25 de marzo de 2010 08:01 AM
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Maíz. Enfermedades y su manejo

El cultivo de maíz es afectado por un inmenso número de enfermedades que atacan tanto hojas, tallos, raíces y mazorcas. Las mismas pueden ser producidas por hongos, bacterias y virus.

El control de las mismas corresponde a adoptar diversas medidas como ser la resistencia o tolerancia del material, manejos culturales en cuanto a rotación de cultivos y hoy día ya muy importante la utilización de fungicidas. El uso de fungicidas va en aumento debido a las buenas respuestas que se obtienen con su uso brindando al productor la seguridad de un retorno sobre la inversión realizada.

Las principales enfermedades producidas por hongos en nuestra región cuyos síntomas normalmente pueden ser observados en los cultivos son los siguientes:

Mancha café –peca– (Physoderma maydis)
Esta enfermedad ocurre normalmente en áreas de precipitación pluvial abundante y altas temperaturas. Ataca las hojas, las vainas, los tallos y, en ocasiones, incluso las brácteas externas.

Los primeros síntomas aparecen en la lámina foliar y consisten en pequeñas manchas cloróticas dispuestas en forma de bandas alternas de tejido sano y enfermo. Las manchas en la nervadura central son circulares, de color café oscuro, en tanto que las lesiones en las láminas son sólo manchas cloróticas. Los nudos y los entrenudos muestran también lesiones de color café. En infecciones graves las manchas se fusionan y ocasionan la pudrición del tallo y acame, produciendo daños o pérdidas indirectas debido a la dificultad de cosecha.

Royas
Las tres royas del maíz son: roya común, roya por polysora y roya tropical.

Roya común (Puccinia sorghi)
Esta enfermedad está ampliamente distribuida por todo el mundo, en climas subtropicales y templados y en tierras altas donde hay bastante humedad. La roya común es más visible cuando las plantas se acercan a la floración. Se le puede reconocer por las pústulas pequeñas y pulverulentas, tanto en el haz como en el envés de las hojas. Las pústulas son de color café claro en las etapas iniciales de la infección; más adelante la epidermis se rompe y las lesiones se vuelven negras a medida que la planta madura.

Roya por polysora (Puccinia polysora)
Comparadas con las pústulas producidas por P. sorghi, las de P. polysora son más pequeñas, de color más claro (anaranjado claro) y más. Aunque también se las encuentra en ambas caras de las hojas, la epidermis permanece intacta por más tiempo que cuando se trata de P. sorghi. Las pústulas se tornan de color café oscuro a medida que las plantas se acercan a la madurez. No se conoce al hospedante alterno de este hongo.

La roya sureña, como también se llama esta roya, es común en los climas cálidos y húmedos de las tierras bajas del trópico.

Roya tropical (Physopella zeae)
Los brotes de esta enfermedad son esporádicos y restringidos a las regiones tropicales del Continente Americano. La forma de las pústulas varía de circular a ovalada; son pequeñas y se las encuentra debajo de la epidermis. En el centro de la pústula la lesión es de color blanco a amarillo claro y presenta un orificio.

La pústula está a veces rodeada de un borde de color negro, pero su centro continúa siendo claro. No se conoce hospedante alterno de este hongo.

Tizón foliar por turcicum
Teleomorfo: Setosphaeria turcica (sin. Trichometasphaeria turcica). Anamorfo: Exserohilum turcicum (sin. Helminthosporium turcicum)

Uno de los primeros síntomas consiste en la aparición de manchas pequeñas, ligeramente ovaladas y acuosas que se producen en las hojas y que son fácilmente reconocibles. Estas lesiones se transforman luego en zonas necróticas alargadas y ahusadas que se manifiestan primeramente en las hojas más bajas y cuyo número aumenta a medida que se desarrolla la planta. Se puede llegar a producir la quemadura total del follaje.

El tizón por turcicum (o tizón norteño de la hoja) se encuentra distribuido por todo el mundo y ocurre particularmente en zonas donde hay mucha humedad y temperaturas moderadas durante el periodo de crecimiento. Cuando la infección se produce antes o durante la aparición de los estigmas, y si las condiciones son óptimas, ésta puede ocasionar daños económicos considerables.

