5 de julio de 2013 17:16 PM
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Ordenan sacar al Senasa de las sociedades rurales

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comenzó a ordenarles a las oficinas que tiene en las sociedades rurales del interior que se retiren del lugar que comparten con los productores y busquen un espacio propio.

En al menos media decena de sociedades rurales de la provincia de Buenos Aires ya recibieron una notificación verbal por parte de autoridades locales del organismo sobre la inminente partida.

También confirmaron esta movida en el Senasa, donde, si bien no supieron precisar el costo del traslado, aclararon que se afrontará con “partidas especiales” con que cuenta la institución. Este año el Senasa tuvo un presupuesto de $ 1174 millones.

La presencia del Senasa en las sociedades rurales, a la que en algunas localidades se suma el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), fundaciones de lucha contra la enfermedad de la fiebre aftosa y oficinas municipales para ciertos trámites, tiene que ver con un concepto de integración de servicios que se instaló en la provincia de Buenos Aires con el ex gobernador Felipe Solá. Para facilitarle diversos trámites y consultas a los productores, surgieron así “casas de campo” en las rurales con esos organismos.

El Senasa tiene en todo el país unas 388 oficinas y 642 delegaciones. Si este organismo está presente en una sociedad rural local, el productor puede en el mismo lugar obtener el Documento de Tránsito Animal (DTA) para movilizar hacienda y hacer trámites de vacunación. Como en algunos casos también funciona una oficina municipal, puede también obtener guías para el traslado de animales y permisos para marcación.

En la actualidad, el presidente del Senasa es Marcelo Miguez, un hombre que viene de ser decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (aunque mantiene el cargo). Miguez hizo recientemente una importante reestructuración de directores en el organismo, algunos de ellos desplazadas a pesar de haber llegado al puesto mediante concursos.

“A nosotros nos avisaron que se van y les respondimos que eso era una locura porque estaba bien lo que se venía haciendo”, expresó Germán Paats, presidente de la Sociedad Rural de Tapalqué. En ese lugar, el Senasa paga un alquiler de unos 600 pesos, un valor especial y difícil de encontrar si tiene que buscar otro espacio. En la localidad de Junín ya pasó algo similar.

“Hace unos diez días nos notificaron en forma verbal que se van. Les bajaron línea de que se tienen que buscar una casa”, señaló Rodrigo Esponda, presidente de la Sociedad Rural de Junín. Esponda indicó que el organismo tiene con la entidad un contrato desde hace ocho años y paga unos 900 pesos de alquiler.

Horacio Salaverri, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), que agrupa a 116 rurales entre ambas provincias, señaló que, además de los casos de Junín y Tapalqué, también en Magdalena y General Madariaga “ya avisaron” sobre el retiro.

“El Senasa está comunicando que se va de las rurales. Recibimos esto con mucha molestia; lo vemos mal porque nunca hubo roces ni situaciones incómodas. En algunos casos se les cobraba y en otros están sin pagar”, indicó. “Si la idea es que la gente no vaya a las rurales, esto no ayuda”, agregó el presidente de Carbap.

Según publicó La nación, una fuente que pidió reserva de su identidad precisó que la estrategia oficial es “vaciar las sociedades rurales” del interior. “No quieren que los productores vayan a las rurales”, opinó.

Desde el Senasa, una fuente negó que este plan implicara una acción contra las entidades rurales. “Nada que ver”, dijeron. “Este es un proceso para fortalecer la imagen del Senasa y que tenga un espacio propio, autónomo y con una identidad propia. Se trata de un proyecto de fortalecimiento institucional”, explicaron en el organismo.

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