15 de febrero de 2013 10:13 AM
Imprimir

Una mayor devaluación del peso justificaría la decisión de retener

Ante la depreciación de la moneda local, se revalorizará la cotización de los granos.

Los dichos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de que el dólar llegaría a fin de año a un valor de seis peso significan que la tasa de devaluación se incrementaría durante el presente año (mirá el gráfico). 

“Todo indicaría que la tasa de devaluación se acelerará en 2013. De continuar un escenario donde la emisión monetaria siga tan activa, las tasas de interés –al menos las pasivas– se mantengan bajas como viene sucediendo en estas primeras semanas del año, favorecería la decisión de no vender el grano”, sostiene Juan Manuel Garzón, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.

La política pública respecto del comercio agrícola también puede impactar en las decisiones. “La producción de soja ya sufre un nivel de presión impositiva muy alta, básicamente por el gravamen que pesa sobre la exportación. El 35 por ciento del valor de la producción se lo lleva el Gobierno nacional, lo que hace difícil pensar en un incremento de esta carga”, recuerda.

 

Sin embargo, para Garzón, no debería descartarse la irrupción de nuevas medidas que modifiquen, por ejemplo, las reglas de comercialización de la oleaginosa y que terminen castigando los precios recibidos por los productores, como sucede en los mercados del trigo o el maíz.

Mientras tanto, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) sigue de cerca el stock remanente de soja de la campaña pasada. Sin embargo, por los datos que maneja el mercado, sólo quedarían de la cosecha anterior 500 mil toneladas sin vender. Habría otras 700 mil toneladas que el productor destina todas las campañas para uso propio, como semilla.

Las vicisitudes que le impone el clima al desarrollo de la campaña altera los planes de la industria aceitera. Desde la Bolsa de Comercio de Rosario aseguran que cada ajuste que se realiza sobre las proyecciones de cosecha tiene serios efectos sobre la cadena comercial.

El complejo oleaginoso está cerrando en abril un año comercial atípico, generado por la caída en la producción en el ciclo 2011/12. “Este faltante de oferta resintió los ingresos de productores, casas corredoras, industriales y exportadores, entre otros actores”, sostienen desde la institución bursátil.

El faltante del poroto se vio reflejado en el ritmo de molienda durante el año pasado, cuando la actividad de la industria se redujo 10,7 por ciento en relación con el 2011.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *