2 de julio de 2013 11:59 AM
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El Gobierno ya puso en marcha su plan “devaluar sin devaluar”: ¿llegan Cedines para frenar fuga de dólares por turismo?

El inicio del blanqueo de capitales ya está vigente, aunque en el mercado persisten dudas sobre cómo será la operatoria del nuevo "blue legal". Y se intensifican las especulaciones sobre el uso de estos títulos para aquellos bienes y servicios que no paran de "comer" reservas.

Como suele ocurrir con los debuts, lo que primó fue la confusión.

Desde este lunes hay una “segunda moneda” en la economía argentina, si bien todavía hay dudas respecto de qué tan amplio puede ser su uso y aceptación.

Ayer fue el primer día de vigencia para el plan de blanqueo de capitales, de manera que el Banco Central ya está habilitado para entregar, por cada dólar que voluntariamente se presente en esta nueva amnistía fiscal, un nuevo título que cotizará “uno a uno”.

Pero, sobre todo, se dio inicio a una nueva fase del modelo K, en la cual se buscarán varios objetivos de difícil concreción:

  • Atenuar la pérdida de reservas de Banco Central.
  • Restar presión sobre el dólar blue e inducir a que los ahorristas lo sustituyan por el nuevo título.
  • Establecer un desdoblamiento cambiario de hecho, lo que para algunos rubros de la economía implicará una devaluación.
  • Restituir dinamismo a los sectores más afectados por la brecha cambiaria, en especial el inmobiliario.

“Al Cedin le quieren dar más usos que a la aspirina”, ironizó Miguel Kiguel, ex secretario de Hacienda, y titular de la consultora Econviews.

Esta frase alude al deseo de los funcionarios de que este certificado -lejos de limitarse a cumplir la función de facilitar la compraventa de inmuebles- se transforme en una verdadera segunda moneda con la que se pueda ir al supermercado, comprar electrodomésticos, pagarle a los proveedores, cancelar impuestos y varias operaciones comerciales más. 

“La reglamentación confirma que el objetivo es la emisión de una cuasi-moneda convertible. ¿Por qué impulsar un bimonetarismo indirecto con el dólar? Porque, aunque no quieran reconocerlo, el cepo fracasó”, señala Gabriel Caamaño Gómez, economista jefe de consultora de la consultora Ledesma.

Por su parte, Eduardo Levy Yeyati, titular de Elypsis, no ocultó su escepticismo respecto de lo que le espera al nuevo título: “La Argentina, laboratorio de políticas económicas exóticas, inauguró un nuevo experimento monetario, el Cedin, que está condenado a alimentar la literatura periodística y académica”.

Esperando el precio
A pesar de toda la expectativa generada, el primer día estuvo marcado por la desinformación.

Los empleados de las agencias de cambio no sabían qué responder cuando se les preguntaba si se podían comprar, aun cuando muchas de estas empresas están publicitando desde hace días que están en condiciones de asesorar y operar con este nuevo papel.

Algunos argumentaban que faltaban detalles de la reglamentación del Banco Central, otros que se iba a requerir de algunos días para que los dólares que ingresaran por el blanqueo fueran efectivamente canjeados por los nuevos títulos.

Lo cierto es que todavía nadie pudo comprar Cedines y, lo que es más importante, tampoco se pudo saber con exactitud el precio al que cotizará en el mercado secundario.

De todas formas, analistas de la city con amplia experiencia en la operatoria cambiaria señalaron que el precio será equivalente a la cotización implícita del Boden, lo cual da cuenta de una cifra de $7,63.

En otras palabras, el nuevo título emitido por el Gobierno argentino implicará un tipo de cambio 42% más alto que el de la paridad oficial.

En el mismo sentido opinó el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, para quien está claro que “el Cedin va a tener un precio cercano al dólar de contado con liquidación”.

A los valores de ayer, este precio era $7,63. El cálculo surge del tipo de cambio implícito en la compra de una acción de Tenaris en la bolsa local y su reventa, en dólares, en Wall Street.

Lo que todavía está por verse es cuál será el “spread”. Es decir, la diferencia entre la punta compradora vendedora.

Por lo pronto, se da casi como un hecho en la city que esa distancia no será tan pequeña como la que hay actualmente entre el “dólar compra” y el “dólar venta”, que es de 5 centavos, menor a 1%.

Lo típico, cuando aparece un título en el mercado sobre el cual hay dudas -o que pueda llegar a tener problemas de liquidez- es que las dos puntas del spread se separen mucho, de manera que el dinero que se le pague a quien tenga un Cedin en la mano sea varios puntos inferior al que se le cobre a quien quiera adquirir el título.

Algunos ejecutivos de la city especulaban ayer con que esta diferencia pudiera llegar hasta un 10% en los primeros días de la nueva “cuasi moneda”.

El temor a “empapelar” con Cedines sin respaldo
En este contexto, si hay algo que está quedando claro es que el éxito o fracaso del Cedin depende de dos factores principales.

El primero, naturalmente, es la magnitud del monto que consiga el Gobierno con el blanqueo de capitales.

Por lo pronto, mantiene la expectativa de que ingresen unos u$s4.000 millones, si bien los economistas son bastante más escépticos y dudan de que se llegue a un tercio de esa cifra.

