15 de julio de 2013 18:17 PM
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Nuevos negocios que potencian el agro

CHILE : Tres equipos de jóvenes emprendedores recibirán 50 millones de pesos cada uno para impulsar sus ideas, tras ganar el concurso "La Papa", de FIA, Universidad Adolfo Ibáñez y Revista del Campo. A partir del próximo año, el curanto en conserva, la quínoa instantánea y un dispositivo para monitorear todo el viaje de la fruta en los contenedores con atmósfera controlada estarán disponibles en el mercado.

Fueron 645 las ideas inscritas para participar en la primera edición del concurso “La Papa”, que impulsa con financiamiento los proyectos, principalmente de estudiantes y egresados de liceos y universidades de carreras relacionadas con el agro. Luego de nueve meses en competencia, los proyectos “Bocali”, “Curanto chileno en conserva” y “Data Logger C-Trax” subirán al podio y recibirán un gran impulso para posicionar sus productos en el mercado nacional. 

Así se cerró la primera versión del concurso, organizado por la Fundación para la Innovación Agraria, en conjunto con la Revista del Campo y la Universidad Adolfo Ibáñez, que premia con 50 millones de pesos a las tres mejores iniciativas.

El camino fue largo. Del total de ideas presentadas, 128 pasaron a la fase de mentorías para perfeccionar los proyectos, con la asesoría de profesionales del Centro de Innovación y Emprendimiento de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez. El cedazo después dejó solo seis. El objetivo del certamen es incentivar la creación de soluciones innovadoras y potenciar el surgimiento de emprendimientos en los sectores agroalimentario y forestal, con un énfasis en el área ambiental, de alimentos y procesos.

El comité seleccionador final estuvo formado por el subsecretario de Agricultura, Álvaro Cruzat; el director ejecutivo de InnovaChile de Corfo, Conrad von Igel; el director ejecutivo de FIA, Fernando Bas; la editora de Revistas de “El Mercurio”, Paula Escobar; el presidente de Hortifrut, Víctor Moller, ganador del Premio a la Innovación Agrícola 2012; la editora de Revista del Campo, Patricia Vildósola; los profesores de la UAI Inti Núñez y José Miguel Benavente; y la directora ejecutiva de Endeavor, María de los Ángeles Romo.

Estos son los tres proyectos ganadores:

Chiloé para llevar

José Alberto Fuentes, Solange Ruiz, Patricia Rodríguez y Víctor Ulloa componen la asociación Alimentos Chiloé, el equipo detrás del proyecto “Curanto chileno en conserva”. Este grupo de egresados de la Universidad de Concepción quiso darle un giro a la experiencia turística de la isla y crearon un producto artesanal, totalmente originario, que reúne en un frasco de vidrio o una lata, todos los ingredientes y particularidades del famoso curanto chilote, el plato típico del archipiélago.

“La idea no solo es rescatar esta receta nacional, sino elaborarla en la misma zona, con materia prima que proceda de la isla. Después de varios estudios, nos dimos cuenta de que el segmento de mercado que buscábamos existe, que son los turistas chilenos y extranjeros. Por eso, pretendemos enfocarnos en dar a conocer nuestro producto como un souvenir o experiencia gastronómica en los próximos meses”, comenta Fuentes.

El proyecto surgió a partir de su tesis de grado para optar al título de ingeniero agrónomo. Fue entonces que, seguro del potencial que tenía, decidió ingresar al concurso “La Papa”, asociándose con expertos en distintas disciplinas, como ingenieros comerciales, gastrónomos y diseñadores.

“Próximamente, esperamos poder expandir nuestra gama de productos, pero siguiendo una línea similar”, destaca el ingeniero, quien es oriundo de Chillán y amante de la isla.

Actualmente, este grupo de jóvenes emprendedores cuenta con una receta validada y testeada, y con dos diseños para la comercialización. La versión premium, que será comercializada en tiendas de productos gourmet, costará alrededor de $6.500 y la versión enlatada tendrá un precio cercano a los $3.000. En los próximos meses esperan iniciar la producción y a distribuir su producto en distintos locales y supermercados del país, partiendo por Chiloé y zonas aledañas.

Energía rápida y saludable

Xaviera Encina, recién egresada de Diseño Industrial de la Universidad Diego Portales, también quiso darle un giro a su tesis de grado. El año pasado se las ingenió para elaborar un producto alimenticio de consumo rápido, pero que al mismo tiempo fuera saludable. Fue así como creo “Bocali”, junto a Pedro Iriberry y Héctor Láscar, especialmente diseñado para las personas que tienen un estilo de vida acelerado. Consiste en una porción de quínoa ya preparada, sellada a través de liofilización, un proceso que la transforma en polvo. Está dirigido, por ejemplo a mujeres que buscan optimizar su tiempo sin sacrificar la salud con un alimento que tiene un aporte nutricional energético muy completo y contundente, con un empaque de peso y volumen conveniente, y que se prepara rápido y fácil.

“Apenas probé la quínoa me fascinó, pero me percaté de que era muy difícil y lento prepararla. Por eso pensé: por qué no generar un alimento que sea de fácil consumo, pero también bueno para la salud”, cuenta Encina.

Enfocada en desarrollarlo, buscó diferentes alterativas de financiamiento, se asoció con otros dos profesionales del área comercial, y decidió postular al concurso. “No quería que mi idea quedara solo escrita en un libro y siempre me interesaron las alternativas para darle valor a un alimento”, dice.

Ahora que se adjudicaron uno de los fondos, sostiene, tienen mucho camino por recorrer, como perfeccionar el producto y buscar agentes que les permitan comercializarlo. De todas maneras, estima, en unos ocho meses esperan verlo exhibido en las góndolas de los supermercados o negocios orientados a la alimentación saludable, a un precio que bordee los $3.000.

Exportadores informados

El tercer cheque de 50 millones fue para “Data Logger C-Trax”, un dispositivo electrónico que recopila la concentración de CO2, O2, humedad relativa y temperatura que registran los contenedores en los que viajan las frutas de exportación sometidas al sistema de atmósfera controlada, para que los productos lleguen en óptimas condiciones a su destino.

Al igual que el curanto en conserva, es un producto totalmente nacional, inspirado e ideado según las necesidades locales.

“Existen aparatos similares, pero que solo registran la temperatura. Lo que quisimos hacer fue ampliar la obtención de datos, para tener un control más específico”, sostiene Alejandra Valdés, ingeniera agrónoma de la Pontificia Universidad Católica y una de las tres socias que componen al equipo.

La idea surgió, comenta, a partir de la demanda de los propios exportadores chilenos, pues el control de gases también afecta la calidad de los productos. “Juan Hasfura, agrónomo y otro de los socios -el tercero es Paul O’Toole-, trabajó durante muchos años en el área de la poscosecha y se percató de esta problemática escuchando a los mismos productores”, añade Valdés.

Durante los próximos meses se dedicarán a probar 20 equipos para validar el servicio, y el próximo año comenzarán a arrendarlos, poniendo énfasis en la industria de la fruta. Aún no han fijado un precio.

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