20 de julio de 2011 10:28 AM
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Objetan eventual entrega de nuevos permisos para langostino

La firma del acuerdo salarial por parte de la empresa pesquera española Iberconsa ha tenido derivaciones importantes dentro del conjunto de compañías del sector a partir de un posible otorgamiento de dos licencias de pesca de langostino que haría el gobierno de Chubut hacia ese grupo, compromiso no escrito que habría persuadido a los inversores ibéricos en aceptar el pedido del STIA. Como es de imaginar, esta cuestión nadie la confirmará públicamente y por el momento hay hermetismo, más aún después que esa especie ganara la calle.

Tanto las empresas agrupadas como las independientes ven con preocupación esta circunstancia, principalmente porque la actual gestión de gobierno tiene el boleto picado y fecha de vencimiento en menos de seis meses. En ese marco han dejado trascender que se opondrán a que se entreguen nuevos permisos de pesca de langostino, hasta tanto se haga una revisión integral del Convenio del Golfo, al tiempo que sostienen que ha llegado el momento de realizar también una revisión del “modelo pesquero provincial”.
Cabe recordar que promediando el año 2001 y ante la crisis laboral que existía en Chubut, el gobierno de turno, resolvió imponer la obligatoriedad de poseer plantas en tierra a quienes pescaban langostino en sus aguas. De esta forma se intentó subsidiar con un negocio hasta el momento rentable otro que difícilmente lo fuese como el de procesar en tierra con costos patagónicos, productividades más caras y la progresiva pérdida de beneficios por caso el de los reembolsos a las exportaciones.
Debido a esto las empresas del sector se vieron obligadas a realizar inversiones, tomar personal y adentrarse en un negocio que hasta el momento les era ajeno, pero la rentabilidad extraordinaria que tenía el langostino en ese entonces hizo que todos aceptaran ese esquema.
El permiso de pesca de Chubut se convirtió en el más caro del país ya que no solo se debía pagar un canon anual sino que solventar entre 20 y 30 trabajadores en tierra por cada permiso. Así, los primeros años transitaron normalmente, ya que la extensa temporada de pesca en aguas provinciales, sumados a la posibilidad de ingresar irrestrictamente en aguas de Santa Cruz hacía viable el sostenimiento de los puestos en tierra. Como se ha dicho en varias ocasiones, el langostino financiaba desde entonces las plantas de procesamiento.
Sin embargo, este subsidio encubierto comenzó a deteriorarse, primero fue la ruptura del Convenio del Golfo, de manera tal que el permiso chubutense que antes valía para dos provincias pasó, durante más de 18 meses, a servir solo para una.

Convenio del Golfo
Luego fue el nuevo Convenio del Golfo en el cual Chubut quedó en clara desventaja, pudiendo en el mejor de los casos ingresar a aguas santacruceñas con 17 barcos. Esto ocasionó que barcos chubutenses que poseían permisos, cumplían el requisito de planta en tierra con determinada cantidad de trabajadores se vieron para siempre confinados a pescar solo en Chubut.
Posteriormente, se fue verificando el acortamiento de las temporadas de pesca dentro de la propia provincia, de manera tal que los barcos vieron decrecer sus capturas en forma importante.
Por último, las empresas del sector sostienen que atendiéndose solamente recomendaciones biológicas y olvidando que el langostino era el sostén de las plantas en tierra se tomó la rutina de abrir el caladero de Chubut en forma restringida, esto es para unos pocos barcos, creando la situación de que barcos que cumplen con todos los requisitos, primero quedaron fuera de Santa Cruz, luego vieron disminuidas su posibilidad de pescar en Chubut para por último directamente quedar fuera del caladero, se quejan.
En esta línea de razonamiento consideran que esta situación colaboró al deterioro del modelo pesquero chubutense, y si bien desde las pesqueras ven con buenos ojos todas las gestiones realizadas por el actual Secretario del área para recuperar tanto la participación en Santa Cruz como los tiempos de pesca de Chubut, no se explican cómo puede ser posible que en estos días se esté hablando de dos nuevos barcos pescando en aguas provinciales, ya sea con permisos nuevos o con permisos desdoblados que no harían más que aumentar el esfuerzo pesquero.
Si bien hay diferencias significativas, entre las pesqueras, ante esta circunstancia harían causa común. Habría consenso para objetar un eventual reparto de licencias de pesca antes de fin de año. Y, en tal sentido argumental que cuando el legislador cerró la posibilidad de dar nuevos permisos lo hizo desde el convencimiento que el caladero no aguantaba más barcos y el tiempo le dio la razón limitando drásticamente, tanto en cantidad de buques, como en días de pesca efectivos en aguas chubutenses. Por eso a todas luces consideran inadecuado seguir comprometiendo el recurso y por sobre todo las fuentes de trabajo otorgando la posibilidad a nuevos barcos a operar en Chubut.
Así las cosas, alertarían además que una eventual entrega de permisos para pescar langostino a poco de finalizar el mandato provincial quedaría cruzada de fuertes sospechas y un condicionamiento para las autoridades que asumen en diciembre.

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