22 de marzo de 2010 00:13 AM
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España  –   Un plástico especial para fardos de forraje

El Grupo Armando Álvarez innova su film estirable del que se realizan 15 millones de pacas al año en todo el mundo

Las tareas del campo se han transformado con el paso del tiempo, contando con la aplicación de las nuevas tecnologías. Una empresa cántabra, Armando Álvarez, está contribuyendo a hacer más sencilla y práctica la tarea agrícola con la fabricación de un plástico que se destina a realizar pacas de forraje. El film estirable agrícola (Silograss es una de las marcas de la empresa cántabra) tiene una producción suficiente en Aspla para encintar más de 15 millones de pacas de forraje al año, lo que representa un porcentaje destacable en el ámbito mundial. El grupo empresarial va a invertir este año 4 millones de euros en nueva maquinaria. En los últimos años los dos últimos años la inversión ha sido de 25 millones. Se trata de innovar utilizando la más avanzada tecnología de extrusión, combinada con continuas mejoras en la investigación y desarrollo de productos. El Grupo Armando Álvarez transforma 280.000 toneladas de polietileno al año para hacer una amplia variedad de productos. Aproximadamente un tercio se dedican a usos agrícolas como el film para cubiertas de invernaderos, para hacer silos, sacos para fertilizante. Además están los films acolchados que se utilizan para mejorar la precocidad de las cosechas; eliminar o limitar el crecimiento de malas hierbas; economizar agua y limitar la evaporización; preservar la estructura de los suelos; aumentar la intensidad luminosa disponible para las plantas; permitir la mecanización de los cultivos y la producción a gran escala así como evitar la propagación de algunas plagas de insectos. El film estirable se comenzó a producir en Australia a finales de los años 80 para introducirse en los 90 en Reino Unido. Aspla lo produce hace ya 15 años y destina la mayor parte a la exportación. Ventajas Son muchas las ventajas del ensilado en fardos encintados con film estirable en comparación con otros productos tradicionales como las pacas de paja o el ensilado tradicional. La primera es la simplicidad del sistema ya que el ganadero puede embalar la hierba, encintarla y transportarla. Requiere menos energía y mano de obra que la realización de los silos tradicionales, tipo zanja o trinchera. Una segunda ventaja es la menor dependencia del tiempo, ya que cuando se encintan bolas el proceso es muy flexible ya que el tiempo que se necesita para segar y secar la hierba es de unas pocas horas, por lo que el ganadero no tiene que estar tan pendiente de la lluvia como el caso de los silos clásicos. En tercer lugar, hay que tener presente la relación de coste-beneficio. El sistema permite conseguir mejores fermentaciones y, por tanto, una menor pérdida de forraje que en los silos clásicos. Además, el valor nutritivo del forraje húmedo encintado es mucho mejor que el de la paja y tan bueno como un ensilado clásico bien realizado. Además, en el caso de los caballos no les produce la conocida enfermedad respiratoria que causan las esporas presentes en el heno seco. Otra ventaja es la facilidad de almacenamiento, transporte y manipulación que supone que todo puede realizar una sola persona con un tractor. Además, no es necesario la inversión en costosas estructuras porque no se precisan silos de cemento o de hormigón. Una de las cuestiones más interesantes es que se adapta a zonas de montaña y, por tanto, a fincas de tamaño medio o reducido, es decir, es un sistema perfecto para los ganaderos que precisan de flexibilidad y autonomía y también para contratistas (tractoristas) que realicen diferentes tareas. En cuanto a las pacas, destaca su gran trazabilidad ya que las que que se dañan es difícil adaptarlas y apartarlas, con lo que se logra una mayor eficiencia del proceso de alimentación del ganado. Asimismo, cuando los fardos encintados lo están correctamente se generan mínimos efluentes por lo que el riesgo de contaminación de acuíferos es nulo. Del mismo modo, la gran estanquedad de las pacas reduce las pérdidas de materia seca durante el almacenamiento, consiguiendo mayor fuente de proteínas. En definitiva, una mayor calidad del ensilado supone mayor ingesta de forraje nutritivo y, por tanto, aumento en el peso del animal y de la producción diaria de leche. Aspla no ha dejado de investigar para mejorar la calidad del film desde el momento que lo incorporó a su producción. El plástico que se aplica sobre los fardos de hierba tiene un espesor de unas 15 micras, es decir, una quinta parte de un cabello humano. Las bolas de forraje se friccionan contra el suelo, se transportan con las pinzas del tractor y normalmente están expuestas a la intemperie entre 6 y 12 meses. El film de Aspla se usa en zonas ventosas como puede ser la costa oeste irlandesa, zonas de alta montaña como Suiza o expuestas al sol como Australia o Costa Rica. El producto tiene que resistir todo este tiempo en perfectas condiciones para poder cumplir su función que es la de proteger y conservar el forraje hasta que se abran los fardos. Aspla ha tenido en cuenta la preocupación de los ganaderos de alimentar a sus animales con forrajes de calidad a un coste razonable y esto se puede conseguir con el uso del ensilado de pacas redondas. El uso de láminas de polietileno para conservar y proteger esos fardos es una técnica eficiente por la resistencia de los plásticos y su poder hermético para su peso bajo y coste unitario. Con estos films se consigue crear un silo estanco y producir una fermentación sin presencia de aire. La hierba cortada fermenta en el interior de la paca, creando un silo cuya acidez conserva el forraje hasta un año después. El nuevo film que se está produciendo ofrece al ganadero la mayor gama disponible del mercado ya que se fabrican en 3 y 5 capas y la nueva inversión en Torrelavega permitirá films multicapa. Recogida y reciclaje Una preocupación de Aspla es el medio ambiente y en este sentido se colabora con varios países impulsando sistemas de recogida de los plásticos agrícolas usados. En Cantabria se colabora estrechamente con la Consejería de Medio Ambiente y la empresa MARE para el desarrollo y puesto en marcha de un sistema de recogida a través de puntos verdes que permita la valorización de los plásticos agrícolas una vez terminado su ciclo de vida. Los plásticos que produce Aspla son totalmente reciclables, por lo que una vez recuperados se reutilizan para fabricar otros productos. Es una manera clara de contribuir desde Aspla a un medio ambiente sostenible para todos

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