19 de marzo de 2010 13:31 PM
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Inútil insistencia con la prohibición a las exportaciones de carne

Desde 2006, la política aplicada sobre los productores de carne vacuna consistente en restringir cíclica y burocráticamente las exportaciones ha sido muy negativa para los consumidores, para los productores y para el propio Gobierno. Es una rareza encontrar una política que sea negativa para tantos grupos, pero en este caso, el Gobierno lo ha conseguido.

La razón es que estas restricciones han sido uno de los factores determinantes de la disminución del stock ganadero de unas 9,2 millones de cabezas !!!durante los últimos tres años!!!

Dado que sólo alrededor de un 10/15% de la producción de carne vacuna es exportada (obviamente cuando no rige le prohibición como en la actualidad), la caída de la producción solo puede hacer subir los precios internos dañando los consumidores como ha ocurrido durante los recientes meses. Estas son las fuerzas del mercado, y por más que a los burócratas no les guste, siempre serán derrotados por estas.

Por otra parte, la caída en la producción de carnes muestra que la pérdida de los productores ha sido masiva. Tanto los precios absolutos como en relación a sus insumos, han estado entre los más bajos de la historia y muchos productores pequeños y en zonas marginales han quebrado. Las malas políticas y la sequía de 2008/9 aceleraron la liquidación y morbilidad/mortandad del stock ganadero. Otra efecto ha sido la importante disminución de la productividad como consecuencia de la disminución de la tasa de preñez y la tasa de parición. Las malas políticas y las condiciones climáticas adversas han ocasionado que entre 2006 y 2009 la producción disminuyera de 3,1 a 2,5 millones de toneladas, es decir un 19%.

Sin duda, dentro de los actores de la cadena de la carne vacuna, los mas perjudicados han sido los productores primarios, particularmente aquellos que son mas vulnerables a los ciclos de precios. Muchos han quebrado y para ellos, no hay retorno. Por lo tanto, en el sector primario y en general dentro de la cadena productiva, la política de prohibir las exportaciones también ha tenido efectos regresivos.

¿Qué es lo que ha ganado el Gobierno? Ni un peso para la tesorería porque las restricciones burocráticas sobre las exportaciones no generan ingresos sino rentas proteccionistas que terminan en los bolsillos de quien sabe quien. Los frigoríficos beneficiados con cupos de exportación pueden haber ganado, pero estaban equivocados si pensaron que sus ingresos de largo plazo podían ser mantenidos por los favores del Gobierno. La torta se ha achicado demasiado y la caída de la oferta primaria ya los está dañando. Nadie puede decir que no tuvieron la oportunidad de ponerse del lado de los productores.

A nivel macroeconómico también hay que señalar dos hechos negativos. Primero, la política de prohibiciones periódicas ha acentuado la intensidad natural que tiene el ciclo ganadero. Buenas políticas son aquellas que suavizan los ciclos porque de esta manera se amortiguan los efectos negativos sobre los ingresos más bajos, como el caso de los pequeños productores y los obreros de los frigoríficos exportadores. En segundo lugar, el cierre de las exportaciones disminuye los ingresos de divisas con claros efectos negativos sobre la percepción respecto a la solvencia del país. La política hacia los productores de carne vacuna va a contramano de los objetivos generales expresados por el gobierno por lo menos, los objetivos argumentados en la actualidad. Se terminó la popularidad de la medida y ahora todos debemos pagar las consecuencias

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