27 de marzo de 2010 03:31 AM
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LA PRODUCCION MAICERA: QUE SE VIENE EN MATERIA TECNOLOGICA

Por tres, por ocho y por diez. Para tener un maíz más resistente a herbicidas e insectos y para hacer un uso más eficiente de dos recursos clave: el agua y el nitrógeno. Así es la multiplicación de genes apilados que se viene para los próximos años, según lo que ya está probando, en laboratorio y a campo, Monsanto.

En una visita a una de sus Unidades Experimentales Dekalb de Alta Producción (Uedap), cerca de Rojas, el Director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Monsanto Latinoamérica Sur, Pablo Vaquero, y el representante técnico en la zona, Alberto Bongiovanni, contaron lo que la compañía ya tiene en la gatera.

Lo que le sigue a la tecnología MG RR, que confiere a la planta de maíz resistencia al barrenador del tallo y a Roundup, es la protección contra insectos que se comen las raíces. Para la próxima campaña 2010/11, esperan tener disponible en el mercado el primer maíz VT Triple Pro.

"A los ojos del productor se hace difícil ver el daño que causa la diabrótica (larva de la comúnmente conocida ‘vaquita de San Antonio’), que come las raíces del maíz, pero en los ensayos se ve claramente la merma de rinde que produce en las plantas que tienen afectado su desarrollo radicular", dijo Vaquero

"Además de la protección contra diabrótica, el Triple sigue cubriendo contra barrenador del tallo y mejora el control de isoca de espiga y cogollera", cóntó Bongiovanni. Y agregó: "Es importante, porque al haber menos cabellera, a nivel fisiológico, la planta gasta más energía para recuperar esas raíces perdidas en vez de usarla para desarrollo de la espiga; además, hay menos anclaje y más posibilidad de vuelco y, finalmente, hay menos exploración de nutrientes y agua". No se apunta tanto a tener más rendimiento, sino a defenderlo con mayor estabilidad y elevarlo en años malos.

Hacia adelante, la Conabia y el Senasa ya analizan la viabilidad de un maíz desarrollado por Monsanto en conjunto con Dow Agrosciences, con 8 genes apilados, cuatro de resistencia a herbicidas (Glifosato, Liberty Link, Dicamba y una nueva generación de resistencia a Roundup) y cuatro de resistencia a insectos (diabrótica, espodóptera, diatraea y helicoverpa). Finalmente, a este paquete de genes apilados se sumarían dos más, uno de resistencia a sequía y otro que permitiría un uso más eficiente de nitrógeno.

"Todo esto permitiría lograr una planta más efectiva, para llegar a nuestro objetivo para 2030 de duplicar los rindes pero usando menos agua, con menor aplicación de herbicidas e insecticidas y menor uso de fertilizantes", dijo Vaquero a Clarín Rural.

Agregó que hoy resulta importante buscar un crecimiento vertical, por unidad de superficie, "pero sin presionar tanto los ambientes y, para esto, usar más racionalmente todos los recursos va a ser una cuestión clave". En cuestiones de manejo, Bongiovanni insistió en la importancia de "limpiar bien el lote para que no haya competencia con malezas en los primeros 40 días". Y consideró que "aún queda mucho por crecer en calidad de siembra".

Sobre el final, Vaquero dejó más ideas sobre porqué el cultivo tiene mucho para seguir creciendo en estas pampas: "Para nosotros, Argentina es un país estratégico en maíz, el primero después de EE.UU., por las condiciones del productor y la adopción de tecnología, pero también porque aquí se producen muchos híbridos en contraestación".Estabilidad

Durante la campaña 2008/09, Monsanto comparó lotes de maíz y soja, para evaluar la estabilidad de ambos cultivos ante una condición extrema de falta de agua.

"A medida que el ambiente empeora, los rindes de maíz son mejores que los de soja, lo que llevado a dólares refleja también más previsibilidad económica", dijo Pablo Vaquero.

Según los datos aportados por la compañía, en 2008/2009 el 4% de los lotes de maíz evaluados presentaron margen bruto negativo, mientras que en el caso de la soja fueron el 15%. La soja rindió entre 0,8 y 44 qq/ha, mientras que el maíz estuvo entre 25 y 130 qq/ha, con un rinde promedio de 21 qq/ha para la oleaginosa y 80 qq/ha para el cereal. "Esto es producto de la mayor inversión que hacen los semilleros en maíz comparado con la soja, que tiene el problema del uso propio", dijo Vaquero.

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