11 de junio de 2013 15:39 PM
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Cavallo: “Los dirigentes de la industria no se animan a pronunciamientos tan claros como los del campo”

El ex ministro pidió que se le exija a la oposición definiciones sobre el sistema impositivo, las restricciones cambiarias y comerciales.

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, analizó este martes las causas vinculadas al cepo cambiario y los altos impuestos que llevaron a la huelga del campo que la Mesa de Enlace anunciará por la tarde.

Según consideró el economista, esta medida de protesta está “plenamente justificada”.

“Tal como ya lo sostuve en marzo de 2003: el campo tiene razón“, recordó Cavallo en un artículo publicado este jueves en su blog en el cual se remontó a la primera protesta de los produtores en contra de las medidas implementadas por el kirchnerismo. 

“La actitud del campo no debería sorprender a nadie porque los agricultores tienen 45 años de experiencia de reglas de juego como las que esta reinstalando el gobierno actual, para advertir de inmediato que, tal como se suceden los acontecimientos, el beneficio que les dejará la fuerte devaluación del peso será transitorio, mientras que los perjuicios asociados a las reformas impositivas que le siguieron seránpermanentes“, había escrito el experto en 2003 al respecto de los primeros conflictos entre el campo y el gobierno nacional.  

Asimismo, Cavallo comparó la fuerte toma de posición de los ruralistas con la actitud menos combativa de los empresarios: “Los dirigentes de la industria manufacturera no se animan a pronunciamientos tan claros como los de los dirigentes agropecuarios, por la simple razón de que el Gobierno los amenaza con arbitrariedades de la AFIP, la discresionalidad en la asignación de permisos de importación y los controles de precios”.

El ex ministro había advertido en 2003 que el sector industrial “demoraría más en advertir la trampa en la que cayó, pero creo que sus dirigentes ya tuvieron suficiente tiempo como para darse cuenta”. 

“A las actividades de exportación de la industria manufacturera le costará un poco más advertir los costos permanentes del sesgo anti-exportador que introducen las nuevas reglas de juego que hoy parecen facilitar la reactivación a través de la sustitución de importaciones. Es que con una moneda muy subvaluada, podrán exportar los mismos bienes que producen para sustituir importaciones. Pero sólo a costa de cobrar precios muy bajos en dólares, por la mercadería que exportan”, adelantó en su texto sobre la primera protesta del campo.

Otra de las advertencias de Cavallo que parecen cobrar nuevo sentido en la actualidad fue que “cuando el precio del dólar tenga un valor mas equilibrado, esas exportaciones se tornarán no rentables y la nueva sustitución de importaciones sólo podrá sostenerse mediante una política de protección arancelaria que reintroducirá el viejo sesgo anti-exportador de la política industrial argentina.”

En ese marco, el ex ministro anticipó: “Más tarde o más temprano, todas las actividades que hoy aparecen como beneficiarias de la devaluación, terminarán formulando los mismos reclamos que hoy plantean con elocuencia los representantes del campo y de la actividad agroindustrial”.

La razón, sengún indicaba, era que las retenciones a las exportaciones, la demora en devolver el IVA y otros impuestos sobre los insumos, la inflación no reconocida y el deterioro creciente de la infraestructura y los servicios, llevarían a un acelerado proceso de descapitalización. Y estos factores, adelantaba el economista, “no sólo corroerán los beneficios transitorios de la devaluación sino que quedarán como determinantes permanentes de baja rentabilidad de todos los sectores vinculados a la exportación”.

Por último, Cavallo indicó que el objetivo de recordar estas advertencias es “para que frente a las elecciones de Octubre de este año, tanto los dirigentes del campo como los de la actividad industrial, exijan de los candidatos de la oposición definiciones sobre el sistema impositivo, las restricciones cambiarias y al comercio exterior, los controles de precios, las estatizaciones, los congelamientos tarifarios financiados con subsidios que agravan la situación fiscal y el gasto excesivo por ineficiencia y corrupción, sin dejarse engañar, como ya lo hicieron en 2002, con la promesa de la devaluación salvadora”.

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