23 de febrero de 2013 12:49 PM
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Las exportaciones de vinos neuquinas se desplomaron un 23%

En contraste, los ingresos en Río Negro subieron un 9% gracias al alza del precio promedio por litro.

El 2012 fue un punto de inflexión para la vitivinicultura neuquina, al menos para las bodegas exportadoras. Las exportaciones en dólares desde esta provincia se desplomaron un 22,7% respecto del 2011, lo que significó que ingresaran tres millones de dólares menos. En volumen, la merma superó los 568.000 litros, lo que equivale a más de un millón de kilos de uva (aproximadamente el 7% de la cosecha 2012).

¿Sorpresa? Para nada. En el primer semestre la baja interanual fue del 39%, la cual no pudo ser compensada por un mejor desempeño en la segunda mitad del año.

Estos resultados no hacen más que confirmar la crisis que atraviesan las cadenas productivas provinciales en general, pero que se siente más en aquellas que son intensivas en mano de capital y que dependen de los mercados externos para colocar sus excedentes. Es un ejemplo de cómo la actual política económica “impuesta” desde el Poder Ejecutivo nacional castiga a una industria que agrega valor en cada uno de sus eslabones y cuyos productos son reconocidos internacionalmente. No se trata de un problema de “afuera”.

Cuidado. No hay que pensar en que en el actual contexto de pérdida de competitividad, generado a partir de la suba de costos internos y atraso cambiario, la única jurisdicción que finalizó el 2012 en terreno negativo fue la conducida por Jorge Sapag. Las estadísticas dadas a conocer por el Observatorio Vitivinícola Argentino arrojan una caída en las ventas externas de vino embotellado procedente de Mendoza, principal productor y exportador del país. Lo que salvó a esta provincia fueron los envíos a granel, una manera de abaratar costos, que saltaron 38%.

Juntas tampoco pudieron

De acuerdo con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura y el Observatorio Vitivinícola Argentino, las exportaciones de vinos de Río Negro y Neuquén totalizaron 28.856 hectolitros durante el 2012.

Este nivel de ventas indica una disminución del 16,7% respecto de los volúmenes comercializados en igual lapso del año anterior.

No obstante el retroceso observado en ambas jurisdicciones, cabe destacar la performance de las bodegas rionegrinas, las cuales pasaron de exportar 619.300 litros en el 2011 a 608.100 este año, lo que arroja una caída interanual de apenas 1,8%.

En cambio, los establecimientos que operan en Neuquén mostraron una foto muy distinta en cuanto al volumen de ventas. De 2.845.700 hectolitros comercializados en el 2011 a 2.277.500 en la última temporada anterior, lo cual representa una fuerte baja de casi 20%. Tampoco fue un buen año en términos de valores. La exportación de vinos representó para esta provincia ingresos por casi 10,5 millones de dólares, frente a los 13,6 millones del 2011.

Si se suman los 4,4 millones de dólares de Río Negro, en conjunto, las ventas externas superaron los 14,8 millones, lo que equivale a una caída interanual del 15,46%. Al igual que ocurrió en términos de volumen, se torna necesario señalar la disparidad en la dinámica observada entre ambas provincias cuando se analiza la facturación de cada una. Mientras que Neuquén registró una merma del 22,7%, las estadísticas indican una mejora en los ingresos del 9,2% en el caso de Río Negro. De esta manera, ni la mejora en la facturación de esta última pudo compensar el fuerte descenso en las ventas externas de las bodegas del Neuquén, las cuales registraron su primera caída interanual tanto en divisas como en litros desde el 2005. Este cambio de tendencia también se observó en la evolución de los precios, que sufrieron su primer revés el año pasado.

Cuando se efectúa un análisis por destinos surge que Estados Unidos, con una participación mayor al 50% en el total exportado, es el principal mercado para el vino neuquino. De las estadísticas del Observatorio se desprende que en el 2012 los envíos a dicho destino disminuyeron 5,8% en volumen, pero en dólares la caída superó el 14%. En el caso de Río Negro, si bien Estados Unidos lidera el ranking de compradores, su participación en las ventas está en torno del 30%. En los últimos años este país junto con Canadá, Brasil y Reino Unido explicaron más del 70% de las ventas externas de las bodegas emplazadas en el territorio rionegrino.

A contramano

En el ámbito local, a Neuquén tampoco le fue bien. En todo el 2012 las salidas de vino desde sus bodegas habrían superado los 6,2 millones de litros, lo que representa una baja del 3,1% respecto del 2011 (6,41 millones). Los establecimientos ubicados al otro lado del río Limay y Neuquén tampoco tuvieron motivos para festejar, puesto que los despachos al mercado interno disminuyeron un 8,7%. Tomando las dos provincias en conjunto la merma en los despachos de vinos autorizados para consumo interno llegó al 4,9%. Este desempeño contrasta con los resultados positivos a nivel país, que cerró el año con un incremento interanual del 2,38%, siempre hablando en términos de volumen. Cayeron los varietales, frisantes, gasificados y otros vinos, mientras que subieron los envíos sin mención varietal (3,25%) y los espumosos (20,39%). Respecto de estos últimos, las estadísticas del INV detallan que durante el año pasado salieron de las bodegas de todo el país 6,3 millones de litros más.

Como se mencionara al principio de esta nota, el fuerte descenso de las ventas externas de Neuquén, tanto en volumen como en valores, difiere de la evolución de las exportaciones del total nacional que se expandieron 17% en volumen.

Pero hay que aclarar que detrás de este incremento se halla un impresionante crecimiento del 58% en la comercialización bajo la modalidad de granel. Ésta fue la salida que muchas bodegas encontraron ante la pérdida de competitividad.

En cambio, cuando se mira el comportamiento del fraccionado surge que retrocedió un 2,10% respecto del 2011.

De aquí que en valores el aumento de las ventas en dólares haya sido de solamente 10,5%. Es que el precio por litro a granel fue de 0,89 dólares, contra 3,75 del fraccionado. La importancia relativa de cada tipo de producto fue del 43,28% y 56,72% respectivamente.

Esta dinámica no es ajena a lo que está ocurriendo en el mundo.

Un informe reciente de Rabobank International indica que este fenómeno también se dio en otros países productores del hemisferio sur como por ejemplo, Chile y Sudáfrica. En el primero, las exportaciones de vino fraccionado se mantuvieron casi estables, al caer 0,3%, en tanto que las ventas a granel se incrementaron 31,8% convirtiéndose en el motor que impulsa las exportaciones totales de dicho país.

Para el resto del año, la pérdida de rentabilidad en el exterior podría acentuar la tendencia de las bodegas a volcarse más al mercado interno y a los envíos a granel. A esto se sumarían aquellos que apuesten por seguir exportando mosto.

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