12 de noviembre de 2009 10:04 AM
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Tendencias diferentes para el maíz y para la soja

Si deseamos tener una idea de lo que puede suceder con los precios del maíz es menester no quitar la mirada puesta en EE.UU.

El maíz y la soja llenan los silos. Estos granos se transportan hacia los puertos y las industrias. Así la cosecha gruesa está en plena actividad, en su última etapa.
Vale preguntarse qué pasará con los valores, ahora que EE.UU. está promediando la trilla.
Si deseamos tener una idea de lo que puede suceder con los precios del maíz es menester no quitar la mirada puesta en EE.UU. Alrededor del 42% del total mundial proviene de este país.
Si el volumen cosechado llegase a bajar respecto a lo estimado, el mundo no tendrá cómo reemplazar la baja puesto que la Argentina ya no “talla más” (gracias, política agropecuaria) y China tendrá una baja producción.
Por poco que parezca el porcentaje de una eventual merma, el golpe sobre los precios sería fuerte.
Como todavía no se tiene muy claro que pasará con la recolección del maíz -a consecuencia de las heladas y las lluvias que han demorado la trilla sobre todo por la falta de piso- los precios de éste muestran una gran volatilidad en el mercado de Chicago.
El gran interrogante es cuánto maíz va a quedar en el piso y qué va a pasar con la calidad. El tema es particularmente grave en el Valle Inferior del Mississippi y el Medio Oeste.
A la fecha se habría levantado poco más del 35% del área maicera frente al 65% del año pasado.
Como los llamados farmers, frente a la opción maíz-soja, están eligiendo levantar primero la soja, es panorama se complica para el cereal. Y así el riesgo aumenta para el maíz. Por ello, cuando se habla de gran avance en la cosecha, merced a los días secos que están caracterizando este noviembre, a lo que se refiere es a la soja, mucho más que al maíz.
En un mundo con demanda sostenida, si se confirman estos inconvenientes productivos, lo razonable sería estimar precios en alza.
El cuadro es diferente para la soja. En primer lugar porque EE.UU. es importante en soja pero no es vital, como es en el caso del maíz.
La producción mundial de soja giraría en torno a 245 millones de toneladas. De este tonelaje, poco más del 30% viene de EE.UU. Y alrededor del 50% procede del MERCOSUR.
El peso pesado es Sudamérica, con una producción de alrededor de 125 millones de toneladas, a diferencia de lo que pasa con el maíz. En este cereal el que “corta el bacalao” es EE.UU.
En síntesis, el stock mundial correspondiente a la campaña crecería mucho respecto al ciclo anterior. No es descabellado estimar un aumento del orden del 30%, si las cosas siguen bien en América del Sur, sobre todo en Brasil que tendría una producción de aproximadamente 62 millones de toneladas, es decir el 25% del total mundial.
Además, hay que tomar en cuenta que no sólo la producción de soja será la que crezca. La del complejo oleaginoso mundial, también, subiría mucho con el aporte de la colza, el algodón, etc. Se estima que alcanzará a poco más de 425 millones de toneladas, es decir un 8% más que en la campaña previa.
En gran parte, las expectativas que muestran los mercados futuros confirman la posibilidad de una baja en los precios. Y, en vista de lo que revelan estos datos, uno debería esperar caídas en los valores, de ahora en más y hasta mediados del año que viene.
De cualquier forma, tampoco parece probable que la baja sea alarmante.
Es que la demanda continúa firme por parte de las naciones asiáticas, fundamentalmente, de China e India. Para muestra, falta un botón: la realidad actual revela que las exportaciones de EE.UU. de poroto, pellets y aceite de soja son superiores al promedio de los últimos cinco años.
Así parece estar el mundo. Por lo menos para la soja y el maíz. ¿Usted qué opina?

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