25 de marzo de 2010 08:04 AM
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Alertan sobre transgénicos

Bruselas - Entre un 15% y un 17% de los alimentos elaborados con maíz o soja en España tienen restos de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y en la mayoría de los casos no se menciona en su etiquetado, según un estudio presentado ayer por asociaciones españolas de ecologistas, consumidores y agricultores

En los supermercados españoles hay «contaminación» de OGM en productos como papillas, leche infantil, yogures o galletas, según el informe, que cita datos de la Agencia Española para la Seguridad Alimentaria.

En muchos casos, señala, esos alimentos no indican que «contienen OGM» porque la proporción de transgénicos no llega al umbral del 0,9% exigido por la UE, a partir del cual es obligatorio ese etiquetado; en otros supuestos, los fabricantes no cumplen las normas para informar al consumidor.

El estudio evalúa el impacto socioeconómico de los transgénicos en España y detalla casos en los que ha habido una pérdida de 6.000 o de 24.000 euros por productor, como consecuencia de la «mezcla» involuntaria de sus cosechas con esos organismos.

Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) y la organización agraria COAG presentaron esta evaluación en el Parlamento Europeo (PE). Estas organizaciones denunciaron la falta de libertad de elección en España, tanto a la hora de comprar alimentos como en el ámbito agrario si el ciudadano decide rechazar los OGM.

España es el país de la Unión Europea con más superficie sembrada con transgénicos, 76.000 hectáreas de maíz de variedades OGM; esto supone el 20% de la superficie de siembra con ese cereal.

El estudio incluye varios casos, especialmente de agricultores ecológicos, que han tenido que pagar costes añadidos para evitar la contaminación por transgénicos.

Un ejemplo es el de un agricultor aragonés que perdió la «calificación» de ecológica de su parcela y tuvo que forzar la fecha de siembra por esa razón, lo que le supuso una pérdida de 14.756 euros.

Otro caso es el de un productor catalán que perdió 26.499 euros por razones similares y además, por tener que comprar piensos que, de no haber restos de OGM, hubiera podido elaborar con su propio maíz.

Las organizaciones responsables del estudio lamentaron que en España sea difícil hacer un seguimiento y obtener información sobre los transgénicos.

El representante de COAG, Andoni García, señaló que es necesario tener en cuenta el rechazo de la sociedad y de agricultores a los OGM de cara a las negociaciones de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), que empiezan este año.

La presentación del informe coincide con la tramitación de los permisos para renovar la autorización de un maíz transgénico, el MON810, sobre la que se pronunciarán los países de la UE en las próxima semanas, según ha declarado el eurodiputado francés José Bové (Los Verdes).

Los ecologistas han remarcado que la compatibilidad entre cultivos convencionales, OGM y ecológicos «es imposible».

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