23 de febrero de 2013 12:51 PM
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El “yuyo” pone en discusión más de 9.000 millones de dólares

Productores amenazan con no comercializar la nueva cosecha y le meten presión a la caja del gobierno.

“El otro día charlaba con alguien y me decía que la soja es, en términos científicos, prácticamente un yuyo que crece sin ningún tipo de cuidados especiales. Para que ustedes tengan una idea, argentinos y argentinas, el glifosato, que es algo con lo que se bombardean las plantaciones de coca en Colombia o en la frontera con Ecuador para destruirlas, a la soja no le hace nada; es más, le hace bien porque le mata todos los yuyos que están alrededor”. (CFK, marzo del 2008)

Corrían días tormentosos a principios del 2008, cuando el campo y el gobierno se enfrentaron duramente por la idea de aumentar las retenciones a la soja mediante la famosa resolución 125, que el entonces vicepresidente de los argentinos, Julio Cobos, echó por tierra con su voto “no positivo”.

Desde ese entonces hasta la fecha, la soja, o el “yuyo” como lo definió en su momento la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el inicio de esta nota, atravesó distintos momentos de popularidad pero ya nunca abandonó la escena.

Hoy es, una vez más, uno de los actores principales de la economía argentina. Y al igual que entonces enfrenta, aunque por el momento sin tanta virulencia como antaño, a los productores agrarios y al gobierno nacional.

Cansados de ser ninguneados y de lanzar tiros por elevación para ser atendidos por el gobierno sin obtener respuesta alguna, los hombres de campo decidieron pegar donde más le duele al gobierno: en lo que recauda a través de las retenciones a la soja.

La idea propuesta es no vender la producción de este año, algo que ocasionaría un hueco enorme al fisco, encima en un año electoral.

El desafío de los hombres de campo no es menor. Con una producción estimada de soja para este año de 50 millones de toneladas y un valor de exportación de 540 dólares por tonelada, la caja que está en juego –si se tiene en cuenta el 35% de retenciones que se aplica a este producto– es superior a los 9.000 millones de dólares.

Es decir, el “yuyo” pasó a ser la vedette de la recaudación nacional y el gobierno, que ve cómo sus números se aprietan cada vez más, no puede darse el lujo siquiera de pensar en poner en juego semejante tajada y mucho menos aceptará sentirse presionado por los dirigentes del agro.

De todas maneras, la situación tiene un final abierto, porque ni siquiera los propios hombres de campo están muy convencidos de poder aguantar sin vender, ya que en su mayoría no tienen espaldas para cumplir con sus compromisos monetarios de cara a una nueva temporada.

Para Carlos Garetto, titular de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), “los pequeños y medianos productores agropecuarios no están en condiciones de suspender la venta de granos por mucho tiempo “porque tienen que asumir compromisos comerciales, financieros e impositivos”.

“Ésas son propuestas que hicieron algunos productores en la asamblea de la Mesa de Enlace en Pehuajó”, pero “no vender nada es una medida insostenible en el tiempo”, explicó en declaraciones a Radio Nacional.

Según el dirigente agropecuario, “una cosa es la intención y otra la factibilidad, y hoy no hay factibilidad de llevar adelante una medida de esa magnitud”.

Por su lado, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, aseguró que “a mediados o fines de marzo” la Mesa de Enlace va a definir si frena la comercialización de soja de la campaña de abril y remarcó que “la decisión de vender o no la cosecha es siempre del productor” y no del gobierno nacional

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