10 de julio de 2013 11:55 AM
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Con un decálogo de centro racional, Massa definió su posicionamiento político

El intendente de Tigre abandonó las zonas grises. Se ubicó en el centro, pero no eludió definiciones: Defendió las políticas sociales y de derechos humanos del kirchnerismo, pero cuestionó aspectos centrales de la política económica y la fantasía de la reelección y la reforma constitucional.

Sergio Massa abandonó la confortable bruma que envolvía su propuesta política y con un discurso que por momentos pareció de campaña presidencial, desgranó punto por punto los trazos centrales de esa “vía del medio” que viene ensayando desde que decidió dar el salto electoral.

Fue todo lo explícito que se puede ser. Lo primero que aclaró es su rechazo absoluto a una reelección de Cristina Kirchner y hasta a una reforma constitucional cualquiera sea la argumentación que la invoque. Se tentó incluso con la exageración de rubricar la promesa junto a todos su candidatos ante un escribano, bajo promesa de renunciar a la banca si la incumple.

Fue también un reconocimiento al martilleo de Francisco de Narváez para sembrar esa duda. No lo nombró, pero quedó claro que se refería a él.

Lo que desgranó en el impactante marco del Museo de Arte de Tigre, frente a las aguas nocturnas del Delta, fue una propuesta de centro que explícitamente se ofreció superadora del kirchnerismo. Y lo hizo por una doble vía: Anunciando que no habilitará una nueva reelección y esbozando una propuesta programática que recoge buena parte de los reclamos que Cristina se empeña en desoír.

Empezó por el principio: Condenó de manera explícita la inflación y su impacto letal sobre el poder adquisitivo de la gente de a pie. Luego calificó de “justo” el reclamo contra el impuesto a las ganancias en los salarios que motivó el acto de Hugo Moyano y propuso reemplazar esa suma en las arcas públicas, gravando la renta financiera.

Pero también destacó políticas sociales centrales del kirchnerismo como las moratorias jubilatorias o la asignación universal. “Que no es otra cosa que el Estado interviniendo en la búsqueda de la equidad social”, dijo en una de sus frases más logradas.

Propuso un modelo productivo que integre el campo y la industria y destacó la necesidad de recuperar la competitividad de la economía. Así como hizo una defensa cerrada de la política de Derechos Humanos de la última década: “Ni un paso atrás”, prometió, en otra de sus frases más aplaudidas.

Esbozó así una política de centro, racional y con fuertes contenidos sociales, que lo emparenta si se quiere con los socialistas chilenos, los uruguayos del Frente Amplio o los demócratas norteamericanos, de los que sin dudas tomó ideas y hasta planteos escenográficos, en los que acaso haya influenciado su asesor Sergio Bendixen, concejero de la campaña de Barack Obama.

Massa, como anticipó LPO, corría el riesgo de perder por ambos lados si no definía una propuesta clara. Por supuesto, esto es más fácil de decir que de hacer, porque toda definición implica recortes y el blend elegido puede ser la diferencia entre ganar o perder.

Lo interesante, lo novedoso, es que el intendente de Tigre decidió arriesgarse en su propia convicción de la vía del centro y no cedió a las tensiones de uno y otro lado que buscaron en estas semanas ubicarlo ya sea en la oposición o en el kirchnerismo ligth. Buscó escaparse de esa lógica bipolar y para eso intentó tallar con más claridad los perfiles de eso nuevo que busca ofrecer. 

Manejando además los tiempos de su proceso político, con un estilo que ya parecer ser marcar registrada y que se vio en la definición de su candidatura. Deja crecer la incertidumbre, parece que duda, mientras observa agazapado los posicionamientos de sus rivales, para sobre el final, descargar un golpe contundente.

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