26 de febrero de 2013 00:55 AM
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Cada tucumano cedió $ 1.762 en 2012 a causa de la crisis azucarera

El apuro del Gobierno tucumano por poner en marcha la nueva ley de ordenamiento azucarero tiene basamento en cuestiones puramente económicas. El año pasado, a causa del bajo precio y de la sequía que afectó al cañaveral, el sector azucarero de Tucumán dejó de percibir $ 2.556 millones, según un informe elaborado por el ex ministro de Economía, José María Nougués.

“El incremento en la capacidad de molienda y fabricación lograda en la última década, estimado en un 30 por ciento, supone una mayor capacidad de producción del orden de las 350.000 toneladas de azúcar sólo en Tucumán, con una inversión total en el conjunto de Ingenios de U$S 525 millones. El valor total -de reposición- de todo el parque industrial alcanza los U$S 22.500 millones, sin considerar en ellos las inversiones que deberán realizarse para concretar la producción de alcoholes y cogeneración de energía”, observó Nougués.

Puso de manifiesto que el consumo de azúcar en Argentina es de 1,74 millón toneladas por año, y la participación de Tucumán en dicho total de 1,078 millón de toneladas. “Toda la producción lograda que supere el consumo debe necesariamente o exportarse o transformarse en alcohol”, recalcó el experto. Destacó que los excedentes presionan sobre los precios hacia la baja y generan un grave quebranto en los factores de la producción. “Los valores que surgen de las informaciones del mercado permiten cuantificar el nivel de pérdidas que ha sufrido Tucumán y su economía en 2012”, apuntó. Reveló que el precio promedio del azúcar en 2011 fue de $ 3,26 por kilo y el logrado durante 2012, de sólo $ 2,90. “Si se aplicara sobre el precio por kilo de 2011 la tasa de inflación, estimada en 25,6 por ciento, el precio promedio debió haber sido de $ 4,09 para 2012 y un diferencial de precio de $ 1,19 entre el que suponemos debió ser y el precio promedio realmente obtenido de $ 2,90. El citado diferencial, multiplicado por la participación de Tucumán en el mercado interno, significa un menor ingreso a la Provincia de $ 1.282 millones por zafra 2012. Y si sumamos la merma en la producción de azúcar por la menor disponibilidad de caña por las razones climáticas, calculada en 311.647 toneladas, lo no ingresado al sector agrícola, a razón de $ 4,09 por kilo., equivale de $ 1.274 millones. En síntesis, lo no ingresado a la Provincia equivaldría a $ 2.556 millones para la zafra 2012”, calculó Nougués.

Marco de referencia

Para tener un marco de referencia, el ex ministro de Economía observó que el Presupuesto 2013 de Tucumán ronda los $ 17.400 millones, por lo cual el quebranto del sector azucarero equivaldría al 14,6 por ciento de dicho total. “Si tomamos en consideración el ingreso per cápita, cada habitante de Tucumán dejó de percibir $ 1.762 en 2012”, añadió.

“No se puede ignorar que muchos de los que intervienen en el mercado no han mostrado capacidad para acordar mecánicas comerciales de cumplimiento general que logre evitar sobreofertas al consumo. La ceguera de algunos para colaborar en la eliminación de stocks mediante la exportación de excedentes es uno de los causales que deben señalarse”, explicó Nougués.

Hay que insistir con los biocombustibles

“Si el programa del bioetanol hubiese funcionado a pleno, no habría sobrantes de azúcar en el mercado interno y los precios finales del producto serían satisfactorios para las partes”, reflexionó el ingeniero agrónomo y ex ministro de la Producción, Franco Fogliata. Evidenció que Tucumán en 2012 destinó 90.000 toneladas de azúcar para producir unos módicos 55.000 m3 de etanol, superior a los 43.700 m3 de 2011, con lo cual sumado a otros procesos estaría cerca de los 75.000 m3 en total para las petroleras, frente a 67.000 m3 de 2011. Reveló que a Coordinadora Nacional de Biocombustibles proyecta que en 2015 se consumirán 8 millones de m3 de naftas y que se requerirán 400.000 m3 etanol anhidro. “Las proyecciones estatales dadas a conocer apuntan a llevar la mezcla al 17 por ciento en 2015 (actualmente, el aporte de etanol es del 5 por ciento). ¿Tiene pensado o proyectado nuestro sector ese futuro?”, se preguntó Fogliata. Observó que la actividad sucroalcoholera está perdiendo una oportunidad histórica, ya que hasta ahora ni siquiera ha llegado a cubrir el 2,5 por ciento del cupo nacional requerido. “Ha tenido el privilegio de ser la única actividad en el país de haber logrado una Ley Nacional propia para el bioetanol combustible (la 26.334) y no pudo -hasta ahora- cumplir las expectativas iniciales. Las perspectivas para el maíz en este aspecto son enormes. ¿Se tiene proyectada alguna política al respecto, si es que nos ganan la casilla del medio en la producción del bioetanol”, inquirió Fogliata.

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