9 de julio de 2013 00:54 AM
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“Los costos a nivel interno son altos”

El especialista argentino y director del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral dijo en entrevista con El País que los costos de producción agrícola en Uruguay son elevados y eso lleva a retraer inversiones. Igual destacó el "crecimiento espectacular" del sector.

-¿Uruguay sigue siendo atractivo para las inversiones en su sector agropecuario?

-Si bien los precios de las materias primas son buenos, los costos internos son altos. Pueden bajarse utilizando economía de escala, pero la eficiencia debe ser muy buena en años ajustados y eso, con costos altos, no es nada fácil. Eso se ve en la decisión de algunas empresas agrícolas que han reducido el número de tierras que trabajan en Uruguay, sumado a que el valor de los campos ha subido sensiblemente.

-¿Cuáles son las ventajas entonces?.

-A diferencia de Argentina, Uruguay no posee retenciones a las exportaciones, por lo que los precios son 30% o 35% más altos, con costos similares en ambos países y rendimientos que, en granos, en Uruguay vienen subiendo.

-¿Cómo juegan los mercados emergentes?

-El problema es que en países como Uruguay, los mercados se van equilibrando y los márgenes se ajustan. El hecho de que China quiera comprar cada vez mayor volumen de materia prima con poco valor agregado genera un problema para países como Argentina, pero beneficia a otros que todavía no terminaron de explotar. Esto hace que frente a un problema de fondo que es la limitante de tierras, los capitales se rieguen en otros destinos e inviertan en zonas como el Mato Grosso o países como Paraguay y Bolivia, donde si bien hay problemas como la infraestructura, los costos y en especial la tierra, son sensiblemente más bajos.

-¿Cómo ve el desarrollo agrícola de Uruguay?

-Su crecimiento ha sido espectacular con un efecto multiplicador, debido a servicios relacionados y otras aristas de la economía, sobre diferentes sectores de la sociedad.

-¿Cómo está el agro argentino y hasta dónde pesa el actual escenario político en las inversiones del sector?

-El factor político está pesando demasiado. Hay coincidencia en diferentes sectores en que el gobierno miente con la tasa de inflación y el control que se quiere ejercer sobre el valor del dólar es inconveniente. La gente desconfía del peso argentino y busca un respaldo. A esto hay que sumar que existe un excesivo gasto público que es un tema de populismo. La presión tributaria de Argentina es histórica. El Estado gasta el 40% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es insostenible para la macroeconomía del país.

-¿Si el actual gobierno cambia en las próximas elecciones, así como las políticas, Argentina está preparada para salir productivamente al mundo?

-Primero habría que atacar la inflación que vive el país, que es el principal problema, facilitando así la toma de decisiones y controlando la fuga de divisas. De todas formas se necesita un alto grado de inversión y eso lleva tiempo. Hay cosas que podrían recomponerse de forma inmediata, como la producción de trigo y maíz, que han sido destrozadas. En otras prácticas como la ganadería las cosas son más lentas.

-¿Qué puede ocurrir en el mercado de la carne vacuna?

-Es más chico que el de la porcina o aviar. Estimo que la oferta no aumentará en el corto plazo, ya que los procesos productivos son más largos y complejos que en otras materias primas.

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