Tizón foliar por maydis
Teleomorfo: Cochliobolus heterostrophus. Anamorfo: Bipolaris maydis (sin. Helminthosporium maydis).

Cuando comienzan a formarse, las lesiones son pequeñas y romboides. A medida que maduran se van alargando, pero las nervaduras adyacentes restringen su crecimiento y la forma final de la lesión es rectangular, de 2 a 3 cm de largo. Las quemaduras completas de extensas áreas foliares.

Los síntomas descritos corresponden a la raza “O” del hongo. A principios de los años 1970, la raza “T” causó graves daños a las variedades de maíz en los Estados Unidos de Norteamérica a las cuales se había incorporado la fuente Texas de androesterilidad. Las lesiones que produce la raza T son ovaladas y más grandes que las de la raza O.

Una diferencia importante entre ambas es que la raza T afecta las brácteas y las vainas de las hojas, y la raza O normalmente no lo hace. El tizón foliar por maydis (o tizón sureño del maíz) húmedas. Para causar infección, el hongo requiere temperaturas ligeramente más altas que E. turcicum; no obstante, a menudo ambas especies se encuentran en una misma planta.

Mancha foliar por Phaeosphaeria (Phaeosphaeria maydis)
Esta enfermedad se encuentra presente en Brasil, Colombia, Ecuador, el norte de la India, el este y el sur de África, los Estados Unidos de Norteamérica y México, regiones en las que también está generalizado Exserohilum turcicum. Las condiciones de mucha humedad y las temperaturas nocturnas relativamente bajas favorecen su desarrollo.

Las lesiones aparecen como áreas pequeñas de color verde claro, que más tarde se tornan cloróticas y, finalmente, necróticas, y están rodeadas de márgenes café oscuro. Las manchas en las hojas son circulares o ligeramente alargadas.

Mancha foliar por Cercospora (Cercospora zeae-maydis, C. sorghi var. Maydis)
Esta enfermedad, conocida también como mancha gris de la hoja, puede ocurrir en zonas templadas o subtropicales de clima húmedo. Las lesiones comienzan como manchas necróticas pequeñas, regulares y alargadas, de color café grisáceo, que crecen paralelas a las nervaduras. A veces pueden llegar a medir 3.0 x 0.3 cm. Se cree que existe una relación entre las prácticas de labranza mínima y el aumento de su incidencia. Esta enfermedad constituye un problema en América del Sur y en el este y sur de África.

Los prolongados periodos de humedad foliar y los nublados favorecen su desarrollo. Puede causar senescencia foliar grave después de la floración, o un llenado de grano deficiente.

Control con fungicidas
Actualmente la recomendación de la aplicación de fungicida consiste en realizar la aplicación en fase de pre-floración. Normalmente el cultivo en esa fase se encuentra libre de síntomas de las enfermedades mencionadas, sin embargo las infecciones ocurren con alta probabilidad en todos los lotes a partir de floración. Las aplicaciones más tardías se dificultan debido a la altura del cultivo en caso de realizar aplicaciones terrestres.

Los fungicidas más recomendados para el control de estas enfermedades son las mezclas de estrobilurinas + triazoles (Ej. Opera, etc.) Cuya aplicación se recomienda realizar siempre con un buen volumen de caldo de aplicación (ideal en torno a 200 litros) y preferentemente con boquillas (picos) doble abanico a fin de obtener la mejor cobertura posible.

Abajo se adjunta grafico de eficiencia de fungicidas ensayados con su respuesta correspondiente en rendimiento. En base a la respuesta obtenida se justifica plenamente realizar una aplicación de fungicidas en el cultivo de maíz a fin de proteger al mismo de la infección de las enfermedades, mejores condiciones para la cosecha (menor acame) e incremento del rendimiento.

Fuentes consultadas:
Programa de Maíz del CIMMYT. 2004. Enfermedades del maíz: Una guía para su identificación en el campo. Cuarta edición. México, D.F.: CIMMYT.
Boletines técnicos-BASF.

Fuente:

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