El segundo interrogante es cuál será la aceptación que tendrá el papel entre los agentes económicos y si sufrirá una depreciación rápida, como ocurrió con las cuasimonedas del año 2001, una experiencia recordada con muy poco cariño.

Para los economistas, la cuestión clave es si el Banco Central cumplirá o no su promesa de emitir Cedines solamente por los dólares que efectivamente ingresen al blanqueo.

No obstante, varios son los analistas que creen que no resistirá la tentación de emitir sin respaldo

“El Gobierno puede encontrar mecanismos para emitir Cedines sin que la sociedad traiga dólares para blanquear”, plantea el influyente economista Miguel Angel Broda.

Y, más explícito aun, Martín Redrado, ex titular del Banco Central, dispara: “Mi impresión es que el Gobierno quiere empapelar con Cedines para contrarrestar la insatisfecha demanda de divisas”.

Aun suponiendo que todo salga de acuerdo con los planes oficiales, persiste la incógnita sobre qué proporción de los billetes verdes resultantes del rescate de los Cedines quedará dentro del sistema financiero.

“A juzgar por la fuerte caída de los depósitos en dólares de los últimos dos años, también creemos improbable que el grueso de esas divisas se mantenga en la banca”, advierte el economista Federico Muñoz.

¿Llegarán Cedines para el turismo?
Con este tono escéptico respecto de cuánto contribuirán los Cedines para aliviar la pérdida de reservas del Banco Central, lo que varios economistas perciben es que hay otro objetivo buscado por el Gobierno, ya que la ahora coexistencia de dos monedas equivale a una devaluación.

Si se sigue detenidamente la crónica de lo que sucedió con esta “cuasimoneda” se observa un detalle clave:

  • Primero se dijo que eran básicamente para reactivar el mercado inmobiliario.
  • Luego, el Gobierno apuntó a ampliar su uso a la compra de otro tipo de bienes.
  • Finalmente -lo que viene a ser la “gran perlita”– es que todos aquellos que tengan dinero en blanco (por ejemplo pesos) también podrán comprar Cedines en el mercado secundario. 

Dado que esta “cuasimoneda” tendrá en este circuito un valor similar al del “dólar blue” (pero legal) -y que el Gobierno inducirá a los particulares a comprarla- los analistas no dudan en calificar esta situación como la de un desdoblamiento de hecho del mercado cambiario.

“De ahora en más, los particulares podrán incluso ir con su plata blanca al mercado secundario a comprar Cedines -que tendrán su propia cotización- y para el que el Gobierno irá ampliando su uso a todo tipo de compras y actividades”, afirma Martín Lousteau, ex ministro de Economía.

“De este modo -agrega- le terminó trasladando a la sociedad el problema cambiario que esta administración creó y también la falta de credibilidad que ahora hay sobre el peso, tras largos años de inflación”.

En este contexto, la visión de varios analistas es que en este nuevo esquema bimonetario, el tipo de cambio oficial permanecería vigente para el comercio exterior, mientras que se canalizaría el deseo de atesorar divisas a través del Cedin.

De todas formas, lo que está por verse es hasta dónde llegará, en la práctica, la ampliación del uso de este cuasi dólar o “blue legal”.

En un escenario “de máxima” para el Gobierno, el Cedin podría implicar que para la compra de varios bienes dolarizados, la gente ya no pague el tipo de cambio oficial sino el del mercado paralelo.

En otras palabras, se notará el efecto de una devaluación parcial, donde se encarecería el consumo de rubros que hoy le implican al Ejecutivo pérdida de reservas.

¿Cuáles serían estos nuevos bienes y servicios pasibles de ser comprados a futuro con Cedines? Por estas horas, el mercado está plagado de versiones y especulaciones.

Y uno en particular, es el turismo, percibido como “responsable” de la fuga de dólares, y que se perfila como uno de los primeros candidatos. 

Sólo por este rubro se estima que el Banco Central podría este año sacrificar reservas por u$s8.000 millones.

Lo que todavía no está claro es qué tan lejos estará dispuesto a llegar el Ejecutivo.

En un caso extremo -en el caso de que las reservas sigan en caída libre y entren en zona de riesgo- se podría establecer que sólo se puedan comprar paquetes turísticos con Cedines, lo cual equivaldría a establecer un dólar turista en torno de los $8.

Es uno de los temas que los propios empresarios de las agencias comienzan a rumorear con preocupación, si bien aún no están claras las posibilidades legales para establecer esa obligación.

En lo que sí no hay dudas es que la principal motivación del Gobierno para “inventar” y ampliar el uso de Cedines fue atenuar la baja de reservas, que están cayendo a la preocupante velocidad de u$s1.000 millones por mes y ya están por debajo de los u$s38.000 millones.

Es por este motivo que han abundado también las referencias al viejo sistema de convertibilidad vigente en los años ’90.

“El Cedin es el anhelo de tener la máquina de Obama para emitir dólares”, señala Carlos Melconian, uno de los economistas de mayor influencia en la city porteña.

En los próximos días, este título comenzará a circular. Y, con el paso del tiempo irán quedando en claro sus alcances y qué tan lejos se llegará con su uso.

Por lo pronto, que los dólares del colchón financien -vía el circuito secundario de compraventa de Cedines- los dólares que se fugan por turismo es una alternativa que no debiera descartarse a futuro. 

En definitiva, “mandan” las reservas o, mejor dicho, lo que va quedando de las mismas.

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