24 de marzo de 2010 12:40 PM
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El ocaso del bife: se pierden mercados, cierran empresas, cae consumo y suben precios

Empresarios del sector tienen dudas sobre la promesa del Gobierno de reabrir las exportaciones. Temen que les "hayan hecho pisar el palito a la Mesa de Enlace". Actualmente hay 10 frigoríficos sin operar y debieron suspender personal. Mientras la Argentina dialoga, Uruguay hace negocios "jugosos".

Las exportaciones de carne están cerradas en la Argentina desde hace 12 días. En efecto: durante la reunión que durante cuatro horas mantuvieron la Mesa de Enlace y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se discutieron los pormenores de una política ganadera que permita hacer sustentable el negocio, pero el encuentro no arrojó resultados concretos.  
Si bien los ruralistas, en horas de la madrugada del miércoles, señalaron que la reunión fue satisfactoria, el titular de Coninagro, Carlos Garetto, dejó bien en claro que los puntos que están en debate permitirán recuperar la ganadería argentina recién "en cuatro o cinco años".  Así, mientras campo y Gobierno retoman un diálogo largamente postergado, actualmente hay 10 frigoríficos sin operar que debieron suspender personal y Uruguay sale a la "caza" de los mercados descuidados por el país.

De este modo, el bife argentino, famoso en el mundo por su alto nivel de calidad, hoy deja un sabor amargo.

Dónde está hoy la Argentina y cómo llegó a ese punto
Frigoríficos, ganaderos y funcionarios del Gobierno estuvieron, durante años, entrelazados en una lucha en la que todos se terminaron viendo perjudicados. Y la situación actual, tal como destacaron distintas fuentes del sector, hoy es “caótica”.

Para entender por qué hay una crisis en el sector, basta entender la “historia del ocaso del bife argentino“, una novela que comenzó cinco años atrás, cuando el Gobierno empezó a querer dominar el “fantasma” inflacionario con controles de precios y cierre de exportaciones.

Sin incentivos para invertir o retener animales, los ganaderos liquidaron stock, especialmente hembras, es decir, las “fábricas de carne”. Así, en tres años se perdieron 10 millones de cabezas, dato confirmado por el Senasa.

La situación se revirtió a fines de 2009: lógicamente, el juego de la oferta y demanda entró en escena. Empezó a sentirse la escasez, los precios subieron y los planes oficiales para garantizar precios baratos no hicieron efecto. Así, los productores, al ver nuevamente buenos valores, comenzaron a retener animales.

Así, la carne se convirtió, en gran medida, en un bien de lujo y el consumo se desplomó. Un argentino promedio pasó de comer 71 kilos a apenas 59 kilos anuales, lo que implicó una caída del 20 por ciento.

Ante el impacto de estas cifras, recientemente entró en escena el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y desde el viernes 12 de marzo, prohibió las exportaciones de carne para forzar una nueva baja en el precio.

Una reunión con resultados dispares
En este contexto, ayer campo y Gobierno volvieron a verse las caras.

En el plano exportador, Domínguez se comprometió a que se levantarían las restricciones a las exportaciones pero reinó la confusión: horas antes de la reunión desde Agricultura hicieron circular un paper oficial donde especificaban que la postura del Gobierno era permitir un máximo de exportaciones de 350.000 toneladas.

Este tope incluiría la Cuota Hilton, carnes termoprocesadas, carnes congeladas, carne de convenios bilaterales y un porcentaje de carnes enfriadas no Hilton “que no colisione con las necesidades internas”, según el Ministerio.

Pero cuando la Mesa de Enlace se encontró con los micrófonos, Garetto señaló que se acordó habilitar "un mínimo de 400.000 toneladas".

Más allá de esta diferencia, nadie habló de que las restricciones fueran a levantarse automáticamente. Los dirigentes dejaron en claro que van a continuar los contactos y que deberán esperar a que Domínguez eleve los pedidos a la Presidenta.

