17 de febrero de 2013 22:43 PM
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Pesca: hundidos por la suba de los costos

Hay buenos precios y recursos ictícolas, pero el sector produce y exporta cada vez menos. También baja el consumo interno.

El diagnóstico sería claro. La inflación y el tipo de cambio atrasado están haciendo estragos en la industria pesquera, y si el Gobierno no toma medidas urgentes para revitalizar al sector, la ola de quiebras, concursos preventivos y cierre de plantas seguirá. Los empresarios esperan “un 2013 complicado” y alertan sobre el potencial problema social.

La pesquería argentina vive desde hace cuatro años una grave crisis a nivel de actividad, que ya llevó a unas 15 empresas grandes, todas exportadoras, a presentarse en concurso de acreedores, suspender o despedir personal, y también a una caída de la producción que se traduce en menores capturas cada año. Según datos oficiales, entre 2008 y 2012 la pesca total pasó de 933.400 a 691.500 toneladas, un 26% menos en volumen.

Lo llamativo es que se exporta más del 90% de la producción pesquera –en especial merluza, calamar y langostino–, llegando a 180 países; tampoco hay escasez de recurso ictícolas y los precios internacionales son buenos. ¿Qué es lo que ocurre, entonces? Los costos fijos (gastos de muelles, seguros, estructura) y variables (mano de obra directa, gasoil, hielo, víveres) se dispararon y el tipo de cambio (oficial) se recuperó mucho menos que la inflación real.

A su vez, un informe de IES Consultores afirma que “en 2012 el consumo total de productos pesqueros en el mercado interno cayó 5,1% y el consumo por habitante llegó a los 8,5 kg, por debajo de los 9 kg de 2011”. Las exportaciones llegaron a US$1.329 millones, pero con una caída del 8,4% en valores y del 5,8% en cantidades”.

A pique Quizás el dato más alarmante sea que en enero pasado se registró el menor nivel histórico de capturas en un mes. El propio Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, tras relevar las descargas en todos los puertos del país, informa que en el mes pasado se pescaron 18.900 toneladas, un 34% menos que en igual período de 2012 y muy lejos de las cifras de enero de 2006 (52.400 toneladas), cuando el sector aún estaba en expansión.

“Se pescó menos porque hoy la flota está parada, tenemos un problema serio de costos”, sostiene Gabriel Quercia, presidente de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA). Se estima que combustible y salarios explican un 80% del costo total de operación. En la ecuación de este año los costos variables tienen impacto, lo que significa que muchas veces “no se pueda pagar el gasoil del barco y no se pueda salir. Por eso está parada la flota”, destaca Quercia.

La pesca depende en gran medida de factores climáticos y de cómo estén el mar y los caladeros. “Un barco debe tardar entre 10 y 12 días en volver con la carga; con 12 días empatás, pero si tardás 14 días, esos dos días significan 6.000 litros extras de gasoil y tenés que sacar la plata de tu bolsillo”, se queja el titular de CAIPA.

En la misma línea, Jorge Frías, secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, el gremio de oficiales, estima que “las capturas son bajas porque los barcos no están saliendo”. Asegura que entre los trabajadores que representa no hubo despidos pero coincide con la mirada empresarial sobre la crisis del sector. Confiesa que desde su oficina en el puerto marplatense “se ven en los muelles tantos barcos amarrados como el 2 de enero, y eso no es habitual”.

Por su parte, Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, comenta que “la pesca no está mal sino que es la macro la que afecta al sector”, frente a lo cual sostiene que “en 2013 las empresas están con un panorama de rentabilidad negativa”. Advierte que en el área marplatense la pesca representa entre el 30% y el 40% de la ocupación, por lo que “cuando la industria pesquera baja, empiezan los problemas de empleo”.

En lo que va del año el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, ya convocó dos veces al Consenso Pesquero Nacional, que reúne a las cámaras empresarias del sector. El Gobierno prometió acercar soluciones, como la rebaja del combustible (se analiza crear un Fondo Rotatorio para financiar la compra de gasoil) y la reducción de retenciones a las exportaciones (5 a 10% según las especies), pero sin resultados a la vista.

“Necesitamos que nos mejoren la ecuación económica; no decimos que el tipo de cambio tiene que estar a tanto, pero sí queremos que las empresas dejen de perder plata”, enfatiza Quercia. Y concluye: “Dependemos un cien por ciento de la política macro del Gobierno o de una ayuda ministerial”.

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