11 de noviembre de 2009 14:40 PM
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La EFSA advierte de que se necesita una vacuna frente a Campylobacter

Las medidas de bioseguridad, por sí solas, son insuficientes para controlar Campylobacter. Por ello, es necesario producir una vacuna que permita disminuir la prevalencia de la enfermedad causada por esta bacteria

Acaban de ser publicadas las conclusiones de un trabajo de investigación llevado a cabo por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA) con motivo de tratar de reducir la presencia de Campylobacter en la carne de pollo.
Los rebaños con mayor producción intensiva seroconvirtieron a las 2-3 semanas de vida y la transmisión tuvo lugar de forma horizontal desde el ambiente, por medio de un importante número de vías, como son el tránsito humano y posibles vectores como el agua, los roedores o las moscas. Estas rutas podrían minimizarse con bioseguridad estricta, pero hasta la fecha, introducir y mantener en una explotación tales niveles de bioseguridad es muy complicado. Por tanto, son necesarias otras estrategias como la vacunación, que pueden complementar la bioseguridad.
Sin embargo, en la actualidad no existe ninguna vacuna frente a Campylobacter en el mercado.

¿En qué estado se encuentran las investigaciones?
Se están llevando a cabo dos estrategias que están dando buenos resultados. La primera incluye el uso de una vacuna de Salmonella viva modificada genéticamente y que incorpora antígenos de Campylobacter. Se está desarrollando de modo que sea eliminada rápidamente del aparato digestivo de los pollos, de modo que éstos no sean positivos a Salmonella. Estos experimentos se realizan utilizando diferentes cepas de Salmonella y diferentes antígenos de Campylobacter, y los resultados iniciales hablan de protección frente a una infección experimental. Esta estrategia, sin embargo, debe contar con la aceptabilidad y disponibilidad comercial del consumidor.
Una segunda estrategia utiliza vacunas de subunidad, y al no usar ingeniería genética, el tema de la aceptabilidad no es un problema. Aquí el inconveniente es el hecho de que estos antígenos, que se liberan oralmente, pueden fallar en la generación de una respuesta efectiva en la superficie del intestino de los pollos. En ratones y seres humanos, existen adyuvantes que presentan de forma efectiva los antígenos para generar respuesta inmune. Sólo un adyuvante, las microesferas de chitita, fueron capaces de estimular la respuesta inmune humoral y celular en pollos, permitiendo así protegerles frente a una infección experimental. Ambas estrategias son prueba de que la vacunación es una manera posible de proteger a los pollos de esta bacteria. Sin embargo, se necesita investigar mucho más para que se conviertan en productos comerciales

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