27 de marzo de 2010 07:18 AM
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El maíz picó en punta

Buenas fertilizaciones, justos monitoreos de plagas y enfermedades y cosecha anticipada, fueron claves del éxito

La cosecha de maíz está a pleno en el corazón maicero argentino. Quienes se animaron al maíz saben que para obtener un buen resultado no se puede mezquinar en tecnología, y los rindes que ya se vislumbran les dan la razón. Eso sí, muchos productores largaron la cosecha con altos valores de humedad, ganando tiempo y principalmente anticipándose a la soja. Clarín Rural dialogó con referentes de diferentes regiones maiceras para saber cómo pinta la campaña y para ir sacando algunas primeras conclusiones.

Este año, el buen ritmo en el avance de la cosecha tiene como aliada a la decisión de muchos de entrar con las máquinas en forma anticipada, aún cuando el cultivo tuviera algunos puntos de humedad extra.

Esta decisión agronómica viene ganando adeptos. Tal es el caso de José Luis Zorzín, un joven profesional que asesora a productores en el sudeste de Córdoba y que, desde hace varias campañas, viene evaluando "el impacto de la cosecha anticipada en el rendimiento y su conveniencia frente al costo extra del secado" (Ver Menores pérdidas.).

Este año se sumó un hecho adicional. "Observamos el impacto que tenían las podredumbres en tallos y el descalce de plantas luego de algunas lluvias; todo lo cual fue un incentivo extra para arrancar temprano, con más de 25 por ciento de humedad", explicó.

Zorzín destaca "que está siendo una excelente campaña, aunque las altas producciones -en torno a los 13.000 kg/ha- tienen su explicación no sólo en la muy buena oferta ambiental, sino en la tecnología aplicada". Como en la última campaña "no se hizo mucho trigo, muchos productores se volcaron al maíz con un completo paquete tecnológico, principalmente en lo que a fertilización respecta", describió el especialista.

Específicamente, en "campos propios se aplicaron a la siembra entre 120 y 150 kg/ha de MAP, apuntando a reponer lo que el cultivo extraerá", detalló Gabriel Pellizzón, de Los Surgentes, en el sudeste de Córdoba. En campos arrendados "se aplicaron entre 80 y 100 kg/ha", agregó Zorzín.

Ello se complementó con una importante fertilización nitrogenada y azufrada. En nitrógeno, "para aprovechar la excelente oferta ambiental apuntamos a llegar a 220 kg/ha entre lo ofrecido por el suelo y lo que se agrega vía fertilizantes", especificó Pellizzón. En términos prácticos, esto significó agregar entre 200 y 300 kg/ha de urea, según la dotación inicial de los suelos", afirmó Zorzín.

En cuanto a la densidad, ambos técnicos optaron por subir la cantidad de plantas logradas "apuntando a por lo menos 77.000 a 80.000 plantas/ha", agregaron.

El manejo de fungicidas también fue un tema que no se descuidó. "En nuestro grupo regional de Aapresid nos manejamos monitoreando y aplicando fungicidas en base a umbrales de severidad sobre híbridos susceptibles a roya", precisó Zorzín.

Sólo hubo rindes promedios bajos "en lotes que se inundaron y que en consecuencia se perdió una parte importante de la superficie", agregó Pellizzón.

Esta situación se mantiene en las diferentes regiones maiceras, con niveles de rendimientos variables, pero "siempre muy buenos para cada zona en particular", detalló María Eugenia Magnelli, del área técnica de Aapresid.

Ese diagnóstico coincide con lo informado por la Bolsa de Comercio de Rosario. Según la entidad, en el centro sur de Santa Fe "los rindes de maíz, promedian los 10.000 kg/ha".

Por su parte, en el norte de Buenos la variabilidad de rendimientos es mayor, con producciones que va de 6.000 a 12000 kg/ha; esperándose que el rendimiento promedio ronde los 9000 a 9500 kg/ha, indica el trabajo.

Las zonas donde los lotes quedaron afectados por anegamientos muestran altas diferencias intra lote, "como están verificando las cosechadoras con mapas de rendimientos", agrega el reporte.

La gran cosecha de maíz se evidenció y seguramente seguirá haciéndolo en el gran tráfico de camiones que se está dando en caminos rurales y rutas de todo el interior argentino. A eso se suma la acumulación de camiones en las playas de muchos acopios de la Zona Núcleo.

Por su parte, la soja recién lleva el 10 por ciento de la superficie cosechada, con rendimientos por debajo de las expectativas. "La combinación de una alta incidencia de mancha ojo rana, junto a importantes ataques de plagas, y golpe de calor durante el llenado están arrojando rendimientos al menos un 20% por debajo de las expectativas iniciales", precisó Magnelli. Como conclusión, Zorzín afirmó que "el maíz mostrará mejores márgenes que la soja, ya que esta última tuvo un importante aumento de los costos por manejo de plagas y enfermedades". Para tener en cuenta.De segunda

El maíz demostró ser también una interesante opción de segunda. Rindes más estables, sin pérdida real de rendimiento, junto a una menor inversión por hectárea, son los pilares.

Al sembrarse con mayor temperatura de suelo, la emergencia es mucho más rápida y uniforme. Así, el porcentaje de plantas logradas es muy alto y se puede optimizar la densidad. Y baja el costo de implantación comparado con maíces tempranos. También cambia sustancialmente la nutrición nitrogenada. Si bien hay que hacerla, se ve compensada con la mayor sincronización entre la mineralización natural del suelo y la necesidad de nitrógeno del cultivo. Además, el rápido crecimiento del maíz le permite competir mejor con las malezas, optimizando su control. Los Bt brindan protección frente a larvas de lepidópteros típicas de siembras más tardías y permiten esperar la cosechar primero la soja.

Con alta humedad

El maíz se suele cosechar cuando está por debajo de 18-19% de humedad. Pero cada vez más productores se animan a arrancar con más de 25%. "Hay bibliografía que cita pérdidas de peso seco en los granos cercanas al 1% por cada punto de humedad que se pierde a campo, por el proceso de respiración de ellos", afirmó José Luis Zorzín, de la regional Los Surgentes/Inriville de Aapresid, en el sudeste de Córdoba. El grupo viene evaluando en híbridos comerciales cuál es la pérdida de rendimiento que hay por dejar que el maíz se seque en el campo, comparado con los costos de cosecharlo antes y hacerlo en forma artificial. "Encontramos una pérdida promedio de 0,94 quintales por cada punto de humedad que se seca a campo", dijo Zorzín. Por eso, adelantar la cosecha no sólo evita la pérdida de peso seco, sino que reduce las pérdidas precosecha y el riesgo climático, entre otras ventajas.

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