3 de julio de 2013 13:07 PM
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Crisis: el negocio agrícola en campo alquilado no cierra ni para grandes empresas

Muchos jugadores de peso del sector dejaron de arrendar tierras ante el constante aumento de costos que registra el negocio. A los casos de El Tejar y Los Grobo se sumaron Molinos, Multigrain y Amaggi, entre otros. La mayoría de las firmas apuesta a invertir en Brasil y Uruguay. La opinión de los especialistas sobre el modelo de alquileres.

El modelo de negocio agrícola en campo alquilado está atravesando su peor momento a causa del constante aumento de costos (inflación) que está dejando fuera de partido, ya no sólo a pequeños productores, sino también a grandes operadores del sector.

Así fue como hace unos días se supo que la firma Molinos Río de la Plata -controlada por la familia Pérez Companc- que en 2012 sembró unas 120.000 hectáreas en campos alquilados en el centro del país, este año decidió desprenderse de tales tierras.

Al parecer, los directivos del gigante agroalimentario tomaron la decisión a pesar de que ya estaban en marcha las negociaciones para volver a alquilar esos campos. Pero se arrepintieron y ahora decidieron concentrar su producción solamente en tierras propias.

Otro de los grandes jugadores del mercado de alquileres local que emprendió su retirada en los últimos tiempos fue El Tejar, que comenzó el año pasado a levantar la mayor parte de sus negocios en la Argentina para instalarse de manera definitiva en Brasil.

La firma –fundada por el fallecido empresario argentino Oscar Alvarado y controlada por Altima Partners (Gran Bretaña) y The Capital Group (EE.UU.)- pasó de operar unas 300.000 hectáreas a 30.000 en la última campaña 2012/13.

Del mismo modo, tal como adelantó en su momento La Política Online, la empresa Los Grobo (presidida por Gustavo Grobocopatel) decidió concentrar sus negocios de alquileres de campos en Brasil y Uruguay y reducirlos en la Argentina.

De esta manera el denominado “Rey de la Soja” sembró durante la presente campaña 2012/13 alrededor de 180.000 hectáreas en ambos países vecinos y apenas 80.000 en la Argentina (un 30% menos que en el ciclo anterior).

También se supo del caso Multigrain, filial local de una compañía brasileña de capitales japoneses, que decidió descontinuar este año el programa de “siembras asociadas” con productores para comenzar a originar mercadería por métodos tradicionales.

Asimismo, según informa el sitio valorsoja.com, los directivos de la filial local del grupo brasileño André Maggi (Amaggi Argentina) tomaron una drástica decisión al abandonar el negocio en campo alquilado en todo el país.

En la misma línea, otro importante jugador que también comenzó a retirarse del mercado de arrendamientos es Calyx Agro (una compañía controlada por LDC Argentina, filial de Louis Dreyfus Commodities).

Por último, cabe destacar que en nuestro país operan numerosos fondos agrícolas con una capacidad económica mediana y que, al no tener tanta prensa, no son conocidos públicamente sus planes de retirada del negocio en campo alquilado.

La crisis del modelo

En este contexto, LPO consultó algunos especialistas del sector para intentar obtener un diagnóstico certero del actual estado de situación del modelo de alquileres agrícolas que pareciera dar señales claras de agotamiento tras una década de vigencia.

“Los altos costos y riesgos que deben afrontar los productores hicieron que el negocio de arrendamientos ya no sea tan atractivos como lo fue en algún momento”, explicó el economista en jefe de la Sociedad Rural (SRA), Ernesto Ambrosetti.

En otras palabras, la guerra que plantea el actual modelo pasa porque los dueños de los campos pretenden que los aumentos impositivos que sufren todos los años por parte de las provincias y de la Nación sean absorbidos por los arrendatarios.

En este sentido, para Guillermo Villagra, titular de la consultora Openagro, “las pretensiones de los dueños de los campos van en línea con la inflación real dejando sin posibilidad alguna de participación a muchos productores”.

“Debemos volver al sistema de aparcería agrícola, donde el dueño del campo participa del negocio, se involucra más en las decisiones y se interesa por el recurso suelo”, agregó el consultor.

El fenómeno que se está dando actualmente no es menor: en la Argentina el 70% de la agricultura se produce en campos alquilados y miles de familias viven de la renta que genera su tierra (aunque éste año está en duda si podrán seguir haciéndolo).

Por su parte, el operador inmobiliario de la zona de Azul, Fernando Rojas Panelo, opinó que “cada vez son menos los productores y operadores que se animan a asumir todos los riesgos de la manera que lo impone el actual modelo de alquileres”.

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