18 de marzo de 2010 00:39 AM
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Falta hacienda: admiten que hay 5 millones menos de cabezas

El dato se desprende de un informe del Senasa sobre la vacunación antiaftosa

Un organismo oficial admitió ayer, por primera vez desde el comienzo de esta crisis de los precios de la carne, cuál es el problema de fondo: la creciente escasez de hacienda. El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria (Senasa) publicó los números finales de la última campaña de vacunación contra la fiebre aftosa. De allí surge que la caída del stock vacuno fue dramática el último año: entre fines de 2008 y fines de 2009 la Argentina perdió casi 10% de su rodeo, unas 5 millones de cabezas.

En la segunda mitad del año pasado, según el informe técnico del SENASA, se aplicaron 51.922.968 dosis de la vacuna antiaftosa. Esa cifra implica un retroceso de 10,1% respecto de los 57.736.145 animales vacunados en el segundo semestre de 2008. El retroceso es mucho mayor si se comparan los últimos datos con los de 2006, cuando se cerraron por primera vez las exportaciones de carne y comenzaron las intervenciones de Guillermo Moreno en el mercado. Entonces se aplicaban 59,7 millones de vacunas, un 13% más que en la actualidad.

Aunque es de cumplimiento obligatorio, la vacunación contra la aftosa no es un indicador exacto de las existencias bovinos con que cuenta el país. Sucede que muchos animales (por caso, los ubicados en zonas fronterizas) reciben más de una dosis en la misma campaña de vacunación. De allí que haya que restar algunos millones de cabezas para darse una idea de la real cantidad de animales. Extraoficialmente, algunos funcionarios aceptan que el stock ronda actualmente las 50 millones de vacunos. Pero analistas privados ya hablan de 47 millones.

La estadística del SENASA revela otros datos alarmantes, que explican por sí solos por qué los precios de la hacienda han subido cerca del 100% desde principios de 2009, en una disparada que se aceleró a partir de diciembre pasado. La hembras han sido la categoría más afectada por la liquidación ganadera. La matanza de ejemplares que deberían haber servido para producir nuevos terneros explica casi el 80% del retroceso del stock bovino total.

Otros indicadores, en apariencia positivos y muy difundidos por el Gobierno, permiten advertir con mayor crudeza el proceso casi suicida de la ganadería local. La faena en 2009 llegó al récord de 16,3 millones de cabezas, pero más de la mitad fueron hembras. La fuerte recuperación de las exportaciones también se explica en los embarques de carne barata de vacas destinados a Rusia y otros países de bajo poder adquisitivo.

El escenario de fuerte achicamiento ha sido consecuencia tanto de la sequía como de la política de bajos precios aplicada por Moreno. Con la reciente suba de los valores, muchos ganaderos comenzaban ahora a retener hembras en el campo, en el afán de repoblarlo. La amenaza de un cierre de las exportaciones volvió a llenar de nubes el horizonte.

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