28 de marzo de 2010 07:43 AM
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La producción ganadera comienza a recuperarse y atrae nuevas inversiones

En tres años se perdieron 7 millones de cabezas, el 15 por ciento del stock. Los pequeños ganaderos fueron los primeros en caerse del negocio.

Después de cada tormenta siempre sale el sol y la máxima parece a la medida de la ganadería. Después de atravesar momentos críticos, el sector ve en el horizonte cercano un panorama alentador que hacen pensar en una nueva etapa del negocio ganadero, enmarcado en un contexto de mejores precios y una nueva tendencia orientada a la retención de vientres, que pese a todo es de largo alcance ya que será un arduo camino recuperar el stock ganadero perdido.   La aumento de los precios de las distintas categorías de hacienda y las mejores condiciones climáticas oficiaron de respaldo para que el negocio ganadero retome el ritmo de crecimiento que venía estancado en los últimos períodos. Pero lo que resulta una noticia alentadora para la actividad primaria implica un duro golpe para el bolsillo del consumidor, el último eslabón de la cadena al que en los últimos meses se le hizo cuesta arriba continuar con la tradición argentina de comerse un asado todos los fines de semana.   Pese a que las condiciones objetivas son inmejorables para la actividad, los actores del sector insisten en que las políticas oficiales plasmadas en intervenciones al mercado -esencialmente vía cierre o control de las exportaciones- aporta la cuota de incertidumbre suficiente como para que las inversiones en el sector no fluyan naturalmente.   "Afortunadamente los tiempos de turbulencia se acabaron. Fueron varios años de penurias para el ganadero como consecuencia de la sequía y la reducción de la superficie ganadera", explicó Daniel Rearte, coordinador del Programa de Carne de Inta y explicó que "en tres años la Argentina perdió 7 millones de cabezas, lo que representó una reducción del 15 por ciento del stock ganadero, que se ubico en 51 millones de cabezas ".   Para el analista esta situación "es preocupante pero no dramático, porque la Argentina difícilmente puede tener de nuevo ese nivel de cabezas". A su juicio, puede remontar a un stock sólo de 55 millones, pero en cambio está en condiciones de producir más terneros. "Hay que mejorar la tasa de procreo para que aumente el 15 por ciento de destete, porque hay menos campos y menos vacas", dijo.   Ignacio Iriarte, especialista y titular de Informe Ganadero, coincidió en que las perspectivas son mejores que en años anteriores, con una recuperación de los valores que llega hasta el 70 por ciento por categoría. "En términos reales son los precios más altos de 30 años" afirmó y aseguró que es un año de transición.   No obstante, no todo lo que brilla es oro, ya que la recuperación será a paso lento en función de que hay una oferta restringida. "Los ganaderos se van a tomar un tiempo para cambiar de conducta, los precios van a estar firmes y se dará un franco retroceso del feed lot que es el gran regulador del mercado", opinó Iriarte e hizo hincapié en la escasez de carne que puede haber en los próximos ciclos, lo que implicará un período de precios altos.   "Se observa que los feed lot se están llenando lentamente y por debajo de los índices del año pasado, ya que al depender del ganado pastoril es más inestable", dijo Iriarte y explicó que los que se dedican a esta actividad "no creen más en las compensaciones porque están llegando a cuentagotas y a mediados del año pasado se tenía más hacienda terminada que durante este ciclo", indicó.   Por su parte, Angel Girardi, presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa) también aseguró que "hay una sana esperanza hacia el futuro en función de que los precios son mejores", dijo aunque deslizó sus críticas a la gestión de gobierno por las políticas implementadas hacia el sector . "Queda menos tiempo para esta gestión y eso influye en el ánimo de los productores", dijo a modo esperanzador y señaló que además, se nota "una mayor demanda forrajera", acotó.Los que quedaron afuera Durante la crisis, muchos ganaderos -sobre todo pequeños y medianos- se quedaron en el camino, liquidaron stocks y se pasaron a la agricultura. Ahora, desandar ese tránsito se torna cada vez más incierto ya que el negocio favorece sobre todo a los de gran escala.   La expulsión de los actores del negocio no sólo se produjo entre ganaderos, sino además entre los exportadores. Hasta 2006 había en el país cuarenta grupos de productores exportadores de carne, conformado por pymes que, con integración y producción de especialidades cárnicas, tenían su nicho de mercado y éxito en el negocio.   Sin embargo, tras la implementación de las políticas oficiales por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, materializadas en intervenciones al mercado cárnico de exportación, el panorama para este sector se modificó y afectó fundamentalmente a los exportadores más chicos. Así, en el último año cerraron sus puertas catorce grupos de productores exportadores expulsados del sistema por la incertidumbre del negocio.   "Muchos productores achicaron su plantel pero no desaparecieron del negocio, achicaron su crecimiento", afirmó Rearte y agregó que lo que se dio fue una reducción de la superficie ganadera. "Es una crisis que empezó con los Kirchner y terminó con la sequía, que significó sacar de la cancha a miles de pequeños ganaderos que difícilmente puedan volver", estimó Iriarte y explicó que se fueron de la actividad con precios en baja y ahora en un escenario de valores mucho más altos les resulta difícil volver a reinsertarse. "Lo peor lo pagó el pequeño productor, no obstante a partir de esta etapa se abre algo bueno", dijo.   "Con la crisis, menos del 50 por ciento se pudieron quedar con empresas de mayor escala y se corrieron a distintos lugares. Ahora se está registrando una mayor cantidad de ventas de semillas forrajeras. Ojalá se recupere la invernada para tener madres", se esperanzó.Lo que se viene    "Es importante mejorar la eficiencia productiva. Ya comenzó un proceso de retención de vientres pero esto lleva tiempo y no se va a traducir en alto volumen de carne en pocos meses", indicó Rearte y explicó que faltan dos años como mínimo para que este proceso se consolide. En ese lapso, "vamos a tener un demanda firme con oferta limitada y precios firmes", dijo. Esto, inevitablemente repercutirá en el precio final de la carne. "Se encarecerá el consumo, aunque no significa que haya nuevos aumentos", indicó Rearte y aseguró que esta es una tendencia que vino para quedarse.   En cuanto a la exportación, el analista comparó la situación de la Argentina con la de Brasil, que tuvo que faenar muchas cabezas y -crisis internacional mediante- enfrentó un colapso en la cadena cárnica. "Tiene volumen y no saben donde colocar la mercadería", dijo Rearte.   En ese sentido, explicó que la Argentina no tiene grandes volúmenes, por lo cual es factible colocar su carne. "Hay poco volumen de alto valor y se mejoró la cuota Hilton", acotó.La industria    No obstante, para la industria frigorífica el panorama no es el mismo, sobre todo por la falta de oferta ganadera y los altos precios. "La oferta ganadera tiene su impacto en los frigoríficos ya que produce una disminución en la actividad prevista en el orden del 50 por ciento", explicó Daniel Urcia, titular de la Federación de Industrias Frigoríficas de la Argentina (Fiffra). Por otra pare, señaló que por los precios y las demoras en la distribución de la cuota Hilton, se ven disminuidas las exportaciones".   Para el empresario, lo positivo de la crisis es que el ganadero tiene un incentivo para la retención de vientres pero para los industriales de la carne no hay precio competitivo. "Las perspectivas no son buenas para el sector frigorífico y se va a estabilizar una caída del orden del 30%. Ya hay fábricas con garantía horaria o paradas por mantenimiento y estos procesos empiezan con suspensiones y terminan con despidos", anticipó Urcia.

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