Una mirada de escepticismo
Si bien la industria consideró esta reunión una bocanada de aire fresco en medio de la tormenta que desató Moreno, miembros de cámaras y empresarios consultados por iProfesional.com coincidieron en que ya se “quemaron” con leche y cada vez que ven acuerdos de este tipo, desconfían.

Un alto directivo de una cámara que pidió estricto off the record, destacó que “hace dos años se logró un pacto entre campo y Gobierno y en unos meses se borró todo lo acordado. En 2009 tuvimos el panorama despejado, pero ahora volvieron a cerrar las fronteras. ¿Quién nos garantiza que este Gobierno no vuelva sobre sus pasos porque no ve que baja el precio en los mostradores?

Además, el directivo, con más de 20 años en la actividad y que ha discutido cara a cara con Ricardo Echegaray cuando éste ocupaba el sillón principal de la ONCCA, disparó que “hasta ahora, lo que se estaría garantizando sería la habilitación de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE) automáticos”, un “papel” sin el cual ningún frigorífico está autorizado a sacar un solo kilo de carne.

Sin embargo, aclaró que Moreno hace unos días implementó una nueva herramienta para controlar al sector: los pre-ROE. Es decir un requisito extra. "Es un juego sin sentido, ahora para poder exportar, primero habrá que sacar un permiso que lo tiene que autorizar la Secretaría de Comercio Interior y luego obtener el aval del Ministerio de Agricultura. Es decir que todo sigue dependiendo de Moreno”, se quejó.  

Ya le han hecho pisar varias veces el palito al campo“, agregó el directivo, que se quejó de que “las entidades rurales vayan a negociar en nombre de la industria cárnica y no vaya el resto de la cadena”.

En la misma línea, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) explicó a iProfesional.com que “si la medida que propuso el Gobierno se cumple, es algo positivo”.

Sin embargo, puso un manto de duda: “Siempre se la pasan anunciando y después cumplen la mitad de las cosas“.

Además, confirmó que la medida que habilita a Moreno a tener la firma que libere las ventas al mundo, “muestra que Domínguez tiene buenas intenciones pero tiene muy poco poder político“.

Además, en la industria todavía hay heridas abiertas. Sucede que, días después de la polémica medida que cerró las fronteras, el propio ministro del Interior, Florencio Randazzo salió a desmentirla. “La Presidenta no ordenó el cierre de exportaciones de carne, tal como se afirmó periodísticamente. No se ha tomado ninguna medida en ese sentido", disparó el funcionario.

Sin embargo, todas las fuentes consultadas por iProfesional.com ratificaron que, desde hace doce días el Gobierno no permite sacar un solo kilo de carne, excepto las que están bajo el régimen de Cuota Hilton.

En este sentido, el presidente del poderoso Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, Mario Ravettino, fue contundente y afirmó a iProfesional.com que, hasta la noche del martes, tenían “todo bloqueado. No podemos exportar nada desde hace casi dos semanas. Sólo nos permiten sacar la Hilton”.

Es la palabra de la cámara que maneja más del 50% del negocio de exportación de la Argentina contra la del Gobierno.

Desde Ciccra, Schiariti también ratificó que “está todo cerrado. No permiten exportar nada“, excepto los cortes premium para el mercado europeo y vaca conserva, un negocio no tan relevante para el sector en general.

Según el directivo, todo esto provocó “que las empresas se vean perjudicadas”.

Frigoríficos seriamente comprometidos
Si bien la medida del Gobierno –de llevarse a cabo tal cual lo anunció Domínguez- podría traer un poco de aire al sector, los doce días que Moreno mantuvo las exportaciones cerradas tuvieron un costo alto entre las empresas.

Desde Ciccra, Schiariti alertó que “hay muchísimos frigoríficos parados. Estimamos que más de diez no están trabajando y suspendieron personal”.

En este contexto, Ravettino, del poderoso consorcio ABC, confirmó a este medio que durante el martes tuvo una reunión en el Ministerio de Trabajo para "hacer un relevamiento sobre la situación de los trabajadores del sector".

En diálogo con iProfesional.com, fuentes de JBS-Swift Argentina, la empresa cárnica más grande de la Argentina, dueña del 15% de las exportaciones argentinas y con ventas al mundo anuales por u$s290 millones, confirmaron que “la situación no ayuda a la actividad”.

No hay hacienda para faenar, el 90% de la industria está en esta situación. Se está trabajando con una capacidad ociosa alta, pero se trata de un problema general de la industria”, explicaron, para luego aclarar que por el momento no suspendieron personal.

Desde Arre-Beef, el segundo frigorífico de capitales nacionales, con negocios internacionales por u$s90 millones anuales, ante una consulta de iProfesional.com, no confirmaron pero tampoco desmintieron el rumor que circulaba en el mercado que decía que están totalmente inactivos y habrían tenido que suspender empleados.

Pérdidas millonarias
En este contexto, fuentes del sector que pidieron estricto off the record, aseguraron que en estas casi dos semanas se dejaron de realizar negocios en los mercados internacionales por cerca de u$s40 millones, es decir, casi 4 millones de dólares por día.

“Mientras las ventas al mundo siguen cerradas, los precios internacionales suben y esto beneficia a países como Uruguay y Paraguay”, se lamentó Schiariti.

En efecto, la industria ganadera Argentina, con todo el prestigio internacional de su tradicional “bife” y con un tamaño cinco veces mayor, cayó "derrotada" por Uruguay, tal como informó recientemente iProfesional.com (Ver más: Cómo Uruguay ya vende más carne que Argentina con 40 millones de vacas menos)

Según datos oficiales de Aduana, durante los dos primeros meses del año, las exportaciones nacionales alcanzaron las 60.600 toneladas, un 21% menos que en el mismo período de 2009.

Lo interesante de esta cifra es que, durante el mismo lapso, Uruguay vendió al mundo casi 2.500 toneladas más.

Y esto lo logró con un stock de 11,7 millones de vacas, exactamente 40 millones menos que la Argentina.

En diálogo con la BBC, el vicepresidente del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (INAC), Fernando Pérez Abella sostuvo que "Uruguay es un país que tiene un nombre propio, sumamente confiable, respetuoso de las normas y seguro en lo sanitario".

El directivo destacó que "nuestro rubro principal es la ganadería y para Argentina su principal producto es el grano. Nosotros exportamos el 70% de la producción y Argentina consume casi 80%, lo que le deja poco margen para exportar”.

"La carne es a nosotros como el petróleo es a Arabia Saudita", ejemplificó.

La dinámica del país vecino está basada en que respeta una regla de oro de la industria ganadera, que establece que la sustentabilidad de la industria es mayor cuantas más cabezas tenga por habitante: en Uruguay esta relación es de casi 3,5 a 1, mientras que en la Argentina es de poco más de 1 a 1.

Malas perspectivas para el consumo
A pesar de los anuncios del ministro de Agricultura, desde Ciccra mantienen las proyecciones para 2010.

La cámara estima que este año se producirán apenas 2,5 millones de toneladas de carne. Esto implicaría una caída del 26% con respecto a los 3,4 millones alcanzados durante 2009.

En este contexto, Schiariti destacó que el año está jugado y, dado que la ganadería es una actividad a largo plazo, “sí o sí este año, el consumo va a caer”.

En efecto: si el Gobierno autoriza las 350.000 toneladas de exportación, entonces indefectiblemente faltará carne y esto provocará que los precios no bajen.

Sucede que en 2009 se consumieron 2,7 millones de toneladas en el mercado interno. De este modo, la producción estimada para 2010, restadas las potenciales exportaciones que autorizaría Agricultura, dan una oferta de 2,15 millones de toneladas, es decir, 550 mil toneladas menos que el año pasado.

De este modo, el consumo caería a 55 kilos per cápita durante 2010, es decir, un 21% menos que el año pasado.

No es un dato menor: según la serie histórica del IPCVA, sería el nivel más bajo desde que se tenga registro en la Argentina.

Juan Diego Wasilevsky

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