16 de febrero de 2013 11:47 AM
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La nueva soja que permite ahorrar hasta tres aplicaciones de insecticidas

La Intacta RR2 de Monsanto ya se produce en la Argentina y Brasil; Nidera mostró a productores y técnicos en el país vecino las características de este material.

La anunciada soja con tres eventos transgénicos apilados ya es una realidad agronómica palpable en la Argentina y Brasil. Con esta triple tecnología transgénica -aseguran las empresas semilleras-, el productor podría ahorrarse hasta tres aplicaciones de insecticida, gracias a la cobertura contra orugas, y aumentar su potencial de rendimiento.

Pero, por ahora, tanto en la Argentina como en Brasil, lo que puede verse son lotes destinados a la producción de semilla. Y si bien los criaderos, por un tema de competencia comercial, omiten brindar el dato exacto de la superficie sembrada, se calcula que con lo que está implantado los agricultores argentinos podrían sembrar, para la próxima campaña, unas 100.000 hectáreas de esta nueva soja denominada “Intacta RR2 Pro”.

De todas maneras, todavía falta un paso fundamental que no depende de lo que decidan las empresas, los productores o el gobierno local: es la aprobación de China, el principal comprador de la soja argentina. Sin la autorización de ese país, no tendría sentido lanzarla comercialmente para esta campaña, pues no podría exportarse sin antes segregarla de la aprobada RR. “No sabemos cuánto puede demorar la aprobación de la Intacta. Son tiempos y decisiones políticas que ni siquiera dependen de la relación bilateral Argentina-China; también existen cuestiones entre China y los Estados Unidos.

Pero la producción de semilla para poder salir al mercado a tiempo cuando esté la autorización, obedece a los tiempos biológicos”, indica Rodolfo Rossi, criador-investigador de soja de Nidera, quien junto a otros directivos de la compañía organizaron una visita a Brasil con 36 productores argentinos de punta para recorrer los lotes sembrados con estos nuevos materiales transgénicos.

Esta tecnología genética consta de tres eventos biotecnológicos en la misma semilla: al conocido RR (resistente a glifosato) -que el 25 de marzo cumplirá 17 años de su aprobación en la Argentina- se le suman el nuevo RR2, que aumentaría un 3 por ciento el potencial de rendimiento, y el BT, que protege a la planta del ataque de hasta cinco tipos de lepidópteros (rachiplusia, pseudoplusia, anticarcia, espilosoma y epinotia).

Esta tecnología, que ya fue aprobada por el gobierno de Cristina Kirchner en agosto pasado, llega de la mano de Monsanto, que lleva casi una década trabajando en los Estados Unidos y Puerto Rico en el desarrollo del producto.

Pero como la empresa norteamericana no vende soja en el mercado argentino, la tecnología se incorporará en nuevos materiales locales que deberán tener un potencial de rendimiento superior a los testigos que están actualmente en el mercado, todos desarrollados y seleccionados por las semilleras Nidera y Don Mario, que en abril próximo formalizarían el acuerdo con la compañía norteamericana.

Las regalías

Otro de los temas importantes que deben formalizarse entre Monsanto, Nidera, Don Mario, los productores y el resto de la cadena productiva es el cobro de las regalías, asunto que todavía no está claro entre los distintos actores.

En este sentido se está trabajando para llegar a un acuerdo, pero todavía hay más preguntas que respuestas. Desde hace dos años, Monsanto ya logró acuerdos con más de 800 productores que se comprometieron en el pago de regalías para cuando salga esta nueva soja al mercado. En esos casos el agricultor deberá pagar un royalty por la tecnología nueva (RR2 + BT) que aporta Monsanto, pero además abonar la regalía extendida correspondiente al mejoramiento genético tradicional de los materiales de Nidera y Don Mario, según sea la marca adquirida.

Lo que se está barajando entre los interesados en el negocio es que habría un sistema de pago voluntario de regalías diferenciadas en el momento de la compra de la bolsa. Pero si el agricultor no quiere hacer el desembolso antes de sembrar, se le cobraría el canon con punitorios al final del camino: en el acopio o en la exportación, mediante una prueba de reacción química que certifique que esos granos provienen de los eventos biotecnológicos en cuestión.

Por estos días las empresas están trabajando sobre esos temas. Tampoco se sabe con certeza qué podría pasar con el pago obligatorio de regalías si los granos provenientes de la Intacta se destinaran para el consumo o la industrialización en el mismo establecimiento de origen, pues no habría forma de controlarlo.

“Todavía no sabemos el precio que tendrá la bolsa, pero la ventaja económica para el productor debería ser mayor respecto del costo de dos aplicaciones de insecticidas, sin tener en cuenta el beneficio del nuevo gen que potencia el rendimiento”, explicó Carlos Balbi, gerente de autógamas de Nidera, y aclaró que la venta se realizará, por ahora -siempre y cuando llegue la aprobación de China-, sólo en las provincias del Norte (Salta, Tucumán, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y norte de Santa Fe), y la primera venta, que serán grupos de variedades 7 y 8, se hará directamente desde la compañía, en principio a los productores que hayan firmado el acuerdo con Monsanto.

Otro de los temas que están en cuestión es el de los refugios (un 20% de soja RR tradicional) que deberán sembrar para evitar la proliferación de orugas resistentes dentro del nuevo cultivo. “Eso es algo que deberán asumir a conciencia los productores para no perjudicar al resto y destruir el beneficio que genera esta nueva tecnología”, aportó Nicolás Iannone, entomólogo responsable del monitoreo de plagas, del INTA Pergamino.

Respecto de los beneficios económicos, el consultor agronómico Jorge González Montaner analiza que va a ser diferente según las regiones. “Puede ser una gran solución para el Norte, donde los productores hacen hasta cinco aplicaciones contra insectos por cada campaña, y con esta tecnología pueden ahorrarse hasta tres, pero también hay que evaluar bien cada caso y analizar el aporte genético de las variedades según la zona, para que justifique el costo. En las distintas zonas, tanto en la Argentina como en Brasil o Paraguay, la temática de insectos es muy amplia.”

“La idea de comenzar por el norte del país es poner a prueba el material en las zonas donde estas plagas son más virulentas, y ahí es donde los productores van a ver los beneficios reales de esta tecnología, porque en algunos casos pueden ahorrarse hasta cuatro aplicaciones, con lo que significa eso, además, como beneficio para el medio ambiente”, dijo Guillermo Alonso, coordinador técnico de Nidera.

Potencial de la semilla

Consta de tres eventos transgénicos apilados

 

  • Ventajas
    El productor podría ahorrarse hasta tres aplicaciones de insecticidas y aumentar el rendimiento
  • En suspenso
    Semilleros y productores aguardan la aprobación de China para comenzar la comercialización
  • Visita
    Una delegación de 36 productores argentinos viajó a Brasil y recorrió lotes cultivados con la nueva soja
  • Regalías
    Debe formalizarse el cobro entre Monsanto, Nidera, Don Mario, los productores y el resto de la cadena.
Fuente:

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