22 de febrero de 2013 10:50 AM
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¿Argentina, año verde?

Si en la manga oficial madura un minipaquete económico, los cheques en blanco no tienen un caudal tan grueso como el de otros tiempos.

Marzo y abril se anticipan como meses álgidos en las maltrechas relaciones del Gobierno nacional con el agro. La cosecha traerá oxígeno económico, especialmente para la administración kirchnerista.

Pero esas divisas frescas no dan para suponer que hay margen para distracciones ni globos de ensayo. Si en la manga oficial madura un minipaquete económico, los cheques en blanco no tienen un caudal tan grueso como el de otros tiempos. Empresarios, sindicalistas y ciudadanos y consumidores de a pie acercan cada día más la lupa sobre la gestión del Gobierno. Los congelamientos son pan para hoy y hambre para mañana, razonan.

Tranqueras adentro, con un oído atento a lo que piensa cuanto menos una franja de productores, la Mesa de Enlace ratificó por escrito que no aceptará desmembrarse para ir a conversar con el ministro de Agricultura.

 

Por la misma cuerda, los ruralistas le pusieron fecha a una seguidilla de asambleas en el corazón agropecuario. En ellas se debatirán medidas gremiales de fuerza. El abanico de problemas es diverso y se ha vuelto a tensar la cuerda. De manera proactiva o reactiva, el malestar se hace ver.

Así, comenzó a correr la moción de suspender o postergar la venta de granos (algo que algunos harán de todas maneras), con la soja en primera fila. El poroto representa la mitad de toda la cosecha de granos esperada (cercana a los 100 millones de toneladas).

El ministro Norberto Yauhar oficializó la decisión de dar turnos individuales a las cuatro centrales rurales.

Supuestos múltiples.
En tal escenario, se podrían trazar varios supuestos. El más clásico: que el Gobierno utilice la fricción para dividir al frente rural y, de paso, aplicar medidas fiscales más duras (¿otra devaluación compensada con más retenciones?).

Otras hipótesis son menos probables. Que, en un golpe de timón, las centrales rurales acepten desfilar cada una por su lado por el edificio de Paseo Colón 982. Y que el ministro, con una venia superior, las sorprenda con novedades (homologación de emergencias sin discriminar a provincias “no oficialistas”; destrabe de fondos para obra pública, del tipo gasoducto manisero, para provincias ídem, caso Córdoba).

Siguiendo con los supuestos: que, a renglón seguido, los líderes rurales son convocados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con la novedad de que –a la luz de cierta holgura en la nueva cosecha de maíz– se liberarán las exportaciones.

Y que, finalmente, el mismo funcionario, los aliente con una confesión: que la administración de Cristina Fernández dará en breve otras señales dirigidas a cambiar la mala onda de los sectores productivos.

Y que, en esa línea, tomará medidas para mejorar la competitividad de productores e industriales, hoy mellada por la inflación y el atraso cambiario. ¿Argentina, año verde?.

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