18 de marzo de 2010 00:46 AM
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"La ONCCA no es imprescindible", dicen los analistas. Esperan que el Congreso considere el tema de la misma manera

Las modificaciones que se implementaron en la operatoria de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) durante los últimos cinco años, así como la necesidad de recortar poderes al organismo, determinaron que productores y analistas agropecuarios considerasen que el ente "no es imprescindible".

En esa línea, el especialista Juan Pedro Merbilháa, sostuvo que "no es un organismo imprescindible. Puede existir, como puede no existir", dijo y se esperanzó en que los legisladores puedan debatir primero sobre el sentido o no de la subsistencia de la ONCCA.En ese sentido, el productor y analista bonaerense remarcó, además, que ninguno de los dos proyectos de ley que se están tratando en el ámbito parlamentario apuntan a la desaparición de la ONCCA, sino a su recreación con un contenido diferente.
"Espero que los legisladores no tengan un prejuicio definitivo sobre el destino de la ONCCA. Puede existir, como puede no existir, y esto merece una explicación jurídica", dijo.Remarcó también que todos los proyectos de la existencia de la ONCCA, a partir de la reforma del decreto 2067 del 2005, tanto como el anteproyecto que se ha presentado ahora, parten de la base de que la ONCCA debería hacerse cargo de lo que llaman "las facultades remanentes", que habrían quedado en el aire, con un vacío legal, después de la desaparición de las juntas nacionales de Carnes y Granos.
Agregó, empero, que no quedó ninguna facultad en el aire, ya que los remanentes se repartieron íntegramente entre la Secretaría de Agricultura, mayormente, y en parte, en cuestiones específicas, en el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria)."De manera que no es verdad, ni histórica, ni legalmente, que haya facultades remanentes que quedaron con un vacío legal. Y, por lo tanto, no está justificada jurídicamente la creación de una oficina especial", explicó Merbilháa.
Consultado sobre los proyectos en cuestión, señaló que hasta ahora, la principal diferencia entre los dos presentados es que el primero mantiene a la ONCCA como una "gran estructura burocrática independiente del Estado" y, si bien no le da funciones para generar normativas que tengan que ver con la comercialización, "le deja la puerta abierta para que participe en la formulación de políticas, además de mantenerla como un organismo autárquico, lo que le da derecho para que genere normas propias", precisó.
En su opinión, ese escenario "tiene un serio riesgo, más allá de que se lo limite respecto a cómo se lo conoce ahora, y con la experiencia que tenemos en Argentina, creo que a corto plazo volvería a transformarse en lo mismo que es hoy. Queda un riesgo latente", subrayó.A modo de síntesis, explicó que el proyecto presentado "no soluciona los actuales problemas de estructura, ni limita la posibilidad de un mayor crecimiento, ni restringe la autonomía de la ONCCA. Creo que es sobreabundante y exagerado que un organismo que podría no existir, quede con una dimensión también sobreabundante. Ese proyecto no cambia substancialmente el futuro, sino que deja un monstruo funcionando", resumió.
Para el especialista también hay otras cosas que corregir, más allá de que se mantenga o no la ONCCA y, en ese sentido, mencionó los ROEs y las reglamentaciones que dictó la ONCCA hasta el momento, restrictivas para el comercio de granos y carnes, "porque se trata de normativas emanadas de un organismo no jurídico, como es la ONCCA hasta hoy, y son inconstitucionales", concluyó.

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