1 de julio de 2013 16:57 PM
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Gustavo Grobocopatel: Los vegetales son la base de una nueva revolución industrial

Gustavo Grobocopatel habla con énfasis y con un tono de esperanza sobre las biotecnologías. El presidente del Grupo Los Grobo, el mayor productor de trigo y el segundo de soja de la Argentina, está convencido y -quiere convencer al resto- de que en los vegetales están las soluciones para parte de los problemas de la humanidad. Eso planteó el ingeniero agrónomo más exitoso del país ante el auditorio presente en el Foro de intendentes contra el cambio climático que se realizó la semana pasada en la localidad bonaerense de Tigre.
Allí, Grobocopatel planteó:

La solución al problema ambiental pasa por una cantidad enorme de medidas. Las más importante es reflexionar sobre los hábitos de consumo. Se está gestando un cambio de fondo gracias a la biotecnología. Hay cambios en las proyecciones en lo que será la producción de alimentos, de energías, de viviendas. Lo que va a cambiar todo esto es una planta. Esta revolución se viene gestando hace tiempo y tomó mucha intensidad. Es la punta del iceberg recién, porque están en los laboratorios aún. Por ejemplo, desde hace algunos años, científicos navegan en un barquito en el mar pescando genes. Y hallaron un alga que fotosintetiza en la oscuridad. Hay genes que hacen que esa alga sea muy eficiente en el procesamiento de la luz. Están probando en plantas industriales esa tecnología del alga para ser más eficientes. También están saliendo plantas con tolerancia a la sequía y a la sal. También se están produciendo enzimas que eliminan la celulosa y la transforma en etanol. Con esto, se podrá generar combustibles no fósiles, lo que generaría una revolución. No está en la agenda mundial el tema de las energías renovables y no sé por qué. Las plantas están siendo pensadas como grandes reactores. Los vegetales son la base de una nueva revolución industrial verde. No sólo harán energía, sino también medicinas, energía, plásticos bio. Es un proceso silencioso, pero alentador con la producción industrial verde. Argentina y Brasil deberían ser, en esta revolución, lo que fue Inglaterra en la primera revolución industrial. No podemos dejar que esta revolución pase y no sea nuestra.

Luego de su breve alocución (de unos 10 minutos), Grobocopatel habló de la soja, de los problemas con el Gobierno y hasta de su apode de “Rey de la soja”:

– Se critica la producción de soja respecto de su daño al medio ambiente…

– Creo que la soja no es la responsable, los responsables son los hombres, con un mal uso de la agricultura. La agricultura bien hecha es una oportunidad para cambiar siglos de desertificación y deforestación. La agricultura con siembra directa, con rotación de cultivos, con nuevos cultivos -producto de la biotecnología-, es algo esperanzador frente a todos estos problemas que tenemos (de alimentación, energéticos, etcétera).

– ¿A qué atribuye esta demonización de la producción de soja?

– En gran parte hay ignorancia, también una cuota de desconocimiento, de prejuicios, de mezcla de cuestiones. Hay una relación entre cosas que no están relacionadas. Me parece que esto tiene que ver un poco, y también los malos usos que hacen las personas de algunas cuestiones. El auto es un gran invento y todos lo usan. Sin embargo es el responsable de la mayor cantidad de muertes que hay en Argentina, y yo no veo que haya manifestaciones en contra de los autos…

– ¿Y cómo maneja las críticas al uso de agroquímicos y plaguicidas que afectan la salud?

– Lo que se trató de hacer, a través de los años, fue proteger a las plantas de plagas que destruían las producciones. Con los años hubo una evolución de productos: hace 40 años eran mucho mas tóxicos y ahora hay otros que no lo son. Esos productos son probados y aprobados para fertilización con determinadas condiciones. El mal uso de eso o la falta de controles no deberían llevarnos a que el árbol tape el bosque. Hay que poner foco en los controles y el uso, y no en no utilizarlos. Vuelvo al ejemplo. El auto emite monóxido de carbono e incide en el calentamiento global, pero a nadie se le ocurre prohibir los autos.

– ¿Hay un desaliento real desde el Gobierno hacia algunas producciones?

– Hay problemas históricos y un debate en la calle. Siempre dije que estas cuestiones que son serias, que son importantes, deberían debatirse en una mesa de diálogo. Lamentablemente, no pueda ser así.

– ¿Pero observa que hay inconvenientes?

– Por supuesto que sí.

– ¿Y qué opina del paro que están haciendo las entidades agrarias? (N. de la R. La entrevista fue realizada en pleno paro de comercialización de granos)

– Creo que no es una cuestión de compartirlas o no. Creo que la falta de diálogo genera estas cuestiones y creo que cuando falta diálogo la responsabilidad es 100% de los dos lados.

– ¿Pasó el boom de la soja?

– No es un boom. Es una proteína y el mundo necesita proteínas. Se produce cada vez más, los precios suben. Hace 10 años se habla de boom y la soja sigue creciendo. Hay que seguir el ejemplo de la soja y que todo sea un boom. De la soja, de las economías regionales, de la minería, de la ingeniería, del diseño, de la obra pública, del Estado.

– ¿Qué opina del uso de transgénicos?

– No está probado que la soja transgénica cause problemas para la salud. De todos modos, vamos buscando soluciones para las producciones y en esa búsqueda hay riesgos. Si se hiciera una producción orgánica, no alcanzaría el alimento para todo el mundo, al menos con la tecnología y con lo que se conoce hasta ahora. Quedaría mucha gente sin alimento, especialmente los pobres. La defensa de la producción orgánica es algo muy elitista y desconsiderado hacia los pobres del mundo.

– ¿Qué siente cuando le dicen que es el rey de la soja?

– No me enaltece ni me da gracia. Es algo que nunca me gustó y que me parece que distrae de lo de fondo. No me siento rey ni vivo como rey.

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