24 de marzo de 2010 02:54 AM
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Crisis ganadera: ante el campo, Agricultura se distancia de Moreno

El ministro Domínguez presentó un plan. Y hubo coincidencias

Entre sanguchitos y canapés, ruralistas y funcionarios miraban nerviosamente hacia la puerta, temerosos de la llegada de quien hubiera malogrado su conversación. Guillermo Moreno finalmente no apareció anoche por Agricultura y así por lo menos una cosa prosperó. Hubo un diagnóstico común sobre la gravedad de la crisis ganadera y un reconocimiento mutuo de que sólo se saldrá de ella produciendo más carne.

La cita nocturna tuvo como protagonistas al ministro Julián Domínguez y a los cuatro referentes de la Mesa de Enlace. Se gestó la semana pasada por decisión de Cristina Kirchner, con quien el campo solicitó audiencia ni bien se supo que el secretario de Comercio había vuelto a bloquear las exportaciones de carne. Carlos Garetto (Coninagro), Mario Llambías (CRA), Hugo Luis Biolcati (Sociedad Rural) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria) fueron con bajas expectativas. Pese a los anuncios, anoche los embarques de bifes seguían trabados. A la distancia, era Moreno quien marcaba el ritmo. Domínguez, sin embargo, desafió ayer esa lógica y anunció una serie de medidas para elevar la producción de carne. Fueron elaboradas por técnicos de Agricultura y del INTA. Y parten de un reconocimiento de que la suba de los precios es producto de una fuerte caída del stock vacuno, que debería revertirse. Uno de los funcionarios que participó en la factura del minipaquete reconoció a Clarín que juegan una carta diferente a la de Moreno, que apuesta todo al estrangulamiento de las exportaciones. "¿Alguien cree que así se va a poder deprimir el nivel de precios? Nosotros no", se sinceró.

Las medidas que anunció Domínguez, pese a que los funcionarios intentaron disimularlo, van en sentido opuesto a las que aplica Moreno prácticamente al margen de las reglas del propio Estado (en rigor, las exportaciones están cerradas sin norma). "Se asegurará la exportación de un volumen del orden de 350.000 toneladas para este año", dice el documento que Agricultura distribuyó anoche. Ese volumen está cerca del promedio exportado en los últimos años.
Otras dos medidas anunciadas también tocan el corazón de la política de carnes aplicada por Comercio. Agricultura planea elevar paulatinamente el peso mínimo de faena (a razón de 10 kilos cada dos meses), para llevarlo así de 260 a 320 kilos en febrero de 2011. Evitar la matanza de terneros de bajo peso es la manera más rápida de producir mayor cantidad de carne con igual cantidad de bovinos.

Con mayor osadía aún, Agricultura se propone redireccionar las compensaciones a los feed lots para que en vez de alimentar terneros los subsidios premien a quienes engorden novillos de más de 430 kilos. En 2009, fueron nada menos que $ 1.500 millones. La Mesa de Enlace había llegado a la reunión con algunas recetas propias para bajar los precios de la carne, como la eliminación del IVA. Y aunque reniega del peso mínimo de faena, coincide en la necesidad de alentar la producción de animales más pesados con estímulos impositivos. "Queremos se parte de la solución", dijeron sus dirigentes antes de entrar. Ya adentro, se sorprendieron por el notable giro de la política ganadera que ofrecía Domínguez. Hasta ahora, Moreno basó su estrategia en restringir las exportaciones, y a la vez subsidiar fuertemente a los feed lots para que llenaran el mercado con carne barata de animales muy jóvenes, que luego los supermercados, desparramaban sin reparar que ese proceso conducía hacia una liquidación ganadera. Desde 2006, la Argentina perdió unos 8 millones de animales.  La reunión con Domínguez se prolongó hasta casi la medianoche. Todos dejaron Agricultura preguntándose si esta vez sería cierto que Olivos aprobaba una receta diferente.

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