22 de marzo de 2010 07:13 AM
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Nueva batalla por los transgénicos

La aprobación de cinco vegetales de modificación genética reactiva la movilización de sus detractores

La aprobación por parte de la Comisión Europea (CE) hace varias semanas de un permiso para cultivar una variedad de papa transgénica (para producir almidón de uso industrial, no humano), junto a otros cuatro productos de modificación genética, ha reabierto la pugna entre los detractores y defensores de los OMG (organismos modificados genéticamente).

La biotecnología está produciendo variedades de plantas transgénicas, esto es, organismos vivos a los que se le añaden en laboratorio genes exógenos para lograr que tengan nuevas propiedades, y también experimentando con animales, incluso en clonaciones.

En esta batalla, a un lado se han situado agricultores, asociaciones de consumidores, ecologistas y también científicos, quienes esgrimen el principio de precaución pues consideran que no hay suficientes evidencias respecto a que los OMG no repercutan negativamente en el medio ambiente, contaminando otros cultivos, y la salud.

Y, al otro, empresas biotecnológicas, parte también de la investigación en ciencia y administraciones reguladoras, como la propia CE, que consideran que hay precisos mecanismos de control y que los OMG aplicados a plantas de uso comercial constituyen una oportunidad para mejorar la producción en los países desarrollados y para el futuro alimentario de los del Tercer Mundo.

Hasta ahora, en el territorio de la Unión Europea sólo se permitía el cultivo de un transgénico, el maíz, aprobado en 1998 y que se siembra en España y otros países, aunque el mercado europeo sí permite comerciar e importar OMG.

Y en ese nuevo contexto, las organizaciones contrarias a la producción de transgénicos han anunciado una semana estatal de movilizaciones que tendrá lugar del 12 al 17 de abril próximo.

La tesis de los firmantes de una declaración el pasado 18 de marzo es que los OMG "amenazan nuestra salud y deterioran el medio ambiente, contaminando otros cultivos, destruyendo la agricultura familiar y agravando el hambre".

POSIBILIDAD. "En Canarias, oficialmente, no se están produciendo cultivos transgénicos pero existe una posibilidad real de que haya siembras de granos OMG", explica Pablo Vázquez, miembro de Ben Magec-Ecologistas en Acción y portavoz de la Plataforma Canaria Libre de Transgénicos. "Es muy fácil sembrar el millo que se vende entero para alimentar el ganado", argumenta.

Y es que desde 2008, la comunidad autónoma se convirtió en una de las cuatro del Estado, según recuerda Guillermo Díaz Guerra, director del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, que se declara libre del cultivo de transgénicos. "Hemos prohibido el cultivo, no el consumo. Hay una diferencia importante. Mientras sí está acreditado que los OMG producen problemas en el medio ambiente, no hay aval científico para los resultados que puedan producirse en la salud".

Pero medir esos efectos es una tarea compleja, según Ángel Sosa, profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad grancanaria. "Ese impacto está por descubrirse. Personalmente, no creo que no haya repercusiones. Lo que ocurre es que no se dispone de un sistema de análisis adecuado. Habría que hacer un estudio metabólico desde niño hasta la edad adulta para poder contrastarlo. Mientras, no se puede afirmar que no se estén produciendo esos efectos no deseados para la salud".

La aprobación de los nuevos productos por la CE "es un primer paso en toda una estrategia perversa, para introducir los transgénicos en Europa. Es el gran negocio de la semillas", opina José Manuel Quesada, presidente de la Asociación de Consumidores de Gran Canaria. "Existe una opacidad en el etiquetado, no informan de la presencia de ingredientes OMG y sobre trazabilidad".Pero de semillas cultivadas en Canarias no hay nada, en opinión de Rafael Hernández, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos. "El territorio libre de cultivo se está cumpliendo".

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