25 de febrero de 2013 12:35 PM
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Bacterias podrían ayudar en el combate de hongos que afectan cultivos de trigo y cebada

Un conjunto de bacterias colaborarían en proteger los cultivos de trigo y cebada del deterioro que producen los hongos, según un estudio difundido por el Servicio de Investigación Agrícola estadounidense (ARS).

“Hay un gran número de bacterias que se benefician de las raíces de las plantas de trigo y de cebada para su desarrollo. Además, estas bacterias podrían ser también beneficiosas para proteger estos cultivos”, señalaron los especialistas estadounidenses.

El portal Agro 20 manifestó que “la investigación se centra en el potencial de las bacterias para controlar el crecimiento de hongos causantes de podredumbre en las raíces de las plantas de trigo y cebada”.

Estiman los técnicos que las pérdidas por podredumbre pueden llegar a ser del 30 por ciento anual en las zonas del noroeste pacífico y de Estados Unidos, las dos zonas que cultivan más cantidad de estos cereales en todo el mundo.

Por otra parte, “la principal función de las bacterias es impedir el crecimiento de dos clases de hongos, Pythium y Rhizoctonia”, principales responsables de las enfermedades en el trigo y en la cebada, se indicó.

Las bacterias que pueden combatir los hongos son del género de las Pseudomonas e incluyen un total de 11 cepas.

Ambos hongos son capaces de crecer en suelos húmedos y frescos y son más problemáticos durante la época primaveral, que suele ser cuando la planta es joven, de pocas semanas de edad.

Actualmente se usan fungicidas que, de acuerdo con el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA), no son del todo eficaces.

Por lo tanto, podrían utilizarse productos biológicos que contengan estas bacterias ya que los cultivos de trigo como de cebada han desarrollado una resistencia a los químicos, lo que reduce más su eficacia.

“Las bacterias con capacidad para evitar la proliferación de hongos (las Pseudomonas) pueden secretar enzimas y diferentes bioquímicos con gran poder que ayudan a mantener bajo control el crecimiento de hongos”, expresó Pat Okubara, genetista de la Unidad de Investigación de Control Biológico y Enfermedades de Raíces y una de las científicas responsables del programa.

Además, “algunas de las cepas de esta bacteria colaboran con las plantas para protegerse por sí solas ya que estimulan una respuesta inmunitaria frente a problemas adversos externos”.

Para el estudio tanto en trigo como en cebada, se hicieron pruebas de invernadero mediante el uso de cinco cepas diferentes de la bacteria y los resultados muestran una notable reducción, del 50 por ciento al 92 por ciento de la podredumbre causada por los hongos.

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