27 de marzo de 2010 08:37 AM
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Especialistas examinan nuevamente supuestos efectos de producción de carne sobre el cambio climático

Especialistas de diversas partes del mundo examinan nuevamente los supuestos efectos de la producción de carne sobre el cambio climático, luego de que la FAO analizara las emisiones en la producción de carne, del campo a la mesa, para determinar la incidencia en el cambio climático.

Un informe de 2006 concluyó que la producción de carne era responsable del 18% de las emisiones de gases de tipo invernadero, más de lo que genera el transporte. Una crianza más inteligente de animales, no menos crianza, equivaldrá a menos calentamiento, agrega. Sin embargo, un nuevo análisis, presentado durante una reunión científica en Estados Unidos, afirma que la comparación con el transporte, es errónea.
El informe original ha sido citado por activistas que abogan por una dieta mayoritariamente vegetariana, incluyendo el ex Beatle Paul McCartney. El músico fue una de las personalidades que lanzaron la campaña de fines del año pasado titulada “Menos carne = menos calor”. Pero reducir la producción y el consumo de carne sería menos beneficioso para el clima de lo que antes se pensaba, expresó Frank Mitloehner, de la Universidad de California en Davis (UCD), en Estados Unidos.
“Una crianza más inteligente de animales, no menos crianza, equivaldrá a menos calentamiento”, afirmó a los delegados de la Sociedad Química de Estados Unidos (ACS, por sus siglas en inglés) reunidos en la ciudad de San Francisco. “Producir menos carne y leche sólo resultará más hambruna en los países pobres”.
Figuras como el director del Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) han citado el dato del 18% como una de las razones para que las personas consideren consumir menos carne. El informe de 2006 ­”La larga sombra del ganado”, publicado por la FAO­ llegó a la cifra sumando todas las emisiones de gases invernadero asociados con la producción de carne de la granja a la mesa, incluyendo la producción de fertilizantes, despeje de tierras, emisiones de metano por la digestión de los animales y la utilización de vehículos en las granjas. En la región amazónica la tierra se despeja para criar ganado.
El doctor Mitloehner señaló que los autores del documento no calcularon las emisiones generadas por el transporte utilizando los mismos parámetros. En este caso, sólo se basaron en las cifras del IPCC, que incluían solamente la quema de combustibles fósiles. “Este análisis parcializado es un clásico ejemplo de la analogía de ‘manzanas y naranjas’ que realmente confundió el tema”, manifestó.
Uno de los autores del informe de la FAO, el director de Asuntos Ganaderos, Pierre Gerber, dijo a la BBC que aceptaba la crítica de Mitloehner. “Debo decir con sinceridad que es un argumento válido. Nosotros facturamos todo para calcular las emisiones en cuanto a la carne, pero no hicimos lo mismo respecto al transporte”, reconoció. “Pero el resto del informe no creo que haya sido realmente cuestionado”, añadió.
La FAO trabaja, emprende ahora un análisis mucho más completo sobre las emisiones de la producción de carne, dijo el funcionario. Este se entregará a finales del año y deberá permitir hacer comparaciones entre dietas, como la carnívora y la exclusivamente vegetariana.
Varias medidas
Las organizaciones usan diferentes métodos para relacionar las emisiones con diferentes sectores de la economía. En el intento de reunir todo lo asociado con la producción de carne, el equipo de la FAO incluyó, por ejemplo, las contribuciones del transporte y la deforestación.
En comparación, el método del IPCC reúne todas las emisiones de la deforestación en un lote separado, así la tala de árboles se deba a la agricultura u otra razón; y hace lo mismo con el transporte. Esta es una de las principales razones por las que la cifra de 18% aparenta ser demasiado alta para algunos observadores.
La mayoría de las emisiones relacionadas con la carne proviene del despeje de tierras y la expulsión de metano asociada con la digestión de los animales. Otros académicos argumentan que la carne es una fuente necesaria de proteína en algunas sociedades con pocos recursos alimenticios y que en las zonas áridas de África Oriental y cerca del Ártico, donde los cultivos no pueden sobrevivir, una dieta carnívora es la única opción.
El doctor Mitloehner sostiene que en naciones desarrolladas como Estados Unidos, donde la emisiones por el transporte reflejan casi 26% del total para el país, comparado con el 3% por la crianza de ganado,­ la carne es el blanco equivocado en los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono

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