20 de marzo de 2010 07:18 AM
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LA COSECHA :  Lo que mata es la humedad

Cómo evitar pérdidas en soja, maíz, sorgo y girasol por humedad alta en la cosecha o un secado deficiente

La cosecha gruesa ya está en marcha y los volúmenes estimados permiten anticipar posibles inconvenientes de logística, con potenciales incrementos en las pérdidas de poscosecha. Para evitar estos problemas, desde el INTA Balcarce se propone ajustar el manejo de grano húmedo y, especialmente, el sistema de secado.
Ricardo Bartosik, coordinador nacional del Proyecto de Eficiencia de Poscosecha (Precop), asegura que "en esta campaña será de fundamental importancia la puesta a punto del sistema de manejo de grano húmedo y sobre todo del sistema de secado".
Como las condiciones climáticas durante la primavera y el verano determinaron excelentes rendimientos en una gran proporción de la zona productora del país, se espera que los próximos rindes de soja, maíz, sorgo y girasol (en menor medida) alcancen o superen, en total, los 75 millones de toneladas. Pero estos altos rindes permiten avisorar posibles dificultades con la contratación de máquinas trilladoras y fletes, además de complicaciones por la baja en la capacidad de recepción de los acopios.
De acuerdo con el pronóstico climático para este otoño, gran parte de la cosecha deberá levantarse con humedades por encima de las recomendadas para un almacenamiento seguro, especialmente en el caso del maíz. Bartosik destacó que "los productores deberán tener en cuenta que la cosecha de grano húmedo implica afrontar gastos extras de secado".
Según un relevamiento realizado en diversas plantas de acopio y cooperativas, las tarifas de secado oscilan entre 5-8 pesos por tonelada y por punto de humedad removido. Para bajar este costo, Bartosik consideró que es posible dejar secar el grano a campo, pero a expensas de afrontar mayores pérdidas de precosecha en el lote. Por esto, para decidir el momento óptimo de cosecha, el técnico recomendó prestar especial atención al clima y a las enfermedades de fin de ciclo.
Bartosik recordó también que la capacidad de secado -especialmente en maíz- determinará la recepción de la cosecha en los acopios, ya que pueden manejar una porción limitada de grano húmedo. Al respecto, el técnico recomendó coordinar con los acopios la recepción de granos con excesiva humedad para evitar demoras en la descarga.
"En el caso de que los productores decidan cosechar húmedo y realizar almacenamiento temporario a campo, deberán considerar que no se puede mantener grano húmedo en silos sin aireación reforzada", enfatizó Bartosik. "El grano húmedo respira intensamente produciendo calor y consumiendo las reservas del grano, afectando su calidad. En el caso del almacenamiento en bolsas, se debe tener en cuenta que la humedad de almacenamiento segura es la humedad de recibo del grano". Respecto a los acopios, Bartosik aclaró que el manejo de grano húmedo con aireación requiere importantes caudales de aire (aireación reforzada de 0,5 metro cúbico por minuto y por tonelada). En este caso, el grano húmedo debe airearse permanentemente, hasta que se pueda pasar por la secadora.
"Las secadoras son más eficientes cuando se las trabaja a ‘todo calor’. En esta modalidad, el grano sale caliente (40-45 °C) y con un punto de humedad por encima del nivel final. Caliente y húmedo se traslada a un silo con aireación reforzada para su enfriado y secado definitivo", resumió. Ojo con las bolsas

El coordinador del Precop, Ricardo Bartosik, señaló que "el almacenamiento de grano húmedo en la bolsa debe ser estrictamente temporario", en especial con humedades superiores al 17% en maíz y 14% en soja.

"Las bolsas deben ubicarse en lotes altos, preferiblemente con cierta pendiente para evitar el anegamiento temporario luego de una lluvia torrencial. No armar la bolsa sobre rastrojo, ya que rompe la cubierta plástica, favoreciendo la entrada de agua. Extremar los cuidados en el cierre de la bolsa y reparar toda rotura. Ubicar las bolsas de a pares y dejar una calle cada dos bolsas para facilitar la extracción de granos en caso de ser necesario. Anotar en la bolsa la calidad -fundamentalmente humedad- del grano embolsado. Realizar el monitoreo de la bolsa en base a la medición de dióxido de carbono para detectar tempranamente cualquier incremento en la actividad biológica", especificó.

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