8 de julio de 2013 07:20 AM
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Exportaciones de productos elaborados agrícolas chilenos, según OMC y OCDE

Aunque los envíos de procesados subieron 144% entre 1995 y 2009, Chile bajó al puesto 18 en montos exportados, tres menos que a mediados de los noventa. Analistas critican baja inversión en I+D, poco desarrollo de marcas y escasa creación de productos de nicho.

Tres escalones menos. Entre 1995 y 2009 Chile pasó del lugar 15 al 18 en la exportación de productos elaborados de origen agrícola entre los países de la OCDE.

Aunque el desempeño nacional, 144,3% de aumento en exportaciones -US$ 2.681 millones en 1995 versus US$ 6.551 millones en 2009-, fue ligeramente superior al promedio de 143,7% de los integrantes del llamado “Club de los países ricos”, no bastó para evitar que se colaran adelante Polonia, Austria y México.

Esa realidad fue puesta en evidencia por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a través del proyecto TiVA, lanzado a fines de junio, en que se muestran los intercambios comerciales entre 1995 y 2009 de los 34 integrantes de este último grupo, al que Chile se incorporó en 2010.

En el caso de las exportaciones de bienes agrícolas básicos, identificados por ambas organizaciones como aquellos en que la materia prima no se altera, Chile exportó US$ 1.592 millones en 1995, mientras que en 2009, el último año disponible, llegó a US$ 4.694 millones. O sea, un notable salto de 195%.

“De manera general, el sector agrícola chileno es un área en que Chile ha demostrado ser competitivo”, afirma Dalila Cervantes, analista de política agrícola de la OCDE.

Baja el peso de los procesados

Las nuevas cifras de la OCDE-OMC son un primer apronte al desempeño del agro chileno, que no ha tenido oportunidades de determinar su performance frente a otros países. Más allá de opiniones críticas o muy optimistas, sin olvidar la existencia de lemas como el “Chile, potencia alimentaria”, no existen datos duros determinados a través de parámetros comunes para comparar si las exportaciones se mueven más lento o más rápido que el resto. Tampoco si el país ha sido exitoso en exportar productos más elaborados.

Por ejemplo, los US$ 6.550 millones exportados en bienes agrícolas procesados en 2009, empalidecen frente a los US$ 20 mil millones de Irlanda en el mismo período, país que tiene menos de un tercio de la población chilena.

Ahora bien, lo más llamativo a la hora de comparar a Chile con las otras economías desarrolladas es la creciente importancia que tomaron las exportaciones de bienes primarios del país en los catorce años que contempla el estudio. Mientras que por cada US$ 1 exportado de productos agrícolas se enviaron US$ 1,7 elaborados en 1995; la proporción bajó a US$ 1,4 en 2009. Es decir, los productos procesados, aunque todavía importantes, bajaron su peso específico en la canasta exportadora chilena.

Sin embargo, para tener otros puntos de contraste, la proporción de Chile entre productos básicos y elaborados es similar a la de Estados Unidos y España. En el caso del primero, eso sí, se trata del principal abastecedor de trigo y maíz del mundo, gracias a sus gigantescas praderas manejadas con un altísimo uso de tecnología y que mantiene una estructura exportadora similar a la de un lustro y medio atrás.

El caso hispano, que tiene un patrón productivo agrícola mediterráneo similar al chileno, por el contrario, muestra una fuerte evolución hacia productos de mayor valor agregado. Entre 1995 y 2009 sus envíos de procesados subieron 215%, bastante más rápido que Chile.

Otro país con una matriz mediterránea, como Italia, vende US$ 4,2 de procesados por cada dólar de productos primarios. Nuevamente, quien se destaca es Irlanda, en el que la relación llega a US$ 22,7, seguido de Suiza, que llega a US$ 15,2.

En todo caso, el promedio de la OCDE es que por cada dólar exportado en productos agrícolas básicos, se envían 3,9 de elaborados. Es decir, nuestro país no alcanza ni la mitad de la media de los países desarrollados (ver infografía).

En resumidas cuentas, Chile, aunque tiene un interesante ritmo de crecimiento en productos elaborados, todavía tiene demasiado terreno que cubrir para cerrar la brecha con los países más desarrollados.

Temas pendientes

Desde el ámbito académico chileno, el desempeño en elaborados llama a la crítica.

“Chile ha dejado temas pendientes, como la investigación, el desarrollo de productos de nicho y de marcas, lo que tiene un impacto en la exportación de productos elaborados que hoy le están pasando la cuenta”, afirma Eugenio Figueroa, investigador de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile.

En el Gobierno también hay conciencia de esa situación.

“Tenemos que desarrollar una oferta de alimentos con mayor valor agregado para salirnos de la competencia directa, como por ejemplo Perú en el tema frutícola, además de afrontar la realidad de un país en que tanto la mano de obra y casi todo el resto de factores de la producción son cada vez más caros”, afirma Gustavo Rojas, director de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, del Ministerio de Agricultura.

Desde la OCDE, en todo caso, matizan la participación de las exportaciones de productos agrícolas elaborados en la economía de los países.

“Depende de en qué áreas se es competitivo. Por ejemplo, los países con mayor nivel de desarrollo exportan todo tipo de productos, desde los que no tienen gran valor agregado, como granos y minerales, hasta tecnologías altamente calificadas, como las TI. La competitividad es dinámica, varía con el tiempo. Por ejemplo, en lo que hace unos años se era competitivo puede ser que ahora ya no, por eso es importante la innovación”, argumenta Dalila Cervantes.

Falta esfuerzo de largo plazo en I+D

Si la innovación será clave para el desempeño que tendrá el agro mundial en los próximos años, ¿cómo andamos por casa?

“Hasta ahora hemos avanzado copiando lo que hacían otros países. Sin embargo, ya no sirve esa estrategia. Dramáticamente carecemos de investigación y desarrollo para sustentar las exportaciones agropecuarias, tanto básicas como más elaboradas”, reconoce Álvaro Rojas, rector de la Universidad de Talca y ex ministro de Agricultura.

Eugenio Figueroa coincide con Rojas. Para el académico de la Universidad de Chile el sector agroexportador no fue capaz en el último par de décadas de formar una base de investigación y desarrollo que le permitiera diseñar nuevos productos.

“Si uno ve los países que son exitosos en la venta de alimentos de alto valor agregado, detrás hay siempre un esfuerzo importante de financiamiento durante décadas del Gobierno en centros de investigación. De ahí salen los avances que toma la empresa privada para competir en el exterior. Un entorno como ese permite que, incluso, las mismas compañías desarrollen sus departamentos de I+D. En tanto, en Chile la investigación es por concurso de fondos estatales y los proyectos quedan botados a los cuatro años, cuando termina el plazo y el investigador tiene que salir a captar recursos con una nueva postulación”, remata Eugenio Figueroa.

 ¿Una manzana tiene valor agregado?

TiVA, la base de datos conjunta de la OMC-OCDE,pone especial énfasis en la agregación de valor en el comercio internacional. 2009 es el último año recogido, pero la base de datos se irá actualizando en el futuro. La categorización por tipo de producto se basa en la revisión 3 del código ISIC de la División de Estadísticas de la Naciones Unidas. En la categoría Agrícola se consideran productos agrícolas, de caza, de pesca y del bosque. En la categoría de Alimentos caen los alimentos industrializados, los bebestibles y el tabaco.

En otras organizaciones internacionales, como la Cepal, se denomina a los productos básicos agrícolas como aquellos que “se comercializan en grandes volúmenes, a escala mundial y cuyas características se encuentran estandarizadas en el mercado, puesto que generalmente se adquieren como materia prima para otros procesos productivos”.

Esta categorización implica que mientras la OMC y la OCDEdeterminan que una manzana exportada es un producto básico, en la Cepal prefieren considerarlo como un producto con valor agregado.

Marcas chilenas

Chile, salvo un par de excepciones,no ha podido instalar marcas alimentarias reconocidas en el exterior, un handicap a la hora de potenciar las exportaciones de productos elaborados.

Entre los empresarios de productos alimentarios la explicación de ese fenómeno es que en Chile se ha concentrado en exportar a los países más desarrollados

“A esos mercados llegamos al retailcon marcas ya instaladas, ya sea de otras compañías de alimentos o, recientemente, con marcas de supermercados. Haber intentado un desarrollo exportador con nuestras marcas, sin duda, habría sido una estrategia de muchísimo menor rendimiento económico y prácticamente suicida”, explica Guillermo González, gerente general de ChileAlimentos.

González, en todo caso, cree que ahora existe una ventana de oportunidad para lanzar marcas en el exterior. El dirigente cree que el impulso del retailchileno en América Latina abre espacios para enviar alimentos con etiquetas nacionales. También ve potencial en Asia, pues todavía el papel de las marcas de alimentos es bastante menor al que existe en los países desarrollados.

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