27 de marzo de 2010 07:54 AM
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Un fallo contrario a la soja

La prohibición de emplear el glifosato en una zona de Santa Fe carece de base científica y perjudica a los productores

Un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Santa Fe prohibió el uso del herbicida glifosato en un radio de 800 metros que circundan la ciudad de San Jorge, que podría extenderse a las poblaciones de la provincia, al aducir riesgos para la salud humana. Anteriormente, el Ministerio de Defensa de la Nación prohibió su utilización en los campos administrados por las Fuerzas Armadas. Se intentaría también lograr una decisión del gobierno provincial a cargo del gobernador Hermes Binner en el mismo sentido para toda la provincia. El herbicida, utilizado en el país desde hace décadas, tiene la virtud de destruir todas las malezas sin afectar la soja, el maíz y el algodón genéticamente modificados. Significa, pues, un enorme beneficio económico para la productividad y los costos de estos tres importantes cultivos y, potencialmente, para muchos otros. En su momento, el glifosato utilizado desde hace más de 30 años en Estados Unidos, seguido por la Argentina y otras cien naciones, fue estudiado y avalado por la importante Agencia de Protección Ambiental (EPA) del país del Norte y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y recibió la calificación de levemente tóxico, vale decir, de riesgo menor a una gran proporción de los utilizados en actividades diversas. En nuestro país, recibió la indispensable aprobación del Senasa para su utilización. Sin embargo, meses atrás, la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para demandar su prohibición, fundada en un estudio aún no publicado de un profesional del Conicet que recibió fundadas críticas de parte del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, quien calificó de poco ético el procedimiento de publicar un trabajo preliminar. Por su parte, en medio de aquella polémica, un Consejo de Expertos del Conicet hizo saber que el herbicida, utilizado bajo las normas establecidas, no acarrea riesgos para la salud humana. Los cultivos de especies genéticamente modificados están basados en el famoso descubrimiento del ADN en la década del 50, que está revolucionando la producción animal y vegetal, así como la farmacopea, las relaciones sociales y otras áreas. Significa, en este caso, reemplazar un gen de los más de 20.000 que componen las mayorías de las especies aludidas, mediante procedimientos de alta precisión, menos complejos y costosos que los utilizados tradicionalmente para el mejoramiento de las especies. Las academias más importantes del mundo han avalado estas formidables invenciones, entre las cuales la soja es, por ahora, el mayor beneficiario. El binomio soja-glifosato ha aportado beneficios a nuestro país. Virtualmente todos nuestros productores han adoptado esta combinación. Unas 18 millones de hectáreas de soja y casi todo el maíz y el algodón la han adoptado. Lo aquí expresado, sobre la base del conocimiento mencionado, aconseja desestimar por las vías que correspondan, cualquier propósito de extender las prohibiciones adoptadas. De llevarse adelante los propósitos mencionados, perderán los propietarios de las tierras vecinas de los pueblos por la desvalorización que sufrirán sus campos. Y perderán la cadena productiva, el propio gobierno y la sociedad toda.

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