17 de marzo de 2010 09:32 AM
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Moreno pone más trabas a las exportaciones de carne vacuna

Exigirá a los frigoríficos otro certificado para autorizar las ventas; siguen demorados los embarques

Pese a que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les prometió ayer a los grandes frigoríficos que se iban a reabrir las exportaciones de carne, cuatro altos ejecutivos del sector confirmaron a LA NACION que, al cierre de esta edición, las ventas externas de carne seguían totalmente cerradas y que los embarques que quedaron atrapados por la prohibición oficial seguían varados en la Aduana. Además, dos de los empresarios consultados señalaron que, desde ayer, entró en vigencia una normativa que obligará a todos los exportadores de carne a solicitar, además del Registro de Operaciones de Exportación (ROE), el nuevo pre-ROE, suerte de aval extra para poder exportar que será otorgado por Moreno en persona. "Una vez que uno tenga todos los papeles para exportar, se deberá tener la bendición de Moreno para sacar el embarque. Este permiso se otorgará siempre y cuando uno haga los deberes en el mercado interno, es decir, provea a las baratas de Moreno. Esto significa que aunque el Gobierno diga que está liberando embarques, en realidad se van a endurecer los controles sobre la carne", analizó un exportador. Según los consultados, el pre-ROE va a ser el mecanismo ideal para que Moreno trabe las exportaciones de hecho, aunque formalmente estén abiertas. "Es lo mismo que hizo Ricardo Echegaray desde la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) durante años. Ahora ese poder lo va a tener Moreno", explicó otro de los exportadores. En la Oncca dijeron no saber nada sobre la aplicación del pre-ROE.   Esta noticia echó por tierra los dichos del propio Gobierno que, a través de diferentes funcionarios, se ocupó de desmentir el cierre de las exportaciones (de lo que se informa por separado). Incluso, Mario Ravettino, presidente del consorcio ABC, que agremia a los grandes exportadores de carne, dijo ayer a la mañana que el Gobierno se había comprometido a liberar los embarques inmediatamente. Según cuatro exportadores consultados, la promesa hecha al ABC no se cumplió. "Hoy no sale ni un gramo de carne del país. Todavía hay dos camiones parados en la frontera con Chile y decenas de contenedores varados en Ezeiza y en el puerto de Buenos Aires", dijo Gustavo Hardt, exportador y referente en carnes de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). "Es obvio que el Gobierno va a negar que cerró las exportaciones, porque no quiere pagar el costo político de la polémica que les genera esto con los sindicatos de trabajadores de la industria cárnica y con la industria misma", acotó Hardt. Justamente ayer, mientras el Gobierno negaba el cierre de las exportaciones, en el Ministerio de Trabajo se desarrollaba una reunión entre las cámaras frigoríficas y el jefe de la cartera, Carlos Tomada, por la ola de despidos que afecta al sector por la caída que vive la actividad desde antes del cierre de las exportaciones. La reunión se realizó a raíz de una denuncia de Silvio Etchehun, secretario del Sindicato de la Industria de la Carne y sus Derivados del Gran Buenos Aires (Sicgba), que afirma que ya se perdieron 11.000 puestos de trabajo en el sector por la disminución de la faena de carne. "Le pedimos a Tomada que por un año el Gobierno se haga cargo de los sueldos de los empleados que tenemos que despedir para sobrevivir a la crisis. Este año se van a faenar 4 millones de cabezas menos. En el Gobierno tienen que hacerse cargo de las situaciones que ellos mismos generan por sus políticas", dijo el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne de la República Argentina (Ciccra), Miguel Schiariti. Efecto psicológico Según Hardt, la movida del Gobierno tuvo como resultado bajar los precios de la hacienda temporariamente. "Con el cierre, el lunes se desplomaron los precios en el Mercado de Liniers, por el efecto psicológico. Pero no va a ser por mucho tiempo, porque falta hacienda, así que los precios van a volver a nivelarse para arriba en poco tiempo", explicó Hardt. "A largo plazo, esta política se va a volver en contra del Gobierno, ya que genera un desánimo en el productor que va a terminar en una mayor contracción de la oferta de hacienda y, ergo, más subas en los precios", acotó Hardt. Según los exportadores, por cada contenedor parado se pierden US$ 150.000, una suma que no cuenta los costos que generan las multas aplicadas por incumplir un contrato de exportación. 150.000
dólares
Esta es la pérdida que, según los exportadores, se pierde por cada contenedor trabado en el puerto o en Ezeiza.  18.000
trabajadores
Están en riesgo por la parálisis que atraviesa la actividad frigorífica, según el sindicato que agremia a los trabajadores bonaerenses.

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