27 de marzo de 2010 06:59 AM
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Carne: falta poco…  (Susana Merlo)

Las últimas medidas oficiales alrededor del tema de la carne, no hicieron otra cosa que dejar al descubierto la absoluta falta de coordinación en el seno del gabinete, así como el desconocimiento y, más aún, la falta  de creatividad gubernamental respecto a lo que se puede, y lo que no se puede hacer cuando se está al frente de un país.

El nuevo cierre efectivo de las exportaciones de carne llevado adelante el viernes por el Secretario de Comercio (y virtual ministro) Guillermo Moreno, aunque desmentido por un ala del Gobierno, fue efectivamente confirmado por empresarios, frigoríficos, despachantes de aduana, por importadores y hasta por funcionarios de rango menor, todos los cuales ya contaban con esa información durante el fin de semana. Parece que no ocurría lo mismo, sin embargo, con otros de alto rango como el Ministro de Agricultura, Julián Domínguez, o el de Interior, Florencio Randazzo, que recién después de casi 5 días, salieron a “desmentir” lo que para ellos era una “versión” (aunque los camiones quedaron parados en la frontera y los containers en distintos puertos), y a “defender” a la presidente Cristina Elizabet Fernández. Pero, si no fue ella la que dió la orden, entonces quién?. ¿Es posible que un funcionario de segundo nivel, como un Secretario de Comercio, pueda actuar por si mismo y adoptar semejante decisión? Y Domínguez y Randazzo, si efectivamente no sabían, ¿que rol juegan?. Y si sabían, entonces, ¿"a que” juegan?…  ¿Y dónde está el piloto?
Si el golpe no fuera tan dramático nuevamente para la ganadería, casi se podría tratar de una comedia de enredos. Es que en el nuevo acto del sainete al que el Gobierno viene sometiendo a la producción de carne, hay un sempiterno “vocero” (de todos los temas) que, sin embargo, esta vez no aparece y dejó varios días que algunos de sus pares quedaran descolocados, desinformados y se tuvieran que hacer cargo de representar a la Presidente, y otros (Moreno & Co) realizarán un trabajo encargado por alguien de un rango, al menos, similar al de Cristina Fernández (y si esto no es doble comando…).
En todas estas alternativas, el gran ausente, sin duda, fue el Jefe de Gabinete, Anibal Fernández, de llamativo repentino mutismo.
Por supuesto que los resbalones de unos, o las zancadillas de otros, no ocultan el terrible y dañino esquema de inseguridad jurídica y económica a la que es sometida la actividad ganadera por parte del Gobierno.
Tampoco se oculta el desconocimiento, no sólo de los funcionarios, sino también de varios dirigentes, y ni hablar de algunos locutores y conductores devenidos en improvisados “expertos” ganaderos, que para esta fecha vaticinaban la “caída” en los precios de la hacienda (lo que prácticamente nunca ocurre en marzo, al contrario, ya que en general aumentan los precios de la hacienda y la carne en este mes), mientras otros hablaban de la baja de 30% en las cotizaciones de la hacienda en pié en el momento en que se cerraron las exportaciones en 2006 cuando, en realidad, la caída fue de apenas 10% 12%, y sólo por algunas semanas. Es decir, que ya entonces la medida de cerrar las exportaciones fue un fracaso como forma de contener los precios internos al consumo.
Ahora, lo real es que apenas está ocurriendo lo que se preveía desde hace años (más concretamente desde 2004), agudizado  por la alta liquidación y la seca que asolaron a la ganadería local ante la falta de perspectivas  y que, con los últimos acontecimientos, lamentablemente, solo se puede profundizar.
Pero si no hay forma de “inventar” más carne, y tampoco es factible controlar los precios en un esquema de escasez, aparece sin embargo una serie de interrogantes que, hasta ahora, nadie devela. A saber:
• ¿por qué suben los precios del cerdo y, especialmente, del pollo que sigue contando con energía (electricidad y gas oil) subsidiados y con maíz también subsidiado por el 20% de retenciones que se le aplica al cereal?. ¿Será por el carácter “afrodisíaco” que se le asigna a  alguno de ellos?
• Porque, si durante 2005 al 2007 la hacienda en pié cotizó a alrededor de $ 2,3/2,6 por kilo vivo, y desde entonces y casi hasta diciembre pasado siguió a $ 3/3,2, los precios de la carne al público aumentaron en forma constante durante todo ese lapso?
• ¿quién explica, en el mismo período, cómo se movieron/ampliaron los márgenes que tuvo cada etapa de la actividad, desde el productor, hasta el consumidor (matadero, frigorífico, matarife, mayorista, hipermercado, minorista, etc.)?.
• El área encargada de este seguimiento no depende, acaso, también del Secretario de Comercio, Guillermo Moreno?.
• ¿Qué se hicieron los famosos “acuerdos” de precios celebrados con sectores concentrados de alimentos alternativos?.
• ¿Por qué, si el argumento oficial es que se suspenden las exportaciones para garantizar los precios internos de la carne, no ocurre lo mismo con los sustitutos cuya exportación sigue abierta?.Se podrían hacer muchas preguntas más, pero no hace falta.
Lo único real es que los gobiernos pasan, y la ganadería queda…(aunque sea golpeada).
Así fue desde la Colonia y, seguramente, va a seguir siendo. Y aunque varios queden por el camino, sólo hay que saber esperar…

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