17 de marzo de 2010 08:34 AM
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Moreno reculó, aunque las trabas a la exportación de carne no se levantaron

El secretario les ofreció a los frigoríficos levantar la medida a cambio de que "inunden" de cortes el mercado local. El sector jugó la carta de un paro y despidos. Cristina puede sorprender hoy en el Mercado de Liniers. Doble discurso empresario

La amenaza de un paro inminente del campo y de despidos masivos en frigoríficos fueron razones de peso para que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, prometiera liberar las ventas de carne al exterior a cambio de inundar el mercado interno de producto. El Gobierno negó que existan trabas a las exportaciones. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, culpó a la prensa y dijo que la información difundida por los medios “partió de un rumor”. A la tarde, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, envió un breve comunicado desde Ecuador en el que aclaró que “no está en el espíritu de la Presidenta el cierre de exportaciones”. La jefa de Estado prepara para hoy una visita sorpresiva al Mercado de Liniers como gesto político al sector. El máximo representante de los exportadores de carne contó en privado que todavía espera que la Aduana le permita embarcar producción.

Mientras los ministros desmentían las publicaciones periodísticas en medios afines al Gobierno, Guillermo Moreno recibía, uno a uno, a los frigoríficos exportadores en su despacho. El funcionario, artífice de la medida K que busca bajar los precios a la fuerza en supermercados y carnicerías, les exigió a los empresarios que inunden el mercado interno de cortes baratos. A cambio, les prometió liberar los permisos aduaneros (ROE) para que concreten envíos comprometidos en el exterior.

Tras la reunión que mantuvo con Moreno en el edificio de Av. Julio Roca al 600, Mario Ravettino, director del Consorcio de Exportadores de Carne ABC, habló únicamente con la oficialista Radio 10: “La mercadería que está en plazoleta para ser embarcada y los camiones en frontera van a comenzar a liberarse de manera inmediata”. Curiosamente, el empresario volvió a hacer declaraciones a la agencia de noticias del Estado, Télam, para aclarar que los envíos al exterior habían sido normalizados. Sin embargo, en privado Ravettino reconoció ante sus pares y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que incluso sin existir una prohibición formal los frigoríficos del Consorcio ABC seguían imposibilitados de mandar carne al extranjero. Algunas de las empresas perjudicadas son Quickfood, Argall, Finexcor, Coto y UBS.

Ravettino le dijo a Télam que ahora el Gobierno comenzará a trabajar en un viejo acuerdo que autoriza a vender al exterior cortes más caros y destinar al mercado doméstico los de menor valor. “Los cuartos traseros se podrán exportar y los delanteros se derivarán al mercado local”, aclaró el empresario.

El Gobierno insistió en desmentir que las exportaciones no habían sido frenadas. Representantes de entidades rurales consultados dijeron lo contrario. Según Alfredo Rodes, director ejecutivo de la Confederación de Asociaciones Rurales (Carbap), no se están extendiendo registros de operaciones al exterior. “Consultamos a productores y frigoríficos y no nos consta que se hayan liberado”, dijo Rodes. El economista en jefe de la Sociedad Rural (SRA), Ernesto Ambrosetti, también confirmó que no se entregaron licencias de exportación.

La Presidenta prevé dar esta tarde un golpe de efecto. Los encargados del protocolo oficial organizaron, en reserva, una visita sorpresiva al Mercado de Liniers. Cristina Fernández estará a las 16 en una cooperativa plástica en Mataderos, justo enfrente del centro concentrador de ganado. Incluso está programado el aterrizaje del helicóptero presidencial en el estadio de fútbol del club Nueva Chicago, cercano a ambos destinos.

La mala relación entre el campo y el Gobierno hizo explosión con la resolución 125 que provocó la guerra gaucha. En el caso de la carne, la caída de la oferta de ganado produce cada tanto cuellos de botella en el mercado que disparan los precios. La respuesta oficial son las listas de precios controlados para los cortes populares que hasta ahora no funcionaron.

El campo pide incentivos, mejores precios y libertad para exportar para aumentar las cabezas de ganado. En paralelo, la inflación en las carnicerías hizo caer el consumo de carne de los hogares en los últimos seis años.

Coto adelantó su barata

La cadena de supermercados de Alfredo Coto pondrá a la venta doce cortes populares de novillo pesado de exportación a precios reducidos. Así lo confirmó el gerente general de la empresa, Pablo Bergesio. La barata, que estaba prevista para el fin de semana, fue adelantada para hoy a pedido de Guillermo Moreno. Los consumidores encontrarán en las góndolas de Coto asado a $ 10,50 el kilo; bife ancho a $ 11,80; carnaza común a $ 7,65; carne picada a $ 6,92; y cuadrada a $ 13,14.

Goldman Sachs no banca al Napia

El banco de inversión Goldman Sachs cuestionó las medidas del “controversial” secretario de Comercio, Guillermo Moreno para contener la inflación. Un informe que el banco le envió a sus clientes sostiene que las políticas de “persuasión” para que los empresarios no aumenten los precios no atacan el problema de fondo, e incluso “aumentan la presión inflacionaria en el futuro”. También agregan que las políticas del oficialismo para incrementar la oferta y así reducir la suba del costo de vida son útiles recién en el mediano/largo plazo

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