14 de febrero de 2013 13:08 PM
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Otra vez, esperando la soja

CompartiremailFacebookTwitterDesde la lluvia del domingo, se viene jugando el partido del resultado sojero de este año. La falta de agua previa al fin de semana modificó a la baja los pronósticos de analistas y productores que ahora creen que la campaña sojera rondará los 52 millones de toneladas, un salto importante respecto de la anterior. […]

Desde la lluvia del domingo, se viene jugando el partido del resultado sojero de este año.

La falta de agua previa al fin de semana modificó a la baja los pronósticos de analistas y productores que ahora creen que la campaña sojera rondará los 52 millones de toneladas, un salto importante respecto de la anterior.

Como es habitual en los últimos años, medio en broma y bastante en serio, la lluvia, por más o por menos, constituyó uno de los principales argumentos de la política económica argentina.

Este año, con más agua, probablemente la campaña agrícola represente unas 105 millones de toneladas, lo que significaría un salto de 26 por ciento en la producción y, por consiguiente, en más ingresos para productores, exportadores y el Estado.

La elevada sensibilidad del mercado internacional de la soja hizo que la lluvia en Argentina y Brasil tirase para abajo los precios. Ayer una tonelada de soja cotizaba a US$ 521 después de haber arañado los US$ 550 el 5 de febrero.

Para el Gobierno, más aún después de la caída en la cosecha de trigo, el resultado de la soja es fundamental. La baja de las exportaciones trigueras le saca mucha entrada de dólares al primer bimestre del año y las de soja ganan protagonismo como fuente de divisas para, entre otras cosas, aquietar las aguas del dólar paralelo.

El problema es que faltan entre 45 y 60 días para que lleguen y logren incrementar la oferta de divisas.

Ya en enero dos indicadores dieron señales sobre la reticencia que muestra la economía a la entrada de dólares: la fuerte caída de más de 35 por ciento en la recaudación de las retenciones a las exportaciones y el 21 por ciento de baja respecto del año anterior de la liquidación de divisas del campo.

Ante ese resultado, el Gobierno intenta asegurarse el ingreso de dólares mandándole inspecciones de la AFIP a exportadores y productores. Sabe que la brecha de 53 por ciento que separa a la cotización del dólar oficial respecto del paralelo es lo suficientemente tentadora para alentar sobrefacturación de exportaciones y subfacturación de importaciones.

Medido en pesos, un exportador de soja recibe hoy neto en torno de $ 3 cuando valuado por el marginal podría estar recibiendo 7,67.

El partido por los dólares de 2013 entra en etapa definitoria tanto por la lluvia que determinará las cantidades y el precio de la soja para la exportación, como para que el Banco Central pueda conseguirlos y mantenerlos aunque sea un tiempo en las reservas.

En forma neta, la agricultura determinará que este año entren al país unos US$ 8.000 millones más que el año pasado, una montaña de divisas que apuntalarían la posibilidad de que la Argentina vuelva a crecer.

Pero hay un desafío a tener en cuenta: el punto es cuántos de esos dólares quedarán en la economía y cuántos esperarán otra oportunidad.

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