bajas en Estados Unidos, Nueva Zelanda (15%) y Australia, que tuvo la peor cosecha de los últimos cinco años. Como en cualquier mercado, esto provocó una falta de jugo que presionó al alza los precios el año pasado.

Además, la demanda externa se sostiene con buenas cotizaciones internacionales, aunque esto último no necesariamente sea una buena noticia. Si los precios se dispararan, el consumidor podría optar por productos sustitutos.

En este punto cabe mencionar que el principal competidor en el mercado estadounidense es el jugo concentrado de manzana proveniente de China. Consecuentemente, una buena cosecha de esta fruta en dicho país podría hacer caer el precio del jugo de manzana y amenazar así el de uva.

Por otro lado, en el país habría muy poco stock para vender. Esta semana el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) dio a conocer el estado de las existencias vínicas al 1 de enero del corriente. En lo que respecta a mosto sulfitado, hay un total de 19.246 toneladas, un 35% menos que en la misma fecha del 2011. En tanto, el mosto concentrado alcanza las 12.342 toneladas, lo que equivale a una caída interanual del 24%.

Otra cifra que entusiasma a los productores argentinos es el pronóstico anticipado de cosecha 2013 del INV, el cual arroja una estimación de 28.331.169 quintales de uva, lo que representa un aumento del 26% con respecto a lo cosechado en el 2012. En otras palabras, a priori no habría problemas en la disponibilidad de uva para destinar a la elaboración de mosto.

Este año son cuatro las provincias que habrían convenido que alrededor del 30% de la producción vitivinícola se destine a la elaboración de mosto: Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca.

Hay que tener en cuenta que este producto derivado de la uva actúa como un regulador de la oferta, principalmente de las uvas destinadas a la elaboración de vinos genéricos. De alguna forma, evita un exceso de producto que presione a la baja el precio del mismo.

De acuerdo con el INV, las existencias de vino totales al 1 de enero de este año alcanzaban los 10,5 millones de hectolitros, valor levemente superior al del 2008. Respecto del 2011 es un 20% menor.

Ventas externas

En el 2008 las exportaciones de mosto, en términos de valor, alcanzaron su punto máximo para luego caer fuertemente. Recién en el 2011 comenzaron a recuperarse y gracias al repunte de los precios en el 2012 se alcanzó un nuevo máximo al superar los 239 millones de dólares. (Ver infografía)

Según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, en el acumulado del año pasado se observa una caída del 0,86% en volumen y un alza del 19% en el valor FOB, siempre en relación con el 2011.

De las estadísticas se desprende que en los últimos dos años la cantidad de litros exportada fue prácticamente la misma. La diferencia se debió, entonces, a un significativo aumento de precios, lo cual refleja, entre otras cosas, que faltó producto.

Cuando se hace un análisis por mercado de destino surge que algo más del 85% de las ventas externas de mosto, tanto en términos de valor como de cantidad, se concentra en sólo cuatro países: Estados Unidos, Japón, Canadá y Sudáfrica. De acuerdo con los datos publicados por el Observatorio Vitivinícola Argentino, el primero es el principal destino: absorbe el 45% de los envíos totales.

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