11 de julio de 2013 14:49 PM
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La guerra contra el vino de la Costa ya moviliza a todo Berisso en su defensa

Tocados en su orgullo y su historia por el rechazo de los bodegueros cuyanos, los berissenses salieron ayer en pleno a respaldar la decisión del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) de reconocer al vino de la costa como varietal y permitir su comercialización como “artesanal”, jerarquía que supera la otorgada anteriormente como “casero”.
Con el objetivo de defender lo que caracterizaron como “una producción centenaria con sobradas razones para ser considerada a la par de muchas otras”, representantes del municipio de Berisso, la Cooperativa de la Costa y la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata se dieron cita en el despacho del intendente del distrito ribereño y analizaron tanto los alcances de la Resolución Nº 23/ 2013 del INV como la polémica que suscitó.

En marzo pasado, Berisso volvió a formar parte del mapa vitivinícola oficial. Tras intensas gestiones, los productores locales lograron que la Nación volviera a admitir como “vinífera” a la especie Vitis labrusca -variedad Isabella-, uva con la que se elabora la tradicional bebida de la Región que había sido desafectada de los registros formales en 1967, precisamente para promover a Cuyo. Además, la ciudad ribereña fue declarada “zona de excepción” para el desarrollo de ese tipo de vid, eliminando los topes a la producción que desalentaban el arribo de inversores.

La noticia galvanizó a los bodegueros de Mendoza y San Juan, que cuestionaron la medida por considerar que “la ley vigente define como vino al producto de la fermentación alcohólica de uvas de la especie Vitis vinífera, y en 2010 se prohibió expresamente el ingreso de otras uvas a las bodegas”. Mauro Sosa, director ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, consideró que la resolución del Instituto de Vitivinicultura “no parece ser un buen antecedente, y abre una pequeña grieta que se puede transformar en agujero negro en un mercado nacional e internacional altamente competitivo”.

Según señaló el dirigente, quien junto a sus pares planteará el próximo 22 de julio ante el INV que se modifique la Resolución 23, “se entró en una zona gris, en la que se atiende la historia de una producción que no ha influido en el desarrollo de la vitivinicultura; lo que hubiera correspondido a nuestro juicio era contener a los productores y ver cómo se los incorporaba a la vitivinicultura mediante la reconversión”.

“ATACAN FUENTES DE TRABAJO”

El principal temor de los empresarios del noroeste argentino es que los viñateros del albardón costero regional sean la punta de un iceberg que incluya a otros grupos en pos de las mismas reivindicaciones.

La subsecretaria de Producción de Berisso, Adriana González, salió al cruce de las objeciones: “desconocer una tradición centenaria que forma parte de nuestra historia e identidad y ha generado en los últimos años un nuevo polo de desarrollo, que promovió el asociativismo y fomentó empleos directos e indirectos, responde a una oscura finalidad sin precedentes que cuesta comprender”.

La funcionaria subrayó que “atacar al Vino de la Costa es atacar nuestra identidad y posibilidades de desarrollo económico y territorial; los sectores políticos que responden a los grandes intereses viñateros cuyanos y presionan al INV están atacando irresponsablemente la fuente de trabajo de muchos productores locales y toda una nueva generación que ha realizado un gran esfuerzo para recuperar el sector”